Cuando nos referimos a Alberto Quintano hablamos de seguridad, solidez y garra en la zona defensiva del campo de juego. Ya sea vistiendo la camiseta de Universidad de Chile, donde integró el recordado “Ballet Azul", o jugando por la Roja, su presencia en el cualquier equipo era siempre prenda de garantía.
Surgió de Universidad de Chile, equipo con el que consiguió tres Campeonatos Nacionales, en 1965, 1967 y 1969, además de dos Torneos Metropolitanos, una Supercopa y una semifinal de Copa Libertadores en 1970 donde cayeron ante Peñarol.
Su buen rendimiento en el cuadro estudiantil despertaron el interés de grandes equipos de Argentina, España y Francia, pero finalmente emigró a México, donde se convirtió en figura de la defensa del Cruz Azul. En el fútbol azteca se mantuvo por seis años y siguió cosechando títulos: Tres campeonatos nacionales, el trofeo Campeón de Campeones y la Copa de Campeones de la Concacaf en 1971.
Dentro de la Selección Chilena también dejó una huella imborrable. Es que Alberto Quintano no sólo brilló en clubes, en el Equipo de Todos fue el patrón de la zaga junto a Elías Figueroa, formando una dupla de centrales que marcó historia. Es más, en el Mundial de Alemania '74 fueron calificados como el “Muro”.
En la Roja, Quintano disputó 50 partidos y jugó las Eliminatorias de 1969 y 1977, para los Mundiales de México y de Argentina, respectivamente, donde el cuadro chileno no logró clasificar. En 1979 integró el equipo que disputó la Copa América donde Chile fue subcampeón, por detrás de Paraguay.
Es Alberto Quintano, el gran “Mariscal” que con la Selección Chilena escribió su nombre con mayúsculas a base de esfuerzo, temple y buen juego, y donde junto a su socio, Elías Figueroa, logró conformar ese temible dupla defensiva que hasta el día de hoy es recordada por historiadores y amantes del buen fútbol. ¡Feliz cumpleaños, patrón de la zaga!
