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Declan Rice, el capitán sin cinta que elevó al Arsenal de Arteta

El volante se convirtió en una voz de mando fundamental de un equipo que está a tres partidos de hacer historia.


19 de abril. Suena el pitazo final en el estadio Etihad. A pesar de dar su mejor actuación en meses, Arsenal acaba de sufrir una derrota devastadora por 2-1 ante Manchester City, que cambia la dinámica de la lucha por la Premier League: si los Sky Blues ganan su partido pendiente, desaparece la ventaja de 6 puntos de la que gozaban los Gunners.

Un abatido Martin Odegaard, el capitán que apuró la recuperación de su lesión de rodilla para jugar este partido, gira su cabeza hacia Declan Rice, esperando un gesto de empatía. En cambio, las cámaras toman el momento justo en que el inglés le exclama cuatro palabras fundamentales: "It's not done yet" ("Esto todavía no terminó").

Casi exactamente un mes después de ese golpe durísimo, el tiempo parece haberle dado la razón a Rice. Arsenal recuperó la cima de la liga inglesa, y además tiene dos puntos de diferencia sobre su rival. Puede ser campeón de Inglaterra por primera vez en 22 años este mismo martes si los resultados juegan a su favor, o bien el domingo, siempre que pueda vencer al ya descendido Burnley y a Crystal Palace, que tiene una final de Conference League que afrontar. Y por si fuera poco, también jugará la definición de la Champions League ante el campeón defensor PSG, en busca de su primera corona europea.

Rice, un fichaje de alto riesgo y alto beneficio

Ese episodio pasó a ser una muestra cabal del liderazgo que ejerce el volante en un equipo donde los líderes no escasean. En los seis años que lleva armando un equipo que compita en todos los frentes, el entrenador Mikel Arteta basó su reclutamiento, en gran medida, en jugadores con experiencia como capitanes en sus anteriores clubes: Jurriën Timber en Ajax, Mikel Merino en Real Sociedad, Christian Norgaard en Brentford.

Rice es quizá el ejemplo más cabal de ello. El nacido en Kingston-upon-Thames jugó los primeros 8 años de su carrera profesional en West Ham, donde progresó desde el puesto de central a controlar los hilos del mediocampo con una energía y empuje que contagian a sus compañeros. Incluso en su última temporada llevó a los Hammers al primer título europeo de su historia, cuando conquistó la Conference League en 2023. Luego de ese hito, su salida a un gigante se volvió inevitable, pero a pesar del interés de Manchester City y Chelsea, el club que lo formó, finalmente fue Arsenal donde eligió avanzar en su carrera.

Aunque en cuanto a su perfil habían pocas dudas del encaje del futbolista, existían varios riesgos en cuanto a su traspaso. El más evidente estuvo relacionado a su costo: dada la posición de fortaleza que sostenía un West Ham recientemente campeón, Arsenal debió hacer una excepción a su habitual política de fichajes y gastar más de 140 millones de dólares, un récord para el club. Además, el jugador llegaba para llenar el espacio que había dejado Granit Xhaka, cuya última temporada dejó muy alta la vara en el puesto al despedirse con 9 goles.

De inmediato, Rice justificó con creces la abultada cifra que se invirtió por él. En el inicio demostró su habilidad para cubrir toda la cancha de manera incansable, como se esperaba, pero en la segunda mitad del curso 2023/24 ofreció una nueva faceta de su juego como un volante con llegada al área y una inusitada cuota goleadora, a la que contribuyó con 7 tantos.

El líder que Arsenal necesitaba

A pesar de un esfuerzo notable para competir mano a mano con Manchester City en esa temporada debut, no alcanzó para que Arsenal rompiera su sequía y una vez más finalizó segundo, apenas dos puntos por debajo de los mancunianos. Y con el paso de los años, esa presión para coronar el enorme progreso de los Gunners con un título que se le hacía esquivo se fue haciendo cada vez más intensa.

Estas frustraciones en lo colectivo no impidieron el enorme crecimiento de Rice a nivel individual. En un plantel con un gran número de futbolistas con largos períodos de ausencia por lesión o con altibajos futbolísticos, el número 41 ha sido de largo el más regular de todos, como lo demuestra el hecho de que se perdió apenas ¡tres! de 160 partidos posibles por lesión desde su llegada. A lo largo de su estadía en el norte de Londres también dejó un gran número de momentos memorables, con aquel doblete de tiro libre en el Santiago Bernabéu ante Real Madrid como el más destacado sin duda.

Por si fuera poco, el ex-West Ham también aportó al club una voz de mando distinta que el resto de sus compañeros no poseía. Al poco tiempo de su llegada, Arteta lo incorporó al "grupo de liderazgo" que conforman los capitanes habituales de Arsenal, junto a Odegaard, Timber, Merino, Bukayo Saka y Gabriel Magalhaes. Es por ese motivo que se lo ve habitualmente en la arenga previa a los partidos, en constante diálogo con sus compañeros y como guía para los juveniles que dan sus primeros pasos en primera.

La disponibilidad de los demás líderes habituales hizo que el estreno de Rice como capitán no llegara hasta el 25 de mayo de 2025, en el último partido de esa Premier League ante Southampton. Pero desde entonces llevó la cinta en choques clave ante Bayern Munich y Sporting por la Champions, siendo elegido por todos sus compañeros en este último encuentro, que selló el pase a la semifinal de la competencia.

Tomaron esta decisión porque Declan se ganó ese estatus, ese rol, por cómo se ha hecho cargo en momentos difíciles. Es un gran líder, un jugador top para nostoros y me encanta que los jugadores tomen esa responsabilidad", lo elogió su entrenador tras el partido contra los portugueses. Fue ciertamente un reconocimiento notable para la entrega y el altísimo nivel de rendimiento que demuestra partido a partido el volante, pero que tampoco era necesario para ratificar su papel fundamental en un equipo que está a las puertas de hacer historia.