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Michael Davis estará como en su casa cuando sus Chargers se midan a Kansas City en el Azteca

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Michael Davis: 'Ser mexicano es parte de mí' (0:38)

El cornerback de los Chargers muestra su gran apego por la cultura mexicana, gracias a los distintos personajes históricos que han marcado en su vida. (0:38)

No hace falta mucha investigación para encontrar pistas de la identidad mexicana de Michael Davis.

El jugador de los Chargers lo presume en su perfil de su cuenta privada de Instagram, con el emoji de la bandera mexicana en toda su gloria. En su hogar en Irvine, California, hay un poncho azul y blanco colgado de una pared. Y tatuajes de los íconos mexicanos Frida Kahlo, Diego Rivera y Emiliano Zapata adornan su pierna derecha; su brazo derecho tiene un guerrero Azteca.

Es por eso que el Monday Night Football, que se jugará contra los Kansas City Chiefs en el Estadio Azteca el 18 de noviembre, tiene un significado especial para Davis. Es una afirmación de su identidad y sus raíces, pero también un regreso a casa, ya que pasó periodos importantes de su niñez en México.

"Yo soy Michael Davis, y soy mexicano", aseguró Davis en entrevista reciente con ESPN.com. Lo repite en inglés. "I am Michael Davis, and I'm Mexican."

Davis ha tenido un desempeño meritorio esta temporada para los Chargers, que tienen récord de 4-6. Ante la oportunidad de competir en la Ciudad de México, el jugador está decidido en dejar una sólida impresión para el público mexicano bajo las luces del Azteca. Espera que, para ese entonces, los aficionados lo conozcan un poco mejor y lo apoyen como el nuevo embajador mexicano en la NFL.

"Los mexicanos apoyamos fuerte y con orgullo," dijo Davis. "Espero que cuando corra al campo, vea un estadio lleno vistiendo [los colores de los Chargers]".

Con raíces mexicanas

A los cinco años de edad, Davis viajó con su familia por México. Tras esa primera visita, el nativo de Los Ángeles, ha regresado en varias ocasiones para pasar vacaciones de verano o Navidades junto a su madre mexicana de nacimiento, Ana Martínez. Davis, quien es afroamericano por su padre, creció como hijo único con Ana como madre soltera en Glendale, un suburbio de Los Ángeles. Al volar a la capital mexicana, esa soledad paterna se sustituía por el cariño de sus tíos, primos y abuelos durante su estadía.

Para Davis, trasladarse de Los Ángeles a la Ciudad de México era básicamente cambiar una metrópoli por otra. La diferencia real era pasar del departamento donde solamente vivía con su madre, a la casa de sus abuelos, el lugar donde todos los Martínez se juntaban.

"Ahí estaban todos. Mi abuela, mi tía Lety, mi tío Humberto, mis primos Ángel y Beto, mi tío José, todos iban a verme y estar con nosotros", dijo Davis.

Ese tiempo en México dejó una impresión indeleble en Michael, tal y como lo quiso Ana. Debajo del tatuaje del guerrero azteca en el brazo de Davis, hay otro con la frase: "Por siempre de la familia Martínez".

"Estoy muy orgullosa de estar aquí en Estados Unidos y que mi hijo haya nacido aquí, pero al mismo tiempo quería que viera de dónde venía", dijo Martínez. "Quería que conociera nuestra cultura".

Cuando estaba en Estados Unidos, Ana notaba que Michael era introvertido y hasta tímido, recuerda. En México, era lo opuesto. El niño se transformaba frente a los ojos de su madre, las respuestas de una palabra pasaban a frases la mitad en español, mitad en inglés.

"Cuando veía a mi hijo jugar, convivir con sus primos y sus tíos, esos son los momentos que me daba cuenta que necesitaba eso", dijo Martínez. "Necesitaba estar con familia".

En más de una mañana en el suburbio de la Ciudad de México antes llamado Atizapán y ahora conocido como Ciudad López Mateos, Davis despertaba con el olor a pozole, el caldo tradicional mexicano, esperándolo en el comedor. Sigue siendo su platillo mexicano favorito. Aunque eso sí, su abuela hacía una versión menos picosa para su nieto.

No era la única forma en la que se consentía al futuro jugador de la NFL. En un cumpleaños que celebró Davis en México, unas fotos lo muestran con cara seria, mirando su pastel. Momentos después, otra foto lo muestra sonriendo tras recibir algunas palabras de su abuela.

"Ella siempre me decía cosas como, 'Michael, aunque seas diferente de nosotros, aunque te veas diferente a nosotros, eres igual de especial, eres hasta más especial'", dijo Davis.

Soñaba con ser arquero

La pasión de Davis por el deporte nació en las calles y los parques de Ciudad López Mateos. Sobre tierra y algunos parches de pasto, soñaba con el otro fútbol.

Si las cosas hubiesen sido diferentes, el esquinero de los Chargers admite que probablemente ya hubiera jugado en el Estadio Azteca, el inmueble que recibirá su cuarto partido de NFL en los últimos 14 años.

"Siempre quise ser portero y jugar en la Selección Mexicana, entonces estar en el mismo estadio donde juegan ellos es un gran honor", dijo.

Pero el interés de Davis por el fútbol no pasó de aquellos partidos en la calle, y los deportes que terminó jugando de forma organizada fueron el fútbol americano y el atletismo. Durante sus años en la preparatoria, corrió los 100 metros planos en 10.67 segundos, llevándose el séptimo lugar en los campeonatos estatales de California. Como esquinero y receptor abierto en el campo de fútbol americano, se convirtió en una estrella para su escuela, Glendale High.

Davis se ganó una beca para jugar fútbol americano colegial en Brigham Young University en 2013. La universidad, situada en Utah, tiene un estudiantado predominantemente mormón y le fue complicado, dice. Davis, católico, tuvo que ajustarse a una comunidad dominada por la Iglesia de Jesucristo de los Últimos Días. Pero con la ayuda de Ana, quien viajaba a cada partido, Michael comenzó a asentarse.

Pese a eso, el nivel de Davis cayó en su última temporada en BYU, y perdió la titularidad. Asimismo, su futuro en la NFL se puso en tela de duda.

Al graduarse, y de regreso a Glendale, Davis y Martínez se sentaron a ver el draft de la NFL en 2017. Ya estaba en su tercer día, muy tensos, recuerda Davis, en la espera de que fuera seleccionado. Ese tercer día, Davis apagó la tele y se fue a comer con su mamá, revisando su teléfono para ver si llegaba alguna buena noticia.

No la hubo.

"El no ser seleccionado en el draft obviamente dolió", dijo Davis. "En ese momento sabía lo que tenía que hacer; tenía que probar que esa gente estaba equivocada".

Firmó con los Chargers en 2017, con el equipo que recién se mudaba en ese entonces de San Diego a Los Ángeles, pero fue dejado en libertad antes del inicio de la temporada regular. Aun así, el equipo lo consideró para estar en el equipo de desarrollo donde eventualmente Davis pasó a formar parte del primer equipo.

En 2018, Davis se convirtió en el esquinero titular durante nueve partidos luego de que Trevor Williams cayera lesionado. En ese lapso, Davis se mantuvo en una secundaria con jugadores importantes como Casey Hayward Jr. y Derwin James, ambos jugadores de Pro Bowl. Los Ángeles terminó con récord de 12-4 el año pasado, venciendo a los Baltimore Ravens en el juego de comodín de la AFC antes de perder con los eventuales campeones, los New England Patriots. Davis jugó como titular en los dos partidos, y estuvo en todas las jugadas defensivas de su equipo salvo una.

"Le tengo que dar mucho crédito a Michael, ha crecido mucho en lo que se refiere a aceptar ser entrenado y ser responsable", dijo el coach de los backs defensivos de los Chargers, Ron Milus. "Estaba sin pulir, creo que el año pasado hizo mucho progreso, y ahora se está empezando a mostrar".

Bajo las órdenes de Milus y el coordinador defensivo Gus Bradley, Davis es un miembro oficial de los "JackBoyz", el apodo que se puso el grupo de backs defensivos de los Chargers. Al comenzar la temporada actual, Davis fue proyectado titular como esquinero por izquierda y se ganó la posición en la pretemporada. Interceptó su primer pase en la victoria sobre los Miami Dolphins esta temporada y conmemoró la ocasión con una foto de la jugada, enmarcada en su casa.

Regreso a casa, "una experiencia hermosa"

El choque de la Fecha 11 le da a los líderes Chiefs de la división oeste de la AFC, la oportunidad en México tras el partido suspendido de la temporada pasada por las malas condiciones del terreno de juego en el Azteca. Hace un año, lKansas City debió jugar ante el otro equipo de Los Ángeles - los Rams - pero el partido se trasladó al LA Coliseum. Ese juego terminó con marcador de 54-51 a favor de los Rams, el marcador más alto en la historia de Monday Night Football y el tercer puntaje más alto para un partido en la historia de la NFL.

Este año, los Chiefs se enfrentarán a su rival divisional, los Chargers, que, pese a unas notables actuaciones, se encuentra batallando para un lugar en la postemporada.

En abril, cuando Davis se enteró que su equipo iba a jugar en México, se aseguró que su familia tuviera boletos para el partido. Pocó después, estaba encaramado en un balcón en el Centro Histórico de la Ciudad de México frente al Palacio de Bellas Artes, anunciando una selección de draft de los Chargers.

"Los Angeles Chargers eligen a Drue Tranquill, linebacker, de la Universidad de Notre Dame. Bienvenido a LA".

Los gritos de celebración vinieron de parte de Ana, así como tíos, tías, primos y la abuela de Michael, quienes estaban posicionados entre él y las cámaras que televisaban el anuncio.

"No sé cómo describirlo, cuando era niño lo llevaba a esos lugares para que conociera", dijo Martínez. "Y luego estábamos ahí, acompañando a Michael en la televisión. Fue una experiencia hermosa".

En CDMX, Davis participó de diversos eventos en la capital para promover el juego. En el Parque La Mexicana, Michael le mostró a un grupo de niños los movimientos básicos de fútbol americano. Luego Davis pisó la cancha del Estadio Azteca por primera vez para presenciar un partido de Liga MX. Mientras miraba a la afición en las gradas, intercambió playeras con Oribe Peralta, el ex delantero de la Selección Mexicana y en ese entonces, atacante del Club América, el equipo favorito de Davis.

"Para mí, es como un sueño hecho realidad, porque aunque no esté jugando futbol, estoy jugando en el Azteca", dijo Davis.

Tras el Monday Night Football en el Azteca, los Chargers tendrán su semana de 'bye' y Davis espera poder pasar tiempo con sus familiares, aunque sea por unos días. Si no puede, dice que planea volver cuando termine la temporada, trayendo además a su hijo, Atticus, de dos años de edad, con quien regularmente habla en español.

Cuando suceda el reencuentro familiar, seguramente será junto a Ana, quien inculcó los valores y la herencia cultural que lleva consigo Michael --manifestados en pensamientos, acciones y hasta tinta enmarcada sobre su cuerpo.

"Siempre he tenido ese orgullo de ser mexicano. Ella me hizo orgulloso, ella me lo pasó", dijo Davis.