Primer Virreynato

AP

BUENOS AIRES -- Desde la llegada de Carlos Bianchi, Vélez ganó casi todo y lo coronó con estos títulos: Clausura 1993, Apertura 1995, Clausura 1996, Clausura 1998, Clausura 2005, Clausura 2009, Clausura 2011 e Inicial 2012; a nivel internacional, Libertadores 1994, Copa Europeo-Sudamericana 1994, Interamericana 1996; Supercopa 1996 y Recopa Sudamericana 1997.

Sin dudas el 29 de junio de1996 quedó grabado a fuego en la memoria del pueblo velezano, aquel día el tipo que se había ido goleador y había vuelto hablando francés, dirigía su último partido en el club de Liniers, después de haberle cambiado la historia. Y partía rumbo a Italia, para hacerse cargo de la Roma.

El pibe de San Martín siempre supo que su vida estaría ligada al fútbol... y a Vélez: "Tenía 14 años y le dije a papá: quiero ser jugador de fútbol profesional. Me dijo "eso dependerá de vos" pero mañana te levantas a las cinco, nos tomamos el colectivo y vamos a vender diarios cerca de la cancha de Chacarita. Estaba en la séptima de Vélez y supe que quería hacer eso de jugar al fútbol. Después de trabajar venía a entrenar. A los 15 llegué a tercera y conocí al turco Wehbe (Omar) con el que salimos campeones en el '68. A partir de ese momento mi papá me dijo dedícate a eso".

"Yo no nací hincha de Vélez, pero como no iba a volverme hincha de Vélez. Yo nací ahí, sé cuánto lo quiero y sé que también no tengo que equivocarme en los sentimientos. El profesional tiene que saber que no se tiene que confundir. Yo el día que deje de trabajar voy a seguir yendo a ver a Vélez. Es mi barrio, me da placer cuando voy", afirmó el tipo que llevó a uno de los clubes más importantes del país, a convertirse tambiérn en uno de los más exitosos.

En los albores de los 90 no había tanta información como la que hoy nos desborda. Pocos sabían que aquel goleador tremendo (en tres oportunidades fue el máximo artillero en el torneo argentino (máximo goleador en la historia de Vélez Sarsfield, con 206 goles, y el 10º en el fútbol argentino), se había convertido en técnico. En 1984 se inició como entrenador en el Stade de Reims asumiendo el cargo por cuatro temporadas.Luego dirigió al OGC Nice 1989-1990 y completó su experiencia en los bancos de Francia en el Paris Saint-Germain (1990-1991).

De allí voló a Liniers. En el "Fortín" dirigió 146 encuentros (ganó 72, empató 45 y perdió 32) y como bien recordaría el día que inaguraron u estatua en Liniers: "Lo dirigentes de Vélez confiaron en mí y en mi esposa que siempre estuvo al lado. Ni Aladín sabía en enero del '93, cuando fuimos a la pretemporada, que íbamos a vivir tres años de tantas cosas lindas".

Para Bianchi Liniers es su casa y también motivo de gratitud: "Le agradezco a Dios que Vélez me haya hecho volver a la Argentina, algo que nunca pensé que iba a pasar..."

Sobre sus primero pasos le gusta rememorar que "De entrada algunos hinchas se quejaban porque dije que me encontre con un grupo de percherones. Yo no conozco raza más trabajadora que los percherones. Ese fue el tipo d ejugador con el que me encontré. A la mayoría no los conocía, porque en esa época no había tanta tecnología, pero era un plantel bárbaro".

Cuando se le pide a Bianchi alguno de los secretos de aquel grupo, suele repetir: "Nunca se aburguesaron, yo siempre les decía que el apetito viene comiendo y ellos captaron el sentido a la perfección".

Esta fue la formación de Vélez en su despedida, con victoria (¿podía ser de otra manera?) 2 a 0 sobre Colón en el José Amalfitani:

Chilavert; Zandoná, Trotta (89m. Galeano), Méndez, Cardozo; Marcelo Herrera, Marcelo Gómez, Bassedas, Camps (82m. Morigi); Pandolfi (68m. Claudio Husain) y Posse. (no entraron Sandro Guzmán y el Lobo Cordone)