Arsenal es campeón de la Premier League y ahora va por la mejor temporada de su historia. Los Gunners volvieron a tocar el cielo de Inglaterra después de 22 años, pero 2026, año especial por la disputa de la Copa del Mundo, todavía puede tener un último capítulo histórico. El equipo de Mikel Arteta ahora apunta todos sus cañones a la final de la UEFA Champions League ante Paris Saint-Germain, el 30 de mayo en Budapest.
El título local terminó con una espera que parecía eterna para los Gunners. Desde aquella campaña invicta de 2003-2004, con Arsène Wenger, Thierry Henry, Dennis Bergkamp, Robert Pires, Patrick Vieira y compañía, Arsenal no levantaba un título en el fútbol británico. Esta vez lo hizo con otra identidad: menos brillo romántico, más estructura, más oficio y una defensa capaz de sostener una temporada completa.
Arsenal dejó atrás los golpes y volvió a ser campeón de la Premier League
Con el empate de Manchester City ante Bournemouth, se desató la fiesta en Londres. La igualdad dejó al equipo de Pep Guardiola sin margen para alcanzar a Arsenal en la última fecha. Para los Gunners, fue casi un grito de alivio. El cierre de una carrera larga, exigente y emocional, especialmente después de tres subcampeonatos consecutivos que habían puesto al proyecto bajo presión.
Arteta peleó por esto muchísimo. Quizás más que cualquier entrenador en los últimos años. El título fue un premio a su insistencia, y la confirmación de que Arsenal dejó de ser finalmente un equipo en construcción. Fue una campaña de autoridad, apoyada en la regularidad, la concentración defensiva y una convicción colectiva que le permitió resistir el asedio de Manchester City hasta el final.
La defensa, el sello del campeón
Cerrar espacios, controlar talentos individuales, hablar para evitar desconcentraciones. Arsenal fue una mezcla de todo eso junto. David Raya, su arquero estrella, fue uno de los grandes sostenes del equipo, con una temporada de enorme seguridad bajo los tres palos. Por delante, William Saliba y Gabriel Magalhaes consolidaron una de las parejas centrales más fuertes de Europa, dominantes en el área propia, agresivos en los duelos y determinantes también en la pelota parada.
La estructura se completó con la experiencia y presencia de Declan Rice, la inteligencia de Martin Zubimendi y una presión colectiva que fue marca registrada de todo el proceso. Arsenal fue el equipo menos goleado de la Premier League y trasladó esa misma fortaleza a la Champions, donde llegó a la final como uno de los bloques más difíciles de quebrar del continente.
Los refuerzos que terminaron de cambiar la historia
No es una frase hecha: moverse bien en el mercado transforma un contendiente en un equipo campeón. Así fue que Zubimendi le dio pausa, lectura y equilibrio al mediocampo. Eberechi Eze aportó desequilibrio, gambeta en velocidad y creatividad en los metros finales. Viktor Gyökeres, en su primera temporada en Londres, ofreció goles, potencia y esfuerzo sin pelota, una mezcla de talentos que hizo sonreír en cada presentación a Arteta.
No fue un Arsenal dependiente de una sola figura. Bukayo Saka, Martin Odegaard, Gabriel Martinelli, Rice, Eze y Gyökeres repartieron responsabilidades en ataque, mientras que la defensa, como ya contamos, se mantuvo la obediencia y la calidad para esquivar riesgos innecesarios. Esa fue la gran diferencia: cuando el equipo no brilló, igualmente supo ganar.
Después de la Premier, toca la Champions
No exageramos: la final ante Paris Saint-Germain puede convertir esta campaña en la más importante de la historia moderna del club. Arsenal ya jugó una final de Champions en 2006, pero nunca fue campeón. Por eso, Budapest representa tanto: es una revancha para las viejas generaciones. La chance perfecta de hacer doblete, con título doméstico y corona continental. ¿Podrán redefinir los límites?
El desafío es realmente gigante. Porque PSG llega como campeón defensor y con una estructura ofensiva de máximo nivel, dirigida por otro español, Luis Enrique. Será, algo así, como el choque entre la mejor defensa, la de los Gunners, y el mejor ataque, el de los parisinos, que marcaron 44 goles en la Champions League 2025-2026. Figuras de la clase de Ousmane Dembelé, Khvicha Kvaratskhelia y Désiré Doué meten miedo.
De todos modos, hay que creer en los imposibles. Arsenal terminó con 22 años de espera en la Premier, dejó atrás la sombra de los subcampeonatos y confía en que este proyecto ganador puede tener la frutilla del postre en Budapest.
La campaña más grande de su historia está a 90 minutos, o algo más, de distancia. Con corazón, confianza y una defensa de maravilla, Arteta y los suyos se preparan para reescribir el libreto.
