DALLAS – Algunos aún recuerdan como si fuera ayer su gran y singular experiencia en México, cuando los Dallas Cowboys jugaron partidos de pretemporada.
Ningún jugador activo fue parte de las comitivas que viajaron al sur de la frontera en cuatro ocasiones para jugar frente a muchos de los aficionados que los han apoyado por décadas.
Pero entre el personal de apoyo, prensa, transmisión de radio y hasta el entrenador en jefe, Jason Garrett, será una experiencia que jamás olvidarán.
"Fue algo increíble, llegar allá y ver toda esa gente en ese estadio grandísimo completamente lleno desde que estábamos calentando y que nos conocían a todos, absolutamente a todos", recordó Garrett, quien entonces era uno de los quarterbacks de los Cowboys. "Desde que llegamos a México, había muchísima gente que quería saludarnos, gritaba, pedía autógrafos, fotografías", agregó. "Estaban por todos lados. Afuera del hotel la gente esperaba día y noche. Nunca pensamos antes cómo sería todo allá. Fue una de las mejores experiencias que tuvimos".
En su primera visita a México, los Cowboys impusieron marca de asistencia a un partido de NFL con 112,376 aficionados con boleto pagado para el primero de cinco partidos de pretemporada del equipo. Esa noche, en el llamado American Bowl, derrotaron 6-3 a los Houston Oilers, sin participación significativa de ninguno de los jugadores estrellas y que más tarde se convertirían en miembros del Salón de la Fama, como Troy Aikman, Emmitt Smith y Michael Irving, quienes estrenaron ese día su segundo anillo de campeones de Super Bowl.
"Pasaron muchas cosas muy simpáticas cuando fuimos a México", mencionó Krysti Scales, quien ha trabajado en las transmisiones de radio de los Cowboys desde hace 25 temporadas.
Scales recordó por ejemplo que fueron a solicitar ayuda a las casas de los vecindarios aledaños al estadio Azteca para "rentarles" sus líneas telefónicas, por si tenían que transmitir el juego por radio a través de teléfono.
"No sabíamos qué esperar", dijo Scales. "En aquel tiempo los celulares no eran tan avanzados y populares como ahora. Teníamos esas líneas de teléfono por si había alguna emergencia. No sería lo ideal pero iban a sacarnos del problema...".
Nunca fue necesario utilizarlas, así que los Cowboys aprendieron rumbo a sus siguientes encuentros.
Otro detalle muy singular fue el enojo del entrenador Jimmy Johnson antes de ese partido de 1994 porque había gente, incluidos miembros de la prensa como camarógrafos y fotógrafos, en la cancha fumando cigarrillos durante el calentamiento de los equipos. En ese entonces no estaba prohibido.
"Cuando estaba por comenzar el partido había una nube de humo y Jimmy estaba bien furioso", comentó un camarógrafo que cubrió el juego. "Jimmy hasta amenazó con no jugar, si no apagaban los cigarrillos y la gente dejaba de fumar cerca de la banca durante el partido. Eso nunca sucedió...".
Otra de las anécdotas que se recuerdan fue el viaje a Monterrey en 1996 para enfrentar a los Kansas City Chiefs cuando tuvieron que utilizar un vestidor del estadio de beisbol que compartía estacionamiento con el de futbol en el que iban a jugar en las instalaciones de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
"No había manera de que cupiera el equipo en el vestidor del estadio de futbol, así que decidieron que usarían un vestidor o salón, no recuerdo bien, en el de béisbol", recordó otro camarógrafo, que prefirió omitir su nombre.
"Entonces nos llevaban y traían en carritos de golf a todos los que necesitábamos entrar al vestidor o ir de un lugar a otro. Nos rodeaban de seguridad y muchas personas estaban afuera para ver si veían a los jugadores cuando atravesábamos el estacionamiento".
Al final del partido, los Cowboys y los Oilers ofrecieron sus entrevistas y reacciones abajo del camión, en el estacionamiento, antes de partir al aeropuerto para regresar a sus hogares.
El dueño y gerente general de los Cowboys, Jerry Jones, ha reiterado en múltiples ocasiones que ese partido en el Azteca de 1994 fue su primera inspiración para tratar de construir un estadio con mayor capacidad al entonces Texas Stadium y que más de dos décadas después se convirtió en el imponente AT&T Stadium.
"Si algo recuerdo bien fue la gran pasión y amor de los mexicanos por sus Vaqueros de Dallas", dijo Jerry Jones en entrevista el 16 de septiembre pasado. "Esos viajes a México marcaron la historia de los Dallas Cowboys, sus Vaqueros de Dallas".
Los Cowboys jugaron tres de sus cuatro partidos en el estadio Azteca; la última vez en el 2001 precisamente para enfrentar a los Oakland Raiders que este Lunes por la Noche "reciben" a los Houston Texans en ese mismo inmueble.
