<
>

Mavericks disfrutan el poder volar debajo del radar

DALLAS -- Cuando comenzó la temporada de la NBA, muy pocos fuera de Dallas apostaban algo por los Mavericks.

Era comprensible, parecía que tenían un roster repleto de jugadores viejos o lastimados, y que carecían de talento en posiciones esenciales para competir, en especial de centro.

Más grande era el esceptisismo, si se considera que su aparente única gran contratación del receso de campaña, DeAndre Jordan, se echó para atrás.

Pero aquí están los Mavericks después de 55 partidos compitiendo, como siempre, en el paquete principal de equipos con aspiraciones de postemporada.

Los Mavericks comenzarán la segunda parte de la campaña después del rompimiento por el Juego de Estrellas en la sexta posición de la Conferencia Oeste, donde han pululado entre el cuarto y séptimo sitios casi de punta a punta.

“Me encanta mi equipo”, dijo el entrenador de los Mavs, Rick Carlisle. “Este equipo nunca se rinde. No es egoista. Juegan en equipo y eso ha dado resultado. Hay mucho por mejorar en la segunda parte. Pero hoy estamos en posición de competir”.

Los Mavericks reinician su temporada hasta el viernes en Orlando con un sólido equipo que ha sabido salir adelante en los partidos que se supone deben ganar contra los conjuntos de abajo en la tabla de posiciones. Y que se las ha ingeniado para sacar resultados y fuerza de flaqueza contra los más contendientes.

El centro Zaza Pachulia ha pasado de ser un jugador de reparte a uno de los protagonistas con base en su esfuerzo cada partido, que ha traducido en 22 doble-dobles; siete partidos con 15 o más puntos, de los que Dallas ha ganado todos y 33 con al menos 10 rebotes.

Pachulia jamás será Shaquille O’Neal pero hace un trabajo más que decente en una quinteta que de a poco ha sabido acoplarse y que cada vez parece estar más sana.

Chandler Parsons parece estar mejor en su recuperación de rodilla conforme avanzó la temporada y a pesar de que su promedio es de apenas 12 puntos por partido, en los últimos 13 juegos subió a 20.3 unidades, incluidos dos encuentros de más de 30 puntos en enero.

“¿Quién hubiera pensado que en este puntos de la temporada Parsons y Matthews hubieran estardo jugando así? ¿Quién hubiera pensado que Felton tendría la clase de año que está teniendo hasta ahora? Nadie”, afirmó Carlisle.

El alma y espíritu de estos Mavericks sigue siendo el eterno Dirk Nowitzki, quien promedia 17.6 puntos por juego, la mayor cantidad de su club, que sabe debe jugar en equipo porque no hay ya un súper estrella.

De hecho, por vez primera en más de una década, ningún Mavericks fue llamado al Juego de Estrellas, a pesar de que muchos consideraban que Nowitzki merecía el honor.

El movedor de bola Deron Williams ha superado diversas molestias físicas y cada vez se apropia más del equipo en todos los aspectos, incluso de la bola en los momentos finales cuando el partido está en la línea.

Wesley Matthews vive su propia inconsistencia, aunque más del lado positivo que negativo.

Después de que casi ni pretemporada hizo por la rehabilitación de su lesión de Talón Aquiles, Matthews promedia 12.1 puntos en poco más de 33 minutos de los 51 partidos en los que ha participado.

“Creo que podemos vencer a cualquier equipo en esta liga”, dijo Matthews. “En realidad lo creo. Hemos dejado ir algunos partidos que no deberíamos y al final de la temporada siempre volteas a ver eso y te das cuenta que hicieron falta”.

“A pesar de que ahora ya se vuelve una carrera de velocidad, aún quedan muchos juegos y tenemos una buena cantidad en casa”, añadió. “Tenemos que aprovecharlos al máximo”.

Los Mavericks necesitarán más de su banca en la segunda parte de la temporada.

El veterano José Juan Barea ha respondido cuando se ha necesitado con 9.5 puntos y 3.9 asistencias por encuentro. Pero sobre todo con su inconmensurable energía y velocidad que imprime cada vez que toca la bola.

El problema es que el supuesto Sexto Hombre de los Mavs, Devin Harris, ha sufrido de lesiones. Incluso ni siquiera está confirmado para el partido en Orlando de este jueves por molestias de rodilla y tras 10 partidos consecutivos sin jugar.

Charlie Villanueva ha perdido esa profundidad ofensiva que ayudó a su establecimiento con los Mavericks la temporada pasada. Dwight Powell y JaVale McGee reciben oportunidad esporádica y se notan fuera de ritmo cuando el entrenador Rick Carlisle da oportunidad.

El más consistente saliendo de la banca tal vez es el guardia Raymond Felton, quien tiene números parecidos a Barea (9.1 puntos y 3.4 asistencias) pero por momento ha sido el llamado para tomar el balón cuando el juego está por definirse.

Los Mavericks tienen marca de 9-19 contra equipos que están arriba de .500 en ganados y perdidos.

De los 27 partidos restantes, 15 serán en casa, donde tienen récord de 15-11, y sólo 12 como visitantes (14-15).

“Barea está un poco golpeado”, dijo el entrenador Carlisle tras el último juego antes del descanso por el Juego de Estrellas. “Tiene un tobillo que ha estado molestado. Harris necesita algo de tiempo. Zaza ha jugado una tonelada de minutos. Este es el tiempo que necesitábamos. Hablamos con ellos con respecto a maximizar su descanso y estar listos para la tercera parte del calendario que aún está pendiente”.