Victor Wembanyama está listo para el desafío más importante de su carrera: ayudar a San Antonio Spurs a derrotar a Oklahoma City Thunder en las Finales de la Conferencia Oeste. Sin el balón en sus manos, ya sabemos que es distinto a todos y que fue elegido como Jugador Defensivo de la temporada por decisión unánime.
Pero en ataque, Wemby es, para muchos, el biotipo perfecto para el básquetbol. Altura imposible, versatilidad extrema, longitud y velocidad. Un todo en uno que es la mezcla perfecta entre Kevin Durant, Ralph Sampson y Stephen Curry. Un talento que parece haber sido diseñado a medida en un laboratorio.
Desde que LeBron James pisó la NBA en 2003, no existió un jugador que provoque tanta expectativa. Por lo que es pero fundamentalmente por lo que puede ser. En ese recorrido hacia el Monte Rushmore de la NBA, profundizaremos sobre el presente de Wembanyama: ¿Qué pueden hacer los adeversarios para frenar a un jugador así? ¿Qué puede hacer Mitch Johnson, con la sapiencia de Gregg Popovich de fondo, para evitar que cualquier rival de turno lance kryptonita para detenerlo?
Con la mejor serie en años a horas de comenzar, analizaremos en detalle las Wemby Rules.
Ajusten sus cinturones. Es tiempo de despegar.
Qué pueden hacer los rivales para detener a Wembanyama
Tip 1: Empezar el trabajo defensivo antes de que reciba el balón
Draymond Green, uno de los mejores defensores de la NBA y miembro de la dinastía de Golden State Warriors, señaló en su podcast que esto es fundamental. Empezar a molestarlo antes, desde el sector defensivo de San Antonio hasta que llegue a campo contrario. Kevin Garnett, campeón con Boston Celtics en 2008 y referente defensivo por años en el mejor básquetbol del mundo, coincidió con Green. Sumó a lo convencional el trash-talk, pero el unicornio francés ya demostró que no cae fácil en esa trampa dialéctica. Frenarlo antes de que reciba abre el segundo punto en cuestión.
Tip 2: Alejarlo todo lo posible del aro
Wembanyama, por estructura, hace daño en todo el frente de ataque. Es inevitable que eso ocurra por su tamaño, pero también por su capacidad de moverse como un perimetral. Dicho esto, es la teoría de la manta corta: destaparse los pies para taparse la cabeza o viceversa. Hay que elegir. Los rivales prefieren un Wemby lejano que un Wemby cerca del aro, donde todas las acciones son doble, doble y falta, o falta. Es casi imposible defenderlo en ese sector de la cancha. Por lo tanto, es probable que la defensa elija tenerlo en ese sector. Ahora bien... ¿Qué hacer cuando recibe?
Tip 3: Atrape y doble marca en el primer dribbling
Dillon Brooks, otro especialista sin balón, cree que a Wembanyama no lo tiene que defender un jugador interno. Desde este humilde lugar, estamos de acuerdo. Por el nudo que le hizo a Rudy Gobert cuando quiso frenarlo fuera de la llave y porque su tranco mezclado con velocidad hace imposible el primer paso para un defensor pesado. La idea con Wemby es utilizar ayudas para detener ese camino al aro. Lo curioso es que maneja la mano derecha y la izquierda sin problemas, por lo que cada defensor secundario tiene que estar atento para colaborar en esa ruta hacia el aro. ¿El objetivo? Obligarlo a que tome lanzamientos externos y, dentro de lo posible, forzados. De lo contrario, que pase el balón. Se espera que, en la serie ante el Thunder, quien ejecute este trabajo sea Alex Caruso, quien dijo que la clave es mantenerse firme en posición porque Wemby no es tan fuerte como, por ejemplo, Giannis Antetokounmpo. ¿Y si logra recibir cerca del aro? Vamos al último tip en cuestión.
Tip 4: Defensa física, al límite de la falta sistemática
El codazo de Wembanyama sobre Naz Reid, en Semifinales de Conferencia, fue un error importante, pero también una reacción al juego físico que planteó Minnesota Timberwolves. En condiciones normales, cuando Wemby pisa el poste bajo, lo ideal sería evitar que reciba. Los manuales dicen: un defensor por delante, otro atrás, y provocar atrapes. El problema es que es tan alto, tan largo, que ningún perimetral llega a detener ese pase en 45 grados. Por ende, el único camino posible es el juego físico. Empujarlo, golpearlo, desestabilizarlo. Molestarlo. Lo que Michael Jordan sufrió ante Detroit Pistons en sus ataques al aro, Wemby lo padece en el poste bajo. Otra época, mucho menos piadosa para las faltas descalificadoras, pero la estrategia no es muy diferente.
Qué pueden hacer los Spurs para ayudar a Wembanyama
Tip 1: La movilidad como fórmula de rompimiento: cortinas constantes, poste bajo, poste alto y de frente al aro
Green dijo algo muy interesante sobre Wembanyama: "Terminé exhausto. Fue como defender a Steph". Lo dijo en referencia a Curry, su compañero de mil batallas. Es muy buena la comparación, porque además es real. Wemby se mueve todo el tiempo y es surrealista porque mide más de 2.20 metros. Pero no es estático, su diferencial, en sintonía con la ofensiva de San Antonio, está en el movimiento. Cuanta menos estaticidad exista, más posibilidades de rompimiento generará la ofensiva con sus distintas armas. En la serie contra Minnesota, Wembanyama jugó como un perimetral cuando Gobert estaba en cancha (cargando siempre al rebote ofensivo, claro) y como un interno cuando su compatriota descansaba. La comparación con Curry es perfecta porque el ojo poco habituado a esta clase de atletas cree que Steph es diferente solo por cómo tira. Esa es su arma de destrucción masiva, pero la clave, por supuesto, está en el ritmo constante. En su resistencia.
Tip 2: Pick and pop y, fundamentalmente, pick and roll con caída fuerte hacia el aro (cuanto más cerca mejor)
Los Spurs tienen perimetrales fantásticos (ver tip siguiente), pero la combinación es la diferencia. Con el tamaño que tiene Wemby, cada cortina es un problema gigante, porque abre camino para externos incisivos como De'Aaron Fox, Stephon Castle y Dylan Harper (porque los defensores del francés no pueden ayudar) o es alimentado en una descarga. Si el giro es hacia afuera (pick and pop) queda un lanzamiento para Wembanyama o el pase anterior a un lanzamiento para un tirador abierto que surge en el cambio de cortinas. Si el giro es hacia adentro (pick and roll) es ideal para la ofensiva de San Antonio porque es caída rápida hacia el aro. Si no lo detienen a tiempo, es alley oop o un tiro de altísima efectividad. Esto parece básico, pero ejecutado a máxima velocidad es un teorema indescifrable para cualquier defensa que no cierre caminos con ayudas veloces.
Tip 3: Los Spurs son un ecosistema y Wembanyama es el faro de creación
Un factor decisivo de Wemby es su solidaridad para jugar al básquetbol. Y también, por qué no, su humildad. Brilla por decantación, no por insistencia. En la movilidad anterior que mencionábamos, muchas veces Wembanyama crea desde el poste alto, algo que le hemos visto en los últimos años a Nikola Jokic en Denver Nuggets. Sabe pasar muy bien la pelota (es algo que mejora a diario) y con las preocupaciones que genera quedan muchos tiros abiertos, por ejemplo, para Julian Champagnie, Devin Vassell, Keldon Johnson, Harrison Barnes, Fox, Castle o Harper. Es curioso, porque aquí podemos ver la cantidad de recursos que tiene la ofensiva de Spurs para hacer puntos. Wembanyama podría hacerle las cosas más fáciles a la defensa si conserva demasiado tiempo el balón, pero su inteligencia le da resultado: como alguna vez hizo San Antonio en 2014, la belleza del juego está en compartir. Nadie puede ser feliz solo.
Tip 4: Todos para uno y uno para todos: la flexibilidad es el ajuste perfecto para San Antonio
Lo vimos tras la conmoción cerebral que sufrió Wembanyama ante Portland Trail Blazers. Lo vimos tras el codazo a Reid contra los Timberwolves. San Antonio tiene a Wembanyama como monstruo de último nivel en los dos costados de la cancha, pero no gana solo por él. La estructura se complementa para tapar agujeros, es un equipo con todas las letras. Cuando Wemby descansa, Luke Kornet lo suplanta en defensa. Sin balón, el aporte de los externos como Castle, Harper, Fox, Vassell, Johnson y Barnes es un problema para cualquier ataque elite. Y con el balón en las manos, Wemby puede confiar en sus compañeros. No es el isolation de Kobe Bryant o Luka Doncic. Tampoco la dependencia extrema de Giannis.
Wembanyama es el mejor, claro, pero no solo por él. El contexto creado alrededor hace que su disrupción aparezca como una consecuencia de muchas situaciones anteriores. En otras palabras, la cultura que sobrevive de la franquicia: la roca se romperá y no será por el último golpe sino por los cien que lo precedieron.
