Finales NBA 2021: Chris Paul por fin tiene la oportunidad de sumar un título a su legado

MIAMI – Lo bueno se hace esperar.

Chris Paul tuvo que esperar 16 temporadas para finalmente poder decir que jugará en unas Finales de la NBA, y el desahogo fue evidente luego de que los Phoenix Suns eliminaron a Los Angeles Clippers en la final de la Conferencia Oeste.

En mi libro, no quedan dudas de que cuando decida retirarse, Paul será recordado como uno de los mejores siete armadores de la historia, y como el mejor de su generación en su posición.

Galardones le sobran: 11 veces All-Star, 10 veces seleccionado a los equipos All-NBA, cuatro veces líder en asistencias y seis veces líder en robos.

Sin embargo, existía un vacío palpable.

No sólo por la carencia de resultados, dado que a mi criterio los logros no necesariamente definen al atleta, pero más que nada porque sea por lesiones o por bajo rendimiento, las decepciones estuvieron a la orden del día en los momentos decisivos de la temporada.

En el 2014, curiosamente, Paul jugaba para los Clippers cuando su equipo estaba arriba siete puntos con 50 segundos por jugar en un partido de playoffs ante el Oklahoma City Thunder. Acto seguido, cometió una pérdida tonta, hizo falta en un triple y luego falló el tiro que potencialmente le hubiese dado el empate a su equipo.

En conferencia de prensa, Paul se hizo cargo de la derrota, y él sabía que de haber ganado ese partido, una aparición más tempranera en Finales era más que posible.

En 2015 tuvo una lesión muscular en el tendón de la corva. En el 2016, se fracturó la mano. Y más recientemente en 2018, no pudo disputar los últimos dos juegos de la serie ante los Golden State Warriors cuando sus Houston Rockets estaban arriba 3-2 debido a otra lesión muscular en el tendón de la corva.

Imagínense ustedes lo que sintió Paul cuando se lesionó el hombro en la serie ante Los Angeles Lakers al abrir esta postemporada, o cuando contrajo COVID-19 por segunda ocasión antes de la serie ante los Clippers.

No obstante, puedo dar fe que Paul se mantuvo positivo a través de todo el proceso. En parte, gracias al apoyo de sus compañeros, que dejaban en claro ante cada oportunidad que tenían que querían ganar por el equipo, pero más que nada por Paul.

“Es como un hermano para mí”, admitió el pívot DeAndre Ayton. “Nadie se lo merece más que él”.

Es que al igual que nosotros, sus compañeros entienden que una carrera semejante merece una aparición en el escenario más importante.

Y en ese Juego 6 decisivo ante los Clippers, Paul tuvo posiblemente el mejor partido de su carrera.

Se mostró más agresivo que de costumbre en el complemento, en el cual anotó 31 de sus 41 tantos, acompañados de ocho asistencias y cuatro rebotes. Pero aún más importante que sus increíbles números, es el hecho de que manejó en todo momento el ritmo del partido, y no cometió ninguna pérdida de balón; además encestó 16 de sus 24 tiros en una actuación por demás eficiente.

Paul no necesariamente rindió bien para sus estándares en los anteriores juegos tras regresar luego de ser dado de alta del protocol de salud y seguridad.

“Yo sabía que era cuestión de tiempo”, declaró su entrenador Monty Williams. “No sabía que iba a ser de esa manera, pero así es Chris”.

Si algo quedó claro en el Juego 5, es que los Clippers no le iban a bajar los brazos pese a todas las adversidades que enfrentaron. Si los Suns iban a superar su último escollo en la Conferencia del Oeste, se lo iban a tener que ganar a pulso.

Y Paul se hizo grande en el momento más importante. Luego de que los Clippers recortaron la ventaja de 17 a 7 puntos, Paul anotó 14 de los siguientes 16 tantos para esencialmente poner el partido en la nevera.

“Lo curioso es que la noche anterior hablamos acerca de hacerse cargo del momento”, recordó el alero de los Suns, Jae Crowder. “Y eso es exáctamente lo que hizo Chris Paul”.