Vinícius volvió a ofrecer una actuación discreta que contrastó con el brillante cierre que Diomande dio al triunfo ante Leipzig
Vinícius Júnior no levanta cabeza. El atacante brasileño volvió a desaprovechar una oportunidad para reivindicarse con el Real Madrid, esta vez en el triunfo 4-1 frente al RB Leipzig en la UEFA Champions League.
En un encuentro en el que apenas dejó dos ocasiones de gol durante la primera mitad antes de diluirse hasta desaparecer del partido, José Mourinho sustituyó a Vinícius en el minuto 70 por Yan Diomande y el jugador marfileño, en poco más de un cuarto de hora, marcó territorio con una asistencia y un gol de bellísima factura.
Vinícius sigue atrapado en una versión desdibujada de sí mismo. Lejos queda aquel futbolista eléctrico, imprevisible, capaz de convertir cualquier balón en una amenaza y de desquiciar a sus marcadores con una sucesión interminable de regates.
Ante el Leipzig apenas ofreció destellos de ese talento. Dos remates que encontró el guardameta del Leipzig fueron sus únicas noticias ofensivas de una primera parte en la que todavía pareció dispuesto a recuperar parte del protagonismo perdido.
Después, prácticamente nada. Vinícius se fue apagando con el paso de los minutos, sin encontrar espacios para explotar su velocidad ni continuidad para imponer su desborde. Su presencia terminó por convertirse en testimonial hasta que Mourinho decidió retirarlo del campo.
No hubo grandes gestos ni protestas. Tampoco una despedida especialmente cálida desde la grada. El brasileño se marchó en silencio, con una expresión de tristeza que resumió otra oportunidad perdida.
Su sustituto fue, además, el futbolista que más amenaza su condición de indiscutible. Diomande aprovechó los cuatro partidos de sanción que recibió Vinícius por su expulsión frente al Villarreal para consolidar su candidatura a la titularidad.
El marfileño respondió ante el Sevilla con un gol y una exhibición de velocidad y desborde, argumentos que han abierto un debate impensable hace apenas unos meses: quién debe ocupar la banda izquierda del Real Madrid.
Mourinho devolvió la titularidad al brasileño frente al Leipzig, pero no encontró la respuesta que esperaba. A cuatro días del clásico, el técnico portugués no tiene sobre la mesa un dilema, porque Vinícius, simplemente, no puede jugar por su expulsión ante el Villarreal. El choque frente al Barcelona será su segundo duelo castigado.
Y es que Vinícius ya no tiene únicamente el desafío de recuperar su mejor futbol. También necesita defender un territorio que hasta hace poco parecía exclusivamente suyo.
Mientras Diomande, en algo más de un cuarto de hora, se divirtió de lo lindo. Asistió a Kylian Mbappé en el tercero del Real Madrid y marcó el cuarto con una volea espectacular a pase de Arda Güler.
Su alegría contrastó con la retirada silenciosa de Vinícius. El brasileño dejó una imagen difícil de imaginar en sus mejores tiempos: la de una estrella que se apaga sin que el Bernabéu apenas se inmute.
