El conjunto de Mikel Arteta tuvo una posesión históricamente baja, "perdió" más de media hora de juego y limitó a PSG, pero no le alcanzó para ser campeón de Europa.
Con la final de la Champions League, Arsenal cerró una temporada histórica de la mano de la obtención de la Premier League, pero sin el premio mayor. Los dirigidos por Mikel Arteta quedaron a las puertas de superar a PSG, campeón defensor de Europa, pero no pudieron pasar del 1-1 en los 120 minutos, y los fallos de Eberechi Eze y Gabriel Magalhaes en la tanda de penales inclinaron la balanza para el conjunto francés.
La definición será recordada como un partido que, tal como se preveía, encontró a dos equipos con enormes diferencias en su forma de jugar. Y desde que se anunciaron los onces, la intención del técnico vasco de anular en la mayor medida posible a sus rivales quedó aparente con su decisión de parar a Cristhian Mosquera y Piero Hincapié como laterales en lugar de Jurriën Timber (aunque ultimó la recuperación de una extensa lesión para estar disponible) y Riccardo Calafiori, más naturales en el puesto.
Arsenal generó y le generaron poco
Durante la mayor parte del encuentro, la apuesta tuvo éxito. Arsenal limitó notablemente al equipo que llegaba al encuentro en el Puskas Arena de Budapest como el más goleador de la competencia, a tener apenas 4 remates entre los tres palos sobre 21 posibles y 0,77 de goles esperados (xG) sin contar penales. Un reflejo de la implacable defensa que montó con William Saliba y Magalhaes como sus máximos estandartes. El tempranero gol inicial de Kai Havertz, tras solo 5 minutos, ayudó también a justificar y sostener la resistencia.
La contracara de esta forma de afrontar la final, como suele ocurrir, es que el espacio para el error es mínimo. Es una realidad a la que los Gunners se enfrentaron en una gran cantidad de instancias de cara a conquistar la Premier, pero mientras que en 38 partidos la media se suele sostener, una final a partido único achica aún más esos márgenes. Jugar tan cerca de su propia área provocó que, en la primera jugada en que Khvicha Kvaratskhelia quedó mano a mano con David Raya en el área, Mosquera no tuviera otra opción que tumbarlo y cometer el penal, que Ousmane Dembélé se encargó de cambiar por el tanto del empate.
El riesgo de jugar con los márgenes
Incluso con la igualdad restaurada, y con la gran cantidad de cambios que realizó Arteta (Timber reemplazó al autor del penal, Noni Madueke y Gabriel Martinelli buscaron otorgarle más velocidad, Viktor Gyökeres ingresó en busca de goles), el club londinense no se movió ni un centímetro de su búsqueda. Tras el gol de Havertz, el equipo generó tan solo 0,1 xG en cuatro tiros, ninguno de los cuales tenían dirección de arco. También demoró 31 minuros y 41 segundos en reanudar el juego cada vez que tuvo que hacer córners, laterales, saques de arco o del medio. Su bajísima cifra de posesión, 26%, es un récord en finales desde que Opta comenzó a registrar esta estadística, en la temporada 2003/04: superó el dato del mismo club en la final de 2006, aunque estaba condicionado por la expulsión de su arquero Jens Lehmann en el primer tiempo.
El tiempo extra, por lo tanto, reflejó el nivel de agotamiento de ambos planteles, en especial el del campeón inglés, que jugaba su 63° partido en todas las competencias en el marco de una temporada donde un gran número de sus mejores futbolistas cayeron lesionados. Y en la tanda de penales, el destino conspiró contra los pateadores: tanto Eze como Magalhaes, quizá la figura de Arsenal, le erraron al arco de Matvey Safonov de cara al triunfo de PSG.
Lógicamente, el trago amargo de la derrota tardará en sanar para Arteta y sus jugadores, y permanecerá la pregunta sobre si no debió haber hecho más en materia ofensiva y ser más valiente. Pero también es cierto que ese mismo estilo lo llevó hasta este punto, y la realidad marca que en cada temporada desde que regersaron a la Champions, Arsenal mejoró su participación. Cuando el listón se sube, también lo hace la exigencia, y ahora que afrontará el próximo curso como campeón de la Premier League el desafío será que su éxito quede también reflejado en un equipo más vistoso. Por lo pronto, el club anunció un desfile por Londres para celebrar los logros de la temporada, y a pesar del resultado de este sábado, los Gunners tienen mucho por festejar.
