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Otávio se hizo gigante y tuvo 6 atajadas fundamentales para que Boca no pudiera vencer a Cruzeiro

Otávio, arquero de Cruzeiro, fue gran responsable de que Boca no pudiera desnivelar el marcador y empatara como local 1-1 en La Bombonera, por la quinta fecha de la CONMEBOL Libertadores 2026.

A los 44 segundos, el arquero del equipo brasileño mostró por primera vez sus cualidades, al sacar al córner un potente derechazo de Miguel Merentiel, luego de un centro de Malcom Braida que había rechazado Jonathan Jesús.

A los 7’, “la Bestia” anticipó a la defensa y Otávio volvió a negarle la apertura del marcador. La acción nació en un centro de Lautaro Blanco que el uruguayo alcanzó a puntear y obligó al arquero a mostrar unos estupendos reflejos.

Poco más tarde, a los 13’, Tomás Aranda probó desde fuera del área, Otávio dio rebote y Milton Giménez se arrojó de lleno para convertir, pero la estirada del joven de 20 años volvió a tapar una pelota que parecía llevar destino de red.

Sobre el final, Otávio volvió a brillar y aseguró el empate de Cruzeiro vs. Boca

Por tercera vez en la noche, Otávio le negó el gol a Merentiel, ya en la segunda etapa. A los 20 minutos del complemento, la Bestia se escapó por izquierda, encaró al área y buscó sorprender pegándole al arco. El hombre vestido de verde respondió, como casi toda la noche, con una magistral intervención.

A los 28’, el Xeneize tuvo una chance clarísima, pero Otávio volvió a ser una auténtica muralla. Giménez dominó la pelota rodeado por defensores, hizo la pausa y metió un exquisito pase filtrado para Exequiel Zeballos. “El Changuito” quedó mano a mano y otra vez el arquero brasileño interpuso su cuerpo –en este caso una pierna- para impedir el festejo azul y oro.

Tomás Aranda, a los 35’, dominó la pelota en tres cuartos de cancha, gambeteó y se hamacó y sacó un potente remate que, nuevamente, Otávio sacó al córner.

El mismo Aranda tuvo la última chance del Xeneize, con más de 11 minutos de tiempo adicionado, aunque ya sin la intervención del arquero que fue figura. Blanco lanzó un centro que Cruzeiro sacó como pudo: el pibe la paró de pecho y le dio con un sable desde fuera del área, pero el balón se fue apenas alto. Con él se fueron, además, las últimas esperanzas de Boca de llevarse el triunfo.