Cualquier jugador que se haya declarado elegible para el draft de la NFL y no se haya retirado, que haya figurado en una plantilla de la NFL o que haya firmado un contrato con una liga profesional no podrá en el Big Ten.
La conferencia Big Ten ha aprobado una norma que impide a los jugadores que regresan de la NFL jugar para alguna de sus universidades miembros.
Cualquier jugador que se haya declarado elegible para el draft de la NFL y no se haya retirado, que haya figurado en una plantilla de la NFL o que haya firmado un contrato con una liga profesional no podrá formar parte de la plantilla de un equipo de la Big Ten, anunció la liga este martes mediante un comunicado.
Los directores deportivos de la Big Ten aprobaron la norma por unanimidad; posteriormente, ese mismo martes, la medida recibió también la aprobación unánime de los representantes académicos de deportes de la conferencia, según informaron fuentes a Pete Thamel, de ESPN.
"La conferencia Big Ten anunció este martes la adopción unánime de una norma para prohibir que los jugadores de fútbol americano que hayan firmado un contrato profesional, hayan formado parte de una plantilla profesional en algún momento o se hayan declarado elegibles para el draft de la NFL sin retirarse a tiempo, mantengan su elegibilidad para competir deportivamente en una institución de la conferencia", declaró la liga. "La conferencia continúa evaluando posibles normas que restrinjan la participación en competiciones de la conferencia a atletas profesionales de otros deportes".
La decisión de la Big Ten se produce tras la salida de dos jugadores de la NFL — Dae'Quan Wright, de los Cleveland Browns, y Zxavian Harris, de los New Orleans Saints — de sus respectivos equipos para unirse a la plantilla de Lane Kiffin en LSU.
Wright y Harris, quienes jugaron bajo las órdenes de Kiffin en Ole Miss, regresan al fútbol americano universitario gracias a una orden judicial que está causando un gran revuelo en la NCAA al permitir a los atletas disfrutar de un inesperado quinto año de elegibilidad. Los jugadores pueden recuperar su elegibilidad universitaria si rescinden sus contratos profesionales y devuelven las ganancias obtenidas como profesionales.
La NCAA afirmó en un comunicado que las decisiones judiciales que conceden un quinto año de elegibilidad están teniendo un "efecto desestabilizador" en el deporte universitario.
"Los tribunales de todo el país que conceden medidas favorables a atletas no elegibles —quienes ya tuvieron todas las oportunidades para competir a nivel universitario y, en ocasiones, sin siquiera haber tenido una audiencia— no están valorando el efecto desestabilizador que sus decisiones tienen sobre el deporte universitario", señaló la NCAA este martes.
"Parece que los abogados que llevan estos casos no estarán satisfechos hasta que cualquier atleta profesional pueda considerar el deporte universitario como una opción de respaldo, sin importar las oportunidades que esto arrebata tanto a quienes nunca tendrán la posibilidad de iniciar su experiencia deportiva universitaria como a quienes ya se encuentran en el campus entrenando con el equipo y asistiendo a clases. Afortunadamente, el Congreso puede corregir esta situación aprobando la ley bipartidista ‘Protect College Sports Act’ (Ley de Protección del Deporte Universitario) y garantizar que los estudiantes-atletas compitan en igualdad de condiciones, bajo normas que se apliquen de manera justa para todos".
El comisionado de la ACC, Jim Phillips, declaró este martes a ESPN que su conferencia planea abordar el tema esta semana.
El entrenador de Ohio State, Ryan Day —cuyo equipo, los Buckeyes, ocupa el primer puesto en la encuesta de pretemporada de Associated Press—, reconoció el lunes que tendría que "al menos considerar" la posibilidad de incorporar a jugadores elegibles que sean descartados de las plantillas de la NFL. Sin embargo, Day también expresó su opinión de que los jugadores que han dado el salto a la NFL no deberían conservar su elegibilidad universitaria.
"¿Me gusta algo de esto? En absoluto", dijo Day a los periodistas. "Pero debemos hacer lo correcto para Ohio State. Así que, por ahora, es una situación que se evalúa día a día y, como en todo, simplemente intentaremos adaptarnos.
"Pero creo que todos estaríamos de acuerdo —quizás no todo el mundo, pero sí la mayoría— en que debe llegar un momento en el que la plantilla quede definida".
Kiffin defendió el lunes las medidas sin precedentes de LSU, argumentando que los jugadores "jugarán para ti o lo harán para otro equipo del país".
No obstante, la SEC emitió un comunicado más tarde ese mismo día subrayando su postura de que los deportistas que deciden abandonar el deporte universitario y firmar contratos profesionales "no deberían poder regresar posteriormente a la competición universitaria".
Day comentó el lunes que espera hablar pronto con el comisionado de la Big Ten, Tony Petitti, sobre la creación de una norma para toda la conferencia que establezca una fecha límite, a partir de la cual las universidades no puedan incorporar nuevos jugadores a sus plantillas actuales.
Wright inició su carrera universitaria en 2022 y disputó cuatro temporadas antes de pasar al profesionalismo. En junio, la NCAA modificó sus normas de elegibilidad para permitir que los deportistas compitieran durante cinco temporadas en un plazo de cinco años; sin embargo, la reforma no contempló una excepción para los deportistas que salían del sistema en ese momento, como Wright, perteneciente a la promoción de 2022. Actualmente, la NCAA afronta varias demandas de deportistas a quienes se les negó la oportunidad de regresar para cursar su quinto año.
Wright figuró en la convocatoria de los Browns para el partido de pretemporada del sábado contra los Bills, aunque no llegó a jugar. El lunes, los Browns prescindieron de él, por lo que podrá unirse a LSU si supera el proceso de waivers este martes.
Heather Dinich, de ESPN, y Associated Press contribuyeron a la elaboración de este artículo.
