Grandes Ligas organizó un 'Juego de Estrellas' en honor a Martin Luther King, Jr.

Varios grandes en la LN hicieron lo suyo para los fotógrafos antes del Juego de Estrellas. Ellos fueron (de izq. a der.), Willie Mays, delos Gigantes de San Francisco, Tany Pérez, de los Rojos de Cincinnati, y Rico Carty de los Bravos de Atlanta. Getty Images

La mayoría de los partidos previstos en el Béisbol de Grandes Ligas fueron pospuestos luego que muchas ciudades de los Estados Unidos fueran escenarios de angustia y violencia tras el asesinato del líder de los derechos civiles Martin Luther King, Jr., ocurrido el 4 de abril de 1968. Vecindarios enteros terminaron en llamas y muchos peloteros afroamericanos estaban determinados a conseguir una forma constructiva de reconocer al caído líder pro integración racial.

"Teníamos que hacer algo para rendirle honor al Dr. King", recuerda Grant Jackson, ahora con 75 años de edad y pitcher de los Filis de Filadelfia en aquel entonces. "Había hecho mucho por el país. La forma en la cual le quitaron la vida fue toda una tragedia. Había hecho tantas cosas por el bien de la población negra, y la blanca también".

Un grupo de estrellas del béisbol, príncipes absolutos en el mundo deportivo de Estados Unidos antes del ascenso en popularidad de la NFL y la NBA, se dirigió a la Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur (SCLC, por sus siglas en inglés), el grupo pro derechos civiles del cual King fue co-fundador, solicitando su opinión con respecto a la forma en la cual podían rendir tributo al ícono asesinado. Pocos meses después, la SCLC tuvo una respuesta formal: Los mejores peloteros de las Mayores deberían escenificar un partido de exhibición en honor a King; lo recaudado iría a beneficio de la SCLC y el desarrollo del Centro Martin Luther King Jr. para el Cambio Social sin Violencia, ubicado en Atlanta.

La idea fue bien recibida de inmediato. "¡La respuesta fue abrumadora! Muchas de las estrellas negras y blancas acordaron participar", rezaba una carta en noviembre de 1968 del director de proyectos deportivos de la SCLC Joseph D. Peters al Consejo Ejecutivo del Béisbol de Grandes Ligas.

Una petición por parte de la SCLC de posponer el partido, originalmente programado para escenificarse en 1969, a fin de terminar de organizar aspectos relativos a la transmisión de televisión y otros temas de programación, resultó finalmente en una larga demora. Sin embargo, el partido fue finalmente escenificado en el Dodger Stadium de Los Ángeles antes de comenzar la temporada de 1970.

A pesar de los retrasos, el entusiasmo entre la élite del béisbol se mantenía alto. Participaron dos estrellas por cada uno de los 24 equipos que conformaban en ese momento el béisbol de Grandes Ligas. Willie Mays, de los Gigantes de Gigantes de San Francisco, voló desde Japón para participar. Pete Rose se hizo presente. Hank Aaron, Roberto Clemente, Tom Seaver, Al Kaline y Bob Gibson se contaron entre los 15 futuros miembros del Salón de la Fama en el roster del partido. Los equipos fueron divididos geográficamente: los peloteros de equipos de la costa Este se enfrentaron a los del Oeste. La leyenda de los Dodgers Roy Campanella fue manager de la novena occidental, mientras que el inmortal de los Yankees de Nueva York Joe DiMaggio se hizo cargo del club oriental.

"Estuve orgulloso de ser seleccionado. Allí jugó lo mejor de lo mejor", recuerda Jackson, quien pitcheó en seis equipos durante su carrera de 19 años en las Grandes Ligas. "Sólo fui un mero acompañante".

Jugar un partido de béisbol en honor a King era algo apropiado, a pesar que éste no fuera ávido aficionado al deporte y menos un estelar atleta. King, de 5 pies, 7 pulgadas de altura (1,74m) gustaba de la natación y el baloncesto, de acuerdo a Clayborne Carson, director del Instituto Martin Luther King Jr. de Investigación y Educación de la Universidad de Stanford. Su mejor deporte era el billar, destreza que King desarrolló en las mesas ubicadas en el sótano del Seminario Teológico Crozer de Chester, Pensilvania. Aun así, King entendía perfectamente el poder del deporte para lograr el avance de los cambios sociales y la posibilidad de los logros atléticos de llamar la atención de un pueblo.

"King tenía gran respeto por atletas que habían surgido como personalidades del deporte. Estaba consciente del poderoso atractivo de las celebridades del mundo del deporte", afirmó Clarence Jones, quien laboró como abogado, escritor de discursos y consejero de King durante siete años. "Absolutamente, sin duda alguna, fue capaz de ver los triunfos de los atletas negros como logros de toda la comunidad afroamericana".

En sus viajes por todo Estados Unidos dando discursos, a menudo King se refería a los logros de los atletas negros, comparándolos a los personajes afroamericanos destacados en otros campos.

"Había una estrella en el cielo del liderazgo femenino, y Mary McLeod Bethune la tomó para sí y la utilizó. Hubo una estrella en el cielo de la diplomacia: Ralph Bunche la atrapó y permitió que brillase en su vida, a pesar de haber nacido nieto de un predicador esclavo", dijo King durante la Conferencia de Ministros Cristianos del Sur en Mississippi, repitiendo una frase que llegó a utilizar con frecuencia. "Hubo una estrella en el cielo del atletismo: entonces llegaron Joe Louis con su entrenado puño, Jesse Oweens con su velocidad y sorprendentes pies, y Jackie Robinson con su espíritu tranquilo y poderoso bate".

Jones afirmó que los logros de atletas de la talla de Louis, Owens y Robinson eran apropiados para transmitir el mensaje de confianza en sí mismo que King buscaba transmitir a la población negra. "Estaba profundamente comprometido con la búsqueda de la excelencia personal. Si te erguías derecho, ¿quien podía estar detrás de ti? ¿Quién representaba eso mejor que el atleta negro?"

Era evidente que King admiraba a los grandes atletas de su tiempo, aunque en mayor parte, prefirió mantener cierta distancia. El líder social tuvo relaciones complicadas con dos de las mayores figuras deportivas de su tiempo: Robinson y Muhammad Ali.

King, quien abogaba por la integración racial, tuvo choques ocasionales con Ali, quien fuera miembro de la separatista Nación del Islam. Sin embargo, a medida que avanzó el tiempo, ambos fueron capaces de admirarse y respetarse mutuamente.

"El relato que enfrenta a integracionistas contra separatistas ha sido desproporcionado de cierta forma. Básicamente, ambos compartían los mismos objetivos, aunque los discursos de ambos eran diferentes", afirma Michael Ezra, profesor de la Sonoma State University en California y biógrafo de Ali. "Compartían muchas cosas en común".

Cuando periodistas le preguntaron a King con respecto a su deseo o no de opinar más allá del tema doméstico de los derechos civiles y expresar su oposición a la Guerra de Vietnam, King respondió: "Tal como lo dice Muhammad Ali, todos somos (negros, marrones y pobres) víctimas del mismo sistema de opresión".

Además, cuando King fue arrestado en Birmingham, Alabama, en noviembre de 1967, Ali le envió a King un breve telegrama en muestra de apoyo, desde Chicago. "Espero que se encuentre tranquilo y sin sufrir dolor físico alguno", rezaba el mensaje.

Asimismo, King mantuvo una relación complicada pero respetuosa con Robinson. Se mostró contento con el camarero de los Dodgers de Brooklyn, no sólo por haber roto la barrera del color en el mundo del béisbol, sino por haberse convertido en una de las mayores estrellas del diamante durante su periodo como pelotero activo en Brooklyn. Igualmente, respetaba que Robinson pudo hacer una transición exitosa al mundo de los negocios, convirtiéndose en el primer vicepresidente afroamericano de Chock Full O'Nuts, empresa de cafés y restaurantes.

"Robinson hizo su propia 'sentada' antes que existieran las 'sentadas'", expresó King con respecto a Robinson, haciendo analogía relativa a una forma de protesta que se hizo característica de la lucha por los derechos civiles e igualdad racial. "Fue un viajero de la libertad antes que existieran los viajeros de la libertad", en referencia a activistas de los derechos civiles que cruzaron Estados Unidos en autobús durante la década de los 60.

A pesar del respeto y admiración mutuos, King y Robinson llegaron a tener confrontaciones. Robinson era miembro de la junta directiva de la Asociación Nacional por el Avance del Pueblo de Color (NAACP, por sus siglas en inglés), organización que en ocasiones tuvo disputas con la SCLC y la filosofía predicada por King de llevar la lucha por los derechos civiles más allá de los tribunales y entes gubernamentales, para así trasladarla a las calles mediante protestas no violentas. Años después, Robinson se mostró desconcertado por la oposición de King a la lucha armada en Vietnam.

Sin embargo, ambos unían fuerzas cuando era necesario. Robinson escribió una carta dirigida a King en 1960, expresando preocupación tras haber escuchado a personeros de la SCLC diciendo que "la NAACP había sobrevivido más allá de su tiempo útil".

"No formemos parte del viejo juego de dividir y vencer", expresó Robinson. King respondió un mes después, diciendo en su carta: "Antes de convertirme en símbolo de división dentro de la comunidad negra, prefiero retirarme de la lucha por los derechos civiles".

Luego que Robinson se convirtiera en el primer afroamericano exaltado al Salón de la Fama del Béisbol en 1962, donó lo recaudado en una cena a la SCLC. Robinson estuvo presente en el podio de oradores durante la denominada "Marcha sobre Washington por el trabajo y la libertad" de 1963, en la cual King dio su famoso discurso "Tengo un sueño". También recaudó fondos para ayudar a King y otros activistas detenidos en protestas. Luego que vándalos de color blanco atacaron a afroamericanos protestantes pacíficos durante la tristemente célebre marcha del "Domingo sangriento" en Selma, Alabama, Robinson envió un telegrama al presidente Lyndon B. Johnson, implorándole su intervención a fin de detener la escalada de violencia.

"...Un día más de tratamiento salvaje por parte de verdugos legalizados podría terminar en una declaración de guerra por parte de negros exaltados. Estados Unidos no puede permitirse este lujo en 1965", escribió Robinson a Johnson.


Robinson se encontraba entre los 31.694 aficionados presentes en el Dodger Stadium cuando el Clásico del Béisbol de las Grandes Ligas entre Este y Oeste se celebró el 28 de marzo de 1970. Se reprodujo un extracto del discurso "Tengo un sueño" de King antes del partido, y el lanzador de los Atléticos de Oakland Jim "Mudcat" Grant "cantó una versión en clave de soul del Himno Nacional", de acuerdo a un relato oficial del partido hecho por el Salón de la Fama del Béisbol. Varios directivos de la SCLC, incluyendo el sucesor de King, el Reverendo Ralph Abernathy, y el comisionado del béisbol mayor Bowie Kuhn dieron sendos discursos antes de iniciarse el encuentro. La viuda de King, Coretta Scott King, saludó a los peloteros y lanzó la primera bola.

"Coretta nos habló antes del partido, básicamente deseándonos buena suerte", dijo Jackson. "Igualmente, nos dijo que hacíamos esto por una buena causa".

Jackson dijo que el encuentro se celebró con los peloteros mentalizados de la misma forma en la cual asumen la mayoría de los Juegos de Estrellas. "Mi actitud era que iba a lanzar esa pelota por todo el medio de la zona y ver cuán fuerte podían batearla", afirmó. "Fue un buen momento".

Al final, el equipo del Este ganó 5-1, gracias a cuadrangulares del primera base de los Expos de Montreal Ron Fairley y el antesalista de los Cachorros de Chicago Ron Santo. Jackson lanzó por espacio de dos entradas para los orientales, concediendo una carrera.

El encuentro recaudó más de $30,000 y, para muchos de los involucrados en su concepción y ejecución, fue un ejemplo de hermandad racial para un país inmerso en problemas.

"Estoy segura que mi esposo se hubiese sentido muy orgulloso de lo logrado hoy", dijo Coretta Scott King a los periodistas que cubrieron el partido.

Michael A. Fletcher es escritor senior de The Undefeated.