Al final no sólo está en juego una copa, va también de por medio la supremacía por la que pelea cada liga.
Hace un par de semanas levanté ámpulas cuando escribí sobre los jugadores que hoy tiene La Liga Española de Futbol, y los que podría sumar en los próximos meses.
A Benzema, Courtois o Pedri podrían unirse nombres como el de Mbappe o Lewandowski. No dije con eso que España tuviera la mejor Liga; sí, en cambio, que alzaba la mano para tener a los mejores jugadores.
Pues 15 días después aquí estamos, con unas semifinales de Champions League en puerta, que sí permitirán debatir sobre el nivel de la Premier vs el de La Liga.
Porque los partidos de esta semana y la que viene no sólo miden al Manchester City ante el Real Madrid y al Liverpool en contra del Villarreal. Las series, además, ponen en juego la supremacía que como liga en Europa pelean ambas competiciones.
Alguno podrá pensar que el Madrid llega flojo de compañía porque el Villarreal no es uno de los dos mejores equipos de España. Ante el momento del Manchester City y del Liverpool, que pelean palmo a palmo el título inglés y son, para muchos, los dos mejores equipos probablemente en el mundo, el Madrid tratará de competir con el nombre y el Villarreal con el ánimo.
Aunque verlo así podría resultar hasta irrespetuoso para dos equipos que eliminaron ya al PSG de Messi, Neymar y Mbappé o al vigente campeón Chlesea, por hablar de los blancos. Y en el caso del Villarreal, que pudo ya dejar fuera a la Juventus y al Bayern Múnich cerrando ambas series de visita.
Si el City y el Liverpool cuentan con Guardiola y con Klopp para presumir de los dos entrenadores más reconocidos del momento; el Madrid y el Villarreal sacan músculo con Ancelotti y Emery. El italiano busca ser el primero con cuatro Champions League como entrenador y al final de la temporada será el primer técnico con títulos domésticos en las cinco grandes ligas europeas. El español, por su parte, es el único de los cuatro que actualmente es campeón de un torneo UEFA y aún no ha perdido una eliminatoria europea con el Submarino Amarillo.
A principios de este mes, y en apenas seis días, Manchester City y Liverpool subieron el listón de la excelencia en el juego a un nivel al que seguramente ningún otro equipo puede llegar. Los dos partidos en el marco de la Premier y de la FA Cup colocaron a los dos gigantes ingleses un peldaño por encima del resto por la forma de su juego.
La ilusión que el aficionado común y corriente y sin identificación con alguno de los cuatro colores que le quedan a esta Champions League pueda tener por ver a los de Pep y a los de Jürgen jugar la final continental es normal, entendible y hasta compartida. Pero ese es el deseo que tratarán de evitar los dos equipos españoles. Al final no sólo está en juego una copa, va también de por medio la supremacía por la que pelea cada liga.
