De los 11 jugadores seleccionados por Baltimore en 2022, solo quedan dos, pero hay orgullo en su desarrollo.
OWINGS MILLS, Maryland — Poco después de que los Baltimore Ravens concluyeran su draft de 2022, el gerente general Eric DeCosta hizo referencia a la filosofía de inversión del magnate empresarial Warren Buffett.
"Si crees que el valor del jugador es superior a la posición en la que está disponible, lo seleccionas", aseguró DeCosta hace cuatro años. "Eso es lo que hacemos nosotros".
Incluso a Buffett le resultaría difícil obtener este tipo de retorno de la inversión.
Para un grupo encabezado por el safety Kyle Hamilton y el centro Tyler Linderbaum, la clase del draft de 2022 de los Ravens generó enormes ganancias, sumando un total de 300 millones de dólares en sus segundos contratos, muchos de los cuales se firmaron durante esta temporada baja.
Los Ravens pueden enorgullecerse de la forma en que desarrollaron a estos prospectos hasta convertirlos en los mejores jugadores en sus respectivas posiciones. Sin embargo, Baltimore se enfrenta ahora a una sensación de pérdida tras ver cómo muchos de los jugadores de esa clase del draft consiguieron contratos multimillonarios en otros equipos. De los 11 jugadores seleccionados por los Ravens en 2022, solo quedan dos: Hamilton y el nose tackle Travis Jones.
"Me enorgullece el hecho de que todos inviertan dinero en nuestros jugadores", afirmó DeCosta, "pero es duro".
Fue extremadamente duro para Baltimore durante los dos primeros días de la agencia libre, cuando un sólido núcleo de aquella clase del draft de 2022 abandonó el equipo.
Linderbaum, selección de primera ronda en 2022, firmó un contrato de tres años y 81 millones de dólares con los Las Vegas Raiders. Su salario promedio anual de 27 millones de dólares superó en 9 millones anuales el contrato más lucrativo firmado hasta entonces por un centro.
Isaiah Likely, selección de cuarta ronda, alcanzó un acuerdo de tres años y 40 millones de dólares con los New York Giants. Su promedio de 26 millones de dólares anuales fue la cifra más alta otorgada a un ala cerrada durante esta temporada baja.
Charlie Kolar, otra selección de cuarta ronda, acordó un contrato de tres años y 24.3 millones de dólares con Los Angeles Chargers. Se convirtió en el ala cerrada bloqueador mejor pagado, con un salario de 8.1 millones de dólares anuales.
Y Jordan Stout, quien fue otra selección de cuarta ronda, firmó un contrato de tres años y 12.3 millones de dólares con los Giants. Es el pateador de despeje mejor pagado, con un salario de 4.1 millones de dólares al año.
Los Ravens esperaban perder a la mayoría de estos jugadores de cara a la agencia libre, aunque hicieron todo lo posible por retener a Linderbaum. Baltimore le ofreció un contrato de cuatro años por 88 millones de dólares —lo que lo habría convertido en el centro mejor pagado de la liga—, pero la oferta se quedó corta en 5 millones de dólares anuales respecto a la propuesta de Las Vegas.
DeCosta comparó la pérdida de Linderbaum con aquella ocasión en la que, siendo un joven reclutador, no pudo comprar una casa. El vendedor le pidió a DeCosta que le hiciera su mejor oferta, y DeCosta le respondió que ya se la había hecho.
“Fue como si nunca fuera a conseguir esa casa, simplemente porque las otras personas tenían más dinero para gastar en ella”, comentó DeCosta.
Los Ravens lograron retener a Hamilton y a Jones, pertenecientes a esta misma clase del “draft”, al impedir que llegaran a la agencia libre. Baltimore firmó con Hamilton un contrato de cuatro años por 100.4 millones de dólares —un acuerdo que redefinió el mercado de los safeties— y alcanzó una extensión de tres años por 40.5 millones de dólares con Jones.
Los miembros de esta clase del draft han acumulado un total de 239 millones de dólares en dinero garantizado en sus segundos contratos. Esta cifra aumentará cuando Daniel Faalele —quien fue el guardia derecho titular de Baltimore la temporada pasada— firme su contrato en la agencia libre.
Los Ravens buscarán renovar su plantilla. El equipo fichó a Durham Smythe para reemplazar a Kolar como su ala cerrada bloqueador, pero los Ravens aún necesitan cubrir los huecos dejados por Linderbaum, Likely y Stout.
Baltimore podrá abordar muchas de sus necesidades en el “draft” del próximo mes. Al igual que en el “draft” de 2022, Baltimore cuenta con 11 selecciones.
“Creo que este equipo tendrá un aspecto diferente para cuando llegue septiembre”, dijo DeCosta. “Estamos entusiasmados al respecto. Tenemos muchas oportunidades para mejorar, y planeamos aprovecharlas”.
