A diferencia de los derbis territoriales del fútbol de Alemania, el choque entre Borussia Dortmund y Bayern Munich es una colisión de éxitos. Los dos clubes más ganadores de la historia del país que forjaron un clásico moderno a partir de su dominio nacional y su presencia internacional.
El próximo sábado 28 de febrero, el Signal Iduna Park será el escenario de un enfrentamiento que, en las últimas décadas, se ha convertido en el termómetro real del fútbol alemán bajo la marca global de "Der Klassiker", un término acuñado en 2012 para vender al mundo la polaridad (en aquel tiempo absoluta) de la Bundesliga.
Porque sí, Bayern tiene su clásico regional en la ciudad, 1860 Munich; y Dortmund el suyo en la cuenca del Ruhr, Schalke 04. Sin embargo, la lejanía deportiva que se abrió obligó a salir a buscar un adversario de fueste más lejos. Así irrumpió este enfrentamiento global.
Wembley 2013, el punto de no retorno
El punto de no retorno en esta rivalidad ocurrió en Londres. La final de la Champions League 2012/13 fue el clímax de una era de paridad. El gol agónico de Arjen Robben para el 2-1 de Bayern rompió el corazón de un proyecto de Borussia Dortmund que, de la mano de Jürgen Klopp, había osado desafiar el orden establecido. Aquella noche en Wembley selló la dinámica que persiste hasta hoy: Borussia Dortmund compite con audacia, pero Bayern impone su jerarquía en los momentos de quiebre.
Bayern vs. Dortmund: la hegemonía frente a la resistencia
En los últimos tiempos, la Bundesliga ha sido un tablero de ajedrez donde Bayern Munich siempre termina reclamando la corona, a menudo desmantelando a su rival directo mediante el fichaje de sus figuras (Lewandowski, Götze, Hummels). Dortmund fue subcampeón en 7 de las 11 ligas que ganó Bayern de forma consecutiva entre 2012 y 2023.
La era Klopp (2010-2012): Fue el último periodo de dominancia amarilla, con dos títulos consecutivos que obligaron a los de Múnich a reinventarse.
El trauma de 2023: El recuerdo más doloroso para Borussia Dortmund, que perdió la liga en la última jornada tras empatar ante Mainz, permitiendo que Bayern Munich celebrara su undécimo título seguido.
La política de desmantelamiento: el factor de la discordia
El resentimiento en Westfalia no solo se explica por los resultados, sino por la recurrente migración de sus estrellas hacia Múnich. Los casos de Mario Götze, Robert Lewandowski y Mats Hummels marcaron una era donde Bayern no solo vencía en el campo, sino que utilizaba su músculo financiero para debilitar directamente la estructura de Borussia Dortmund. Cada traspaso fue percibido por el "Muro Amarillo" no como una progresión profesional, sino como una claudicación ante el sistema.
El historial de Der Klassiker
Los antecedentes del duelo entre Borussia Dortmund y Bayern Munich explican la evolución del fútbol alemán desde la unificación hasta la globalización. Si bien los números globales favorecen a la institución bávara, la competitividad de este cruce se cimentó en rachas de dominio alternado que definieron épocas: desde la paridad técnica de los años 90 con el surgimiento de Dortmund como potencia europea, hasta el asfixiante dominio de Bayern en la última década.
En total, disputaron 135 partidos, con 68 victorias de Bayern, 32 de Dortmund y 35 empates. Por Bundesliga, la ventaja de los bávaros es 55 contra 26. También tiene más victorias por Copa de Alemania, mientras que en Champions está parejo, aunque la única final la ganó Bayern.
Presente en 2026: la brecha que no se cierra
Esta temporada, a las puertas de un nuevo clásico, la realidad de la Bundesliga vuelve a poner a ambos en una situación de "todo o nada":
Bayern llega como líder, habiendo recuperado la solidez defensiva que le faltó en la temporada anterior. Su objetivo es sentenciar la liga en Dortmund para enfocarse plenamente en las fases finales de la Champions.
En tanto, Dortmund atraviesa su mejor momento de la temporada y tiene la oportunidad de lograr tres puntos clave para subirse a la pelea verdadera por el título. La presión sobre su cuerpo técnico es máxima; se les exige que, por una vez, el equipo no se achique ante la camiseta roja en los momentos decisivos.
