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Los récords no alcanzaron

EAST RUTHERFORD -- Peyton Manning quedó muy lejos de jugar a su nivel; Champ Bailey fue uno más de los defensivos atropellados por Seattle y los Denver Broncos ni siquiera compitieron este Super Domingo.

Los Seahawks pasaron por encima de los Broncos 43-8 para convertirse en campeones de la NFL por vez primera y para evidenciar por completo a una de las ofensivas más poderosas de la historia.

Las historias previas duraron dos semanas y el partido en realidad terminó en poco menos de un cuarto.

"Simplemente fueron mejores que nosotros en todos los aspectos", dijo el entrenador John Fox al terminar el partido. "Fuimos incapaces de ejecutar desde el principio y no te puedes dar ese lujo frente a un gran equipo como el de ellos.

"Hay una razón por la que Seattle tuvo a la defensiva N° 1 de la liga. Hicieron mucho, con una combinación de presión y cobertura".

Manning ofreció uno de los juegos más bochornosos de su carrera, en especial en una primera mitad, de cuyos primeros doce segundos ya había sido incapaz de controlar un centro de Manny Ramírez para regalarle dos puntos a un equipo que nunca los necesitó.

Cierto es que el centro de Ramírez fue adelantado al conteo, pero atrapable por completo y desde ahí se notó que Manning distaba mucho de llegar en uno de los mejores días de su carrera.

Para el fin del primer cuarto, el mariscal súper estrella y leyenda ya había soltado un balón y sufrido una intercepción.

Los Broncos terminaron el primer periodo sólo ocho puntos abajo casi de milagro, ya que tenían cero primeros y 10, con apenas siete jugadas ofensivas frente a una defensiva que los silenció por completo.

En algún momento del partido, los Broncos habían tocado el balón ocho veces, incluyendo un despeje, y los actuales monarcas de la NFL ya sumaban ocho puntos.
Después de dos cuartos de juego, la ofensiva que generó 457.3 yardas y casi 40 (39.7) puntos por juego en la campaña regular estaba sin pisar la zona final, 22 puntos abajo y con la moral más abajo que su tiempo de posesión.

La primera jugada de la parte complementaria fue un regreso de patada de salida para touchdown de Percy Harvin... el equipo se derrumbó por completo.

Los Broncos fueron superados en cada renglón que se pueda mencionar de las tres fases del juego.

Sus entrenadores, en especial el coordinador defensivo, Jack Del Río, y el entrenador en jefe, John Fox, también de extracción defensiva, fueron humillados.

Permitieron 22 puntos en la primera mitad y 21 en la segunda a un ataque que se suponía vendría apoyado por el juego terrestre, pero que fue más balanceado de lo que muchos hubieran pensado, gracias a las facilidades defensivas de los Broncos.

La defensiva naranjada aceptó 341 yardas totales, incluidas 135 por carrera y 206 por pase, apenas 35 más que las 306 que Manning pudo comandar.

"Le dije a Peyton que había tenido una gran temporada", comentó el entrenador Fox. "Una temporada de récords y que sólo nos habíamos quedado un poco cortos esta noche".

Pero los Seahawks no cometieron errores que resultaran en el marcador. Y Denver sí.

Hay que darle mucho crédito de la inefectividad de los Broncos al entrenador en jefe de Seattle, Pete Carroll, a quienes muchos recordarán por la impresionante ofensiva que montó en sus épocas de estratega colegial con la Universidad del Sur de California.

Pero en realidad creó mejores jugadores defensivos para la NFL que ofensivos.

Denver nunca pudo ejecutar sus tradicionales trayectorias cruzadas; Seattle permitió 13 recepciones y 118 yardas a Demaryius Thomas y 84 yardas en ocho pases completos a Wes Welker; la mayoría cuando el partido estaba decidido desde la primera mitad.

Por su parte, Knowshon Moreno nunca se apareció en el juego: cinco acarreos para 17 de las 27 yardas por carrera de los Broncos.

Así era imposible pensar en vencer a la defensiva de Seattle, la cual simplemente fue mejor en todos los aspectos que el rival.

"Tienen una gran defensiva", reiteró Fox. "Nada me sorprendió. Sabíamos que eran muy rápidos y estaban bien entrenados. Hicieron un gran trabajo".

Para gozo de muchos de los puristas de este deporte, aún las defensivas ganan campeonatos y las ofensivas venden boletos.

Hoy los Broncos tuvieron que sufrirlo en carne propia.