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Diogo, la 'Pantera brasileña' que luchó contra su estatura y huye a la fiesta

Desde Uruguay, liga de la que procede Diogo, pidieron paciencia para que demuestre su calidad con Pumas, como ya lo hizo ante Cruz Azul

Dos goles de Diogo sobre Cruz Azul dieron la voltereta 4-3 en la última jornada del Apertura 2021 y comenzó a escribir el sueño de Pumas por levantar el campeonato este semestre. El brasileño llegó a Pumas proveniente de Plaza Colonia de Uruguay, equipo en el que debutó. Sin embargo, tuvo que luchar ante sus 1.94 metros de estatura y a la adaptación, pues en un inicio era un jugador aislado, sin vida social, pero después, con goles, se ganó el apodo de ‘Pantera’.

Matías Rosa, su primer entrenador en el Plaza Colonia, recuerda que Diogo fue visto en Sao Paulo, en la Tercera División de Brasil, donde llamó la atención de los directivos del conjunto charrúa, quienes lo contrataron para suplir la baja del panameño Cecilio Waterman.

“Nosotros trabajamos mucho con él sobre los fundamentos. Más allá de que él es brasileño, la estatura en algunas ocasiones le jugaba en contra. Entonces, tuvimos muchas horas extras de entrenamiento con él en relación a los fundamentos técnicos y siempre tuvo la disposición para poder trabajar extra”, declaró Rosa, quien actualmente dirige a Tacuarembó.

“Le costó encontrar esa coordinación. La presión que se realiza en el futbol uruguayo no te da tanto tiempo como para poder jugar. Cuando él se adapta a que va a estar constantemente bajo presión, empieza a resolver mejor. Nosotros lo que le aportamos fueron muchas horas extras de entrenamiento para que él resolviera a la hora de los partidos de forma eficaz, ahí es donde trabajamos mucho sobre los fundamentos técnicos”.

Fuera de la cancha, en el vestidor, Diogo en un inicio fue un jugador alejado al resto del grupo, incluso Matías revela que el brasileño no tenía vida social, pues le costó estar lejos de su familia.

“En un principio, lo veía medio aislado del grupo, le costó entrar. Ya después que él logra insertarse en el grupo, que el grupo siempre lo recibió bien, pero percibíamos que había un distanciamiento. Cuando él empieza a ser una parte importante dentro del grupo y ser un compañero más, todo fue más fácil”.

No tenía noche, no tenía vida social, más allá de nosotros y los compañeros del club, que es muy bueno, pero muchas veces no pasar por instancias sociales puede jugar en contra. Superado todos estos temas, empezó a sacar el potencial, a compartir, a ser un jugador importante”.

A la par de las horas extra en los entrenamientos, Rosa hablaba todos los días con Diogo para que se sintiera querido y tuviera confianza con el resto del grupo. En la cancha comenzó a dar resultados y también en el vestidor, pues sus actuaciones ayudaron a que se integrara.

“El típico brasileño, pero con una característica diferente de que es muy profesional. El típico brasileño alegre lo relacionamos mucho a la noche, a las mujeres, mucho a la vida social. Era el típico brasileño alegre, pero sin esa parte de la noche, el alcohol y demás, estrictamente profesional. Él vive para el futbol, tiene un cuidado personal muy bueno, es muy humilde y está dedicado al cien por ciento a la actividad profesional de un futbolista”.

Rosa pide a Pumas tener paciencia para explotar todo el potencial de Diogo, pues recuerda que al brasileño le costó cinco meses para adaptarse al futbol uruguayo, pero posteriormente sus goles lo colocaron en los reflectores.

"Era un grupo donde siempre metían un apodo. ‘Pantera’, le decían, pero más que nada siempre fue Diogo. ‘Pantera’ alguno le decía, pero no fue un sobrenombre que quedó establecido”.