El Real Madrid mantiene un dominio hiriente sobre el Atlético en la Champions, y este derbi es una nueva oportunidad para cambiar la historia
MADRID -- “Ya es mala suerte que en nuestro mejor año nos toque este calendario”, se lamentaba un trabajador del Atlético de Madrid cuando les tocó el Real Madrid en la Champions.
Metros más allá, en la misma sala, otro trabajador decía “menos mal, porque es la oportunidad ideal para cerrar ciertas bocas”. Y es que, como si fueran las dos Españas futboleras, la familia del Atlético se dividía tras el sorteo de Champions League que les enfrenta al Real Madrid en los octavos de final.
Obviamente no es una contienda fácil. Estamos hablando, primero del Real Madrid y, segundo, del Real Madrid en la Champions, su competición fetiche. Eso nunca es fácil. Enfrentarse a los Kylial Mbappé, Jude Bellingham, Vinícius Júnior o Rodrygo nunca es fácil por mucho que el factor cancha le favorezca a los colchoneros.
En el Atleti conocen de lo que son capaces los merengues en la última década donde se han enfrentado cuatro veces con saldo negativo entre las dos finales de Champions League y aquella eliminatoria de 2017 donde, por cierto, el Atleti se despidió del antiguo Vicente Calderón en competición europea.
De las dos finales no hay mucho que aportar. De la 2013/14 con el cabezazo de Sergio Ramos y la posterior prórroga no hay buen recuerdo en un Metropolitano donde se recuerda todo aquello con una lástima tremenda cuando acariciaban el título.
En la 2015/16 se repitió la final con la victoria del Madrid en los penaltis de Milán. El fallo de Juanfran sigue doliendo porque muchos consideran que los merengues fueron inferiores a los rojiblancos.
Entre medias ambos se enfrentaron en la temporada 2014/15, donde el enfrentamiento fue muy parejo. Con un empate a cero en la ida, los blancos pasaron a las semifinales tras el gol de Chicharito.
Ya en la temporada 2016/17 la eliminatoria de semifinales avanzaron de nuevo los blancos, que ganaron 3 a 0 en la ida y que maniataron a los colchoneros en la vuelta con una obra de arte de Karim Benzema para el gol de Isco Alarcón que aplacó el 2 a 0 inicial. El Madrid perdió, pero la renta de la ida fue suficiente.
La otra ocasión en la que ambos se vieron las caras en Europa fue en la temporada 1958/59. El Real Madrid ganó la ida por 2 a 1, la vuelta fue para los rojiblancos por 1 a 0 y el partido de desempate se lo llevó el club de Concha Espina con un 2 a 1 final.
Por tanto, y con este bagaje en cuenta, se puede asegurar que una de las bestias negras del Atleti en la máxima competición continental es el Madrid. Y por eso los de Simeone quieren desquitarse y pasar página de una vez: ¿será posible? Posible es, pero difícil también. La excelencia merengue en la Champions es tremenda y, tal y como dice una fuente de ESPN en el club, “a veces ganamos sin querer”.
El Atleti he hecho un esfuerzo tremendo a nivel de recursos en mejorar su plantel: con Julián Álvarez y Alexander Sørloth el equipo ha dado un paso hacia adelante arriba. En el centro del campo ha llegado Conor Gallagher, pero ha ido de más a menos.
Y sigue habiendo ciertas deficiencias como el lateral izquierdo donde entre Javi Galán y Reinildo Mandava el conjunto del Manzanares sufre bastante. Además, Simeone sigue sin contar con un pivote para sustituir a un Koke que, lesión aparte, no está ya para aguantar un partido entero de la exigencia actual. Porque Pablo Barrios está ofreciendo un gran rendimiento, pero su posición es más atacante que defensiva.
Por tanto, podemos decir que el Atleti tiene peor plantilla. Pero a fe no le gana nadie. Y a pundonor. Y a no bajar los brazos. Eso es algo que Simeone ha conseguido interiorizar en el espíritu de un equipo que, esta temporada más que nunca, no deja de creer. Físicamente ha mejorado, Julián es el complemento perfecto de Antoine Griezmann y Sorloth ha aterrizado de la mejor manera en un equipo que se ha especializado en marcar en el último tercio de cada partido donde, ahí sí, ostenta el liderato de mena destacada.
Y el Atleti es a lo que se aferra. El sentimiento, la mejora en defensa con jugadores como Robin Le Normand, la calidad de sus puntas y unas contras de ataque que son mortales. Ah, y que este año el Madrid no ha conseguido doblegarles en los dos partidos que han jugado en Liga. ¿Será todo eso suficiente? Veremos. Lo que está claro es que, tal y como se vio en el Bernabéu hace pocas semanas, el Atleti no puede cometer fallos propios si quiere eliminar al eterno rival.
