La foto final es hermosa. Sufrir un poco para después desatar la locura de la alegría más inmensa que puede sentir el deportista de alto rendimiento, lo hace especial.
Dicen que si cuesta mucho, vale el doble. Conozco a Las Diablas. No se trata del doble. Lo que hacen es de otra galaxia. Vale más. Mucho más.
Hace años que Chile intenta establecerse en lo más alto del continente para llegar a las máximas competencias. La primera vez que lo logró fue en 2022. Épico. La copa América fue en Santiago y el seleccionado chileno consiguió aquel boleto al Mundial por primera vez de la mano (y el alma) de Claudia Schüler. Necesitaban ganar la semifinal del torneo para asegurarse el objetivo. Empataron con Estados Unidos -en realidad Estados Unidos se los empató sobre el final- y fueron a penales. Schüler se hizo gigante, y superaron al rival por 2 a 0 en los shoot-outs. El mismo resultado se dio este sábado 7 de marzo en el estadio que lleva el nombre de la arquera de los milagros que falleció el 27 de marzo de 2023 a los 35 años. Su partida caló hondo en todo el hockey chileno y marcó a este grupo de Diablas para siempre. La motivación fue cada vez más intensa. Había un propósito personal, uno colectivo y otro que era “por la Chuchu”.
Pasaron cuatro años de aquellas atajadas inolvidables en Country. La foto final puede ser parecida. Ahora con un aura que ilumina desde arriba, desde el costado, desde todos lados. Pero el camino sigue siendo la parte de atrás de esa foto. Este equipo hace convivir la vida profesional y el alto rendimiento.
Son médicas, kinesiólogas, ingenieras, profesoras, analistas, y más, a las que el despertador les suena entre las cinco y seis de la mañana para hacer un primer turno de entrenamiento, bañarse y calzarse rápido el traje de trabajo. No por mucho tiempo, porque al salir de la oficina, clínica, escuela, vuelven a ponerse la capa de Diabla. El doble turno es post jornada laboral. El día parece eterno. Las juntadas con amigos, los eventos sociales parecen no tener espacio en su agenda. Y si hay tiempo, hay agotamiento. El descanso es fundamental, lo saben y lo priorizan. Durante años se dejan a un costado y su prioridad absoluta es el equipo, la selección, el objetivo máximo. Todo, sin remuneración económica, pidiéndole por favor a los jefes que entiendan cada pedido por un torneo. Es verdad, la foto final es hermosa. Estadio lleno. Partido a penales. Resolución con agonía y la corrida hacia el abrazo con ella, la heroína de esta noche, Natalia Salvador, la arquera que tiene un ángel particular. Todo brilla. Pero, para que brille se necesitó de mucho esfuerzo y de un grupo grande de jugadoras y cuerpo técnico que durante años entendió que sin camino, no hay meta.
Tal vez te estás enterando por esta foto de la clasificación al Mundial. Es necesario saber lo que hay detrás. No vale doble. Vale por millones porque además tienen la habilidad de contagiar esta pasión y generar en menores nuevos sueños. Hay varios objetivos cumplidos. Las Diablas van al Mundial por segunda vez consecutiva y Las Diablas están haciendo crecer el hockey en su país. Ahora, más chicas quieren ser como ellas: profesionales y mundialistas.
