Fenerbahçe, el "súper equipo" del que nadie habla pero que puede sorprender en la Champions

Fenerbahçe lleva más de una década sin ganar la liga turca y suma cinco subcampeonatos consecutivos. Cansado de esperar, el gigante de Estambul “tiró la casa por la ventana” y armó uno de los planteles más impactantes de su historia reciente, en especial para pensar en la UEFA Champions League 2026/27

Ederson, Nathan Aké, Milan Škriniar, N'Golo Kanté, Matteo Guendouzi, Marco Asensio, Mason Greenwood, Romelu Lukaku y Vedat Muriqi son algunos de los nombres que explican una inversión pensada para terminar con la hegemonía de Galatasaray en la liga turca y, de paso, para devolver al club a la primera línea del fútbol europeo.

El regreso a la Champions después de 17 años, con su acceso a la fase liga, le da una dimensión todavía mayor al proyecto.

Fenerbahçe ya demostró en la fase de clasificación que tiene argumentos para competir. Ahora, con un plantel que combina estrellas de las grandes ligas europeas, futbolistas experimentados y algunas piezas que ya conocían el club, el entrenador İsmail Kartal debe encontrar el funcionamiento que convierta semejante colección de nombres en un equipo.

La pregunta, entonces, excede la posibilidad de pelear por el campeonato turco: ¿hasta dónde puede llegar Fenerbahçe codeándose con los grandes de Europa?

El desafío de Kartal será demostrar que ese potencial puede trasladarse al césped, para competir durante ocho partidos contra los mejores del continente.

Fenerbahçe: primero hay que saber sufrir

Fenerbahçe lleva más de una década esperando. Su última consagración en la liga turca fue en la temporada 2013-2014.

Desde entonces, la frustración se acumuló de una manera particularmente dolorosa, porque el club siguió compitiendo por el título y chocándose contra la pared.

En las últimas cinco temporadas terminó como subcampeón, mientras Galatasaray construía una hegemonía que incluyó cuatro coronaciones consecutivas entre 2022-2023 y 2025-2026.

En la temporada 2023-2024, Fenerbahçe obtuvo 99 puntos, ganó 31 de sus 38 partidos. Perdió apenas uno. Aun así, con ese registro, terminó segundo detrás de Galatasaray, que consiguió 102 puntos.

Ali Koç, entonces presidente del club, encontró una frase que sintetizó todo. “Que Fenerbahçe no tenga al menos un campeonato es contrario al curso natural de la vida”, dijo.

Nada, ni la cosecha de 99 puntos, parecía alcanzar. La maldición aún no se rompió.

Mourinho fue la gran apuesta para romper la barrera, pero fue fallida

La respuesta a la desilusión fue José Mourinho. Su contratación en 2024 tuvo la dimensión de un acontecimiento nacional. Fenerbahçe buscó al entrenador que podía soportar la presión, manejar un vestuario de estrellas y devolverle al club una autoridad que llevaba años esperando.

El mercado acompañó con una inversión superior a los 100 millones de euros.

Sin embargo, el desenlace volvió a ser el mismo: segundo puesto en la liga turca y eliminación de la clasificación para la Champions 2025-2026 frente a Benfica.

Para colmo, en su estadía en el club, durante poco más de un año, “The Special One” no consiguió victorias contra los clásicos rivales: sufrió dos derrotas y un empate contra el Galatasaray y perdió sus dos juegos frente a Beşiktaş.

El regreso de Kartal para dirigir a Fenerbahçe

Después de Mourinho y del breve paso del ítalo-germano Domenico Tedesco –duró apenas siete meses–, Fenerbahçe recuperó a un entrenador profundamente ligado al club. Alguien que conoce la presión de Estambul y el significado que tiene cada partido para una institución que lleva demasiado tiempo esperando: İsmail Kartal.

Ahora, la combinación resulta particular: un plantel cargado de estrellas internacionales y un entrenador identificado con la casa. Por ello, Fenerbahçe quiere volver a ganar en Turquía y, al mismo tiempo, recuperar terreno en Europa.

“Hemos forjado un vínculo muy fuerte con los jugadores. Hay una excelente comunicación y unidad entre la plantilla y el cuerpo técnico”, dijo Kartal luego de ganarse un lugar en la fase liga de la Champions.

“Son jugadores de gran nivel que entienden nuestras intenciones, y juntos hemos creado una sinergia realmente positiva”, agregó el entrenador.

“Fenerbahçe no está en la UEFA Champions League solo para participar. Queremos llevar este impulso a la fase liga”, añadió en conferencia de prensa.

Mercados ambiciosos: anhelos gigantes

Los fichajes para 2025-2026, primero, y 2026-2027, después, fueron contundentes. Y dejaron al descubierto las ambiciones del equipo de Estambul.

Mason Greenwood fue la última gran adquisición: el delantero inglés llegó procedente del Olympique de Marsella mediante una transferencia récord. Por su parte, el centrodelantero belga Romelu Lukaku arribó desde el Napoli italiano y, para completar una delantera muy “picante”, Vedat Muriqi regresó al club después de sus pasos por Lazio y Mallorca.

En defensa se sumaron Nathan Aké, neerlandés que dejó Manchester City, y el ghanés Kojo Peprah Oppong, procedente de Niza. Además, regresó el brasileño Diego Carlos, que había sido cedido a Como.

Antes habían llegado el arquero brasileño Ederson, también procedente del City, y el polifuncional español Marco Asensio, dos jugadores de largo recorrido europeo.

El mediocampista francés Matteo Guendouzi se había incorporado en enero de 2026, desde Lazio, en el traspaso más caro del club, por 28 millones de euros, cifra que luego rompería Greenwood, con 39 millones de euros.

Muhammed Kerem Aktürkoğlu, adquirido a Benfica, fue fichado por 22,5 millones a principios de la temporada pasada. También se incorporaron el volante francés N'Golo Kanté, con pasado en Chelsea, y el defensor central eslovaco Milan Škriniar, con pasado en PSG e Inter.

Con semejante lista, el desafío consiste en convertir esa acumulación de talento en una estructura funcional.

De manera evidente, un plantel de esta riqueza ofrece soluciones para prácticamente todos los escenarios, aunque también exige administrar egos, edades y expectativas.

Fenerbahçe: los rasgos de identidad del equipo que jugará la Champions

Al analizar los dos partidos de la fase de clasificación de la Champions 2026/27 y el último juego en la liga turca, el domingo 30 de agosto, aparecen algunos patrones muy claros. Kartal parece haber encontrado rápidamente una columna vertebral y prácticamente no la tocó.

Ederson; Nélson Semedo, Milan Škriniar, Nathan Aké y Archie Brown; N'Golo Kanté y Matteo Guendouzi fueron titulares en esos tres encuentros.

También mantuvo inalterable el 4-2-3-1, con Vedat Muriqi como referencia ofensiva y Anderson Talisca por detrás del delantero.

La explicación a esa estabilidad parece estar en la experiencia. La defensa central formada por Škriniar y Aké y el doble pivote compuesto por Kanté y Guendouzi concentran una enorme cantidad de partidos en las principales ligas europeas.

El promedio de edad de ese bloque se mueve alrededor de los 30 años. El único claramente más joven es Brown, de 24.

Al parecer, Kartal empezó por ahí: veteranía, conocimiento del juego y continuidad para construir el equipo desde atrás.

La rigidez disminuye a medida que el equipo se acerca al área rival. Greenwood fue el único extremo que apareció como titular en los tres partidos, mientras que el costado izquierdo fue el único puesto de ataque que se modificó: Kerem Aktürkoğlu comenzó uno y Oğuz Aydın los otros dos.

La elección también permite entender qué está buscando el entrenador. Greenwood tiene un lugar reservado porque su capacidad para recibir, conducir y atacar espacios agrega una amenaza individual difícil de reemplazar.

Asimismo, el técnico dispone de alternativas con características diferentes y puede modificar el perfil del ataque sin alterar la estructura general.

Talisca, mientras tanto, ocupa una posición especialmente interesante. Con Muriqi por delante, el brasileño puede moverse entre líneas y aparecer como segundo delantero o mediapunta, mientras Kanté y Guendouzi quedan detrás para sostener el funcionamiento.

Fenerbahçe concentra así buena parte de su talento creativo en una zona que puede cambiar de posición durante los partidos sin necesidad de cambiar el dibujo.

Las sustituciones permiten encontrar otra señal. Lukaku y el el maliense Dorgeles Nene ingresaron en los tres partidos. Es decir que el entrenador suele renovar la referencia ofensiva con el belga y sumar velocidad y energía por fuera con Nene, de 23 años.

La secuencia Muriqi-Lukaku resulta particularmente significativa. Los dos delanteros tienen una presencia física importante, pero ofrecen recursos diferentes.

Muriqi puede desgastar a los centrales y fijarlos durante buena parte del partido. Lukaku aparece después con la capacidad para atacar espacios, aguantar la pelota y mantener la amenaza sobre una defensa cansada. Nene cumple una función complementaria. Su ingreso agrega piernas frescas y velocidad cuando los espacios empiezan a aparecer.

Cuando Kartal necesita control en el mediocampo, la pieza recurrente es İsmail Yüksek. Su presencia completa una lógica de sustituciones bastante definida: conservar la estructura defensiva, reforzar el centro del campo cuando hace falta y renovar el ataque sin modificar el esquema.

La estabilidad, ¿es una paradoja?

Los tres partidos “escaneados” ofrecen una paradoja interesante. Fenerbahçe incorporó jugadores que podrían permitirle construir diferentes equipos, pero Kartal está utilizando esa riqueza para hacer algo bastante concreto: establecer un “once” reconocible y memorizable, para recién allí mover las piezas, principalmente en los sectores ofensivos.

El entrenador parece haber elegido una base que conoce sus responsabilidades y alrededor de ella administra el enorme caudal de talento ofensivo.

También encaja con el perfil del extenso y rico plantel. Fenerbahçe tiene jugadores veteranos capaces de interpretar situaciones complejas y futbolistas jóvenes que pueden cambiar el ritmo cuando el partido lo requiere.

Kartal busca una fórmula para combinar ambas generaciones.

La gran incógnita será comprobar si esa estabilidad funciona cuando aumente considerablemente la exigencia.

En Turquía, Fenerbahçe tiene la obligación de cortar una sequía de títulos que ya supera la década.

En Europa, en tanto, deberá demostrar que esta estructura le permite competir frente a rivales con mayor velocidad, intensidad y profundidad en sus planteles.

Ahí aparecerá la verdadera prueba de este “súper equipo”.

Los grandes torneos de Europa no son un territorio desconocido para Fenerbahçe

Hay un elemento histórico clave. Fenerbahçe no está intentando llegar por primera vez a la élite europea. El club ya tuvo campañas históricas para un equipo turco.

En la Champions 2007-2008 alcanzó los cuartos de final, su mejor actuación histórica en la competición. Aquel equipo dirigido por Zico tenía a los brasileños Roberto Carlos, Alex, Deivid y Edu Dracena, el uruguayo Diego Lugano y el chileno Claudio Maldonado.

En la fase de grupos terminó segundo detrás de Inter. Después eliminó a Sevilla en una serie espectacular que terminó 5-5 en el global y se definió por penales, con disparos fallados por Enzo Maresca y Dani Alves en los españoles.

En cuartos de final se cruzó con Chelsea, al que derrotó 2-1 en Estambul, aunque el gigante turco terminó eliminado después de perder 2-0 en Stamford Bridge, con goles de Michael Ballack y Frank Lampard.

La Champions se convirtió en una deuda para los turcos

Después de los cuartos de final de 2007-2008, Fenerbahçe volvió a jugar la fase de grupos de la Champions en 2008-2009 y luego pasó largos períodos intentando regresar a la fase más excitante del torneo.

Las eliminaciones en las rondas previas se repitieron durante años. El club quedó eliminado antes de alcanzar la fase principal en nueve ocasiones.

No había caso. Así como en Turquía la sequía se fue estirando desde hace largos años, las puertas de Europa seguían cerradas para llegar a la Champions.

Por eso, la clasificación de 2026 tiene una carga histórica considerable. Después de casi dos décadas, Fenerbahçe vuelve a disputar la fase de liga. A jugar contra los grandes.

El club ya conoce la sensación de enfrentarse con los mejores. Ahora intenta recuperar aquella dimensión.

¿Qué puede hacer Fenerbahçe contra los grandes de Europa?

Durante años, el interrogante fue por qué Fenerbahçe no podía ganar la liga después de semejantes inversiones y semejante cantidad de temporadas competitivas.

Ahora aparece una pregunta todavía mayor: ¿qué puede hacer este plantel contra los grandes de Europa?

El club tiene experiencia, nombres y una historia continental que le permite recordar aquella noche frente al Chelsea, aquella serie contra Sevilla y las semifinales de otras épocas.

También tiene una presión enorme: en Turquía ya no basta con competir bien arriba y en Europa tampoco alcanza con regresar para tutearse con los capos continentales.

El próximo paso será demostrar que un listado de grandes nombres puede convertirse en un equipo. Y que el regreso a la Champions puede ser algo más que una celebración o un sentimiento de que las cosas se están enderezando.

Hace 18 años, Fenerbahçe llegó a cuartos de final. Ahora quiere volver a sentirse a gusto entre los grandes del continente.

En el club de camiseta amarilla y azul sienten que tienen un “súper equipo” y que, sin estar en el radar de los grandes candidatos, pueden transformarse en una de las sorpresas de la Champions.