Peyton Manning probablemente termine su carrera con más de 600 pases para touchdown y con todos los reconocimientos posibles en la NFL, pero quizás el más grande de ellos es que sus propios compañeros de equipo, al momento de hacerle la pregunta, todos contestan que la mejor arma en el arsenal de Manning es su habilidad de convertirlos en mejores jugadores.

Uno de los primeros en hacer ese análisis es Demaryius Thomas, quien el día en el cual Manning rompió la marca de Brett Favre, fue enfático en indicar que Manning "es el mejor jugador en la historia de la NFL porque su prioridad es buscar la forma para que su equipo gane".

Estadísticamente hablando, el punto que Thomas trae es fácil de probar. Antes de que Manning llegara a los Denver Broncos, Thomas había jugado en 21 partidos bajo dos quarterbacks distintos  Kyle Orton y Tim Tebow  y había logrado amasar 834 yardas.

En los 38 partidos que ha jugado con Manning al frente de la ofensiva, Thomas tiene 3,526 yardas en pases atrapados.

Emmanuel Sanders es otro ala abierta que dice abiertamente que su éxito se debe en gran parte a la ética de trabajo que Manning trae al equipo. Durante los entrenamientos de verano, Sanders, quien jugó para los Pittsburgh Steelers, dijo públicamente que Manning era un mejor quarterback que Ben Roethlisberger por su preparación y el hecho de que emana liderato al resto de la ofensiva.

"Uno no quiere hacer algo mal", dijo Sanders en una entrevista reciente. "Así que todas las noches yo voy a mi casa y estudio todo de nuevo para no decepcionar al '18'. Todos sabemos que no tiene muchos años más en su carrera y que se quiere con por lo menos un campeonato de Super Bowl más y yo no quiero ser esa persona que impida que eso suceda".

Tras la victoria de los Broncos sobre los San Diego Chargers, Manning tiene a su haber 513 pases para touchdown, un porcentaje de recepciones de por vida de 65.7%, un anillo de Super Bowl, cinco premios al Jugador Más Valioso y un rating de por vida de 97.7  números que sin duda lo convertirán en un candidato unánime al Salón de la Fama cuando culmine su carrera.

Sin embargo, es el récord de éxito de los equipos con los cuales ha jugado lo que es más impresionante.

Tras su exitosa carrera colegial en la Universidad de Tennessee, Manning fue la primera selección del sorteo de jugadores de 1998 por los Indianapolis Colts y aunque tuvo un sólido año de novato, los Colts tuvieron marca de 3-13. Tras dos años de reconstrucción y con el desarrollo de Manning, los Colts llegaron a la postemporada en el 2003 con una improbable marca de 10-6 y con victorias sobre unos Eagles, en aquel momento liderado por Donovan McNabb.

De ahí en adelante, Manning, con un elenco de reparto que incluía a Marvin Harrison, Dallas Clark, Reggie Wayne, Brandon Stokley y Joseph Addai, convirtió a los Colts en eternos contendores que los llevó a su primer título de Super Bowl en el 2006 y a un segundo Super Bowl en el 2009 en donde cayeron ante los New Orleans Saints de Drew Brees.

La era de Manning con los Colts culminó tras la temporada de 2011, pero no sin antes haber dejado una huella profunda en la cultura del club.

Pero fuera de sus estadísticas y sus logros dentro del terreno de juego, son quizás las acciones de Manning lo que lo han convertido en una leyenda.

Jim Caldwell, hoy el entrenador en jefe de los Detroit Lions, fue el coach de quarterbacks con los Colts y la persona a quien Manning le da todo el crédito por convertirlo en un mariscal elite. Previo a la llegada de Caldwell a los Colts en el 2002, Manning nunca había tirado menos de 15 intercepciones en una temporada. Desde entonces, Manning ha lanzado más de 15 en solo dos ocasiones  16 en el 2009 y 17 en el 2010.

Caldwell había heredado el puesto de entrenador en jefe de los Colts en el 2009 para llevar al equipo al Super Bowl, pero en el 2011, cuando Manning se perdió la temporada por una lesión en el cuello, los Colts terminaron con marca de 2-14 y Caldwell fue despedido.

A principios del 2014, los Lions comenzaron su búsqueda de un entrenador en jefe y el gerente general de los Lions, Martin Mayhew, recibió una llamada de Manning, sin haberlo pedido, endosando a Caldwell para el puesto que hoy ocupa.

Tony Dungy, quien dirigió a los Colts a ese Super Bowl en el 2006, quizás tiene la mejor descripción de Manning y su afán por ser el mejor.

"Peyton Manning es un jugador cuyo fuego interno está detrás de convertir a todo el que está a su alrededor en el mejor jugador posible", dijo Dungy en una entrevista con USA Today. "Para mí esa es la mejor manera de describir a Peyton Manning".

"En uno de mis últimos años en Indianapolis, seleccionamos a un ala abierta en draft llamado Anthony González. Debido a que las reglas impiden a los novatos participar en entrenamientos pretemporada hasta que sus escuelas tengan sus graduaciones, Anthony no podía venir a entrenar con nosotros hasta junio. Así que perdió mucho tiempo.

"Pero Peyton manejaba dos veces a la semana a Columbus  cerca de tres horas cada ruta  para entrenar con Anthony y prepararlo para que fuera uno de nuestros receptores. Mucha gente no sabe que él hizo eso, pero ese es el tipo de tenacidad que tiene. Ese es Peyton Manning", finalizó relatando Dungy.

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La historia de los Angelinos de Los Ángeles es muy fácil de relatarse, pues consta de solo dos capítulos: el primero, antes de Mike Scioscia, y el segundo, a partir de que Michael Lorri Scioscia asume como manager del equipo, hace 15 años.

Los también llamados, en algún momento de su existencia, como California Angels y Anaheim Angels, pagaron su derecho de piso, como una de las franquicias jóvenes del béisbol de grandes ligas, con una sequía de 18 temporadas, a partir de su fundación en 1961, sin lograr meterse a una postemporada.

Y durante los 39 años que precedieron a la llegada de Mike Scioscia a la dirección de los aureolados, en el año 2000, solo habían logrado intervenir en 16 juegos de playoffs.

Con Scioscia en el timón, los actuales campeones de la División Oeste de la Liga Americana, han participado en siete postemporadas, incluyendo la actual, ganaron seis veces el título divisional y en la temporada 2002 se coronaron, por primera y única vez, como campeones de la Serie Mundial.

Es por ello que no resulta extraño que el otrora receptor de los Dodgers de Los Ángeles esté convertido, actualmente, en el manager con más tiempo al frente un equipo de grandes ligas.

Su marca de por vida, como timonel de la novena de Anaheim, anda por los 1331 triunfos y 1099 derrotas, para un promedio ganador de .548.

El 8 de mayo de 2011, Scioscia se convirtió en el manager número 56 en la historia del béisbol de la gran carpa en alcanzar los 1,000 triunfos y tan solo en el timonel número 23 en lograr el millar de victorias con un mismo equipo. Por lo que ha sido elegido como el Manager del Año en la Liga Americana en 2002 y en 2009.

Nunca ha finalizado más abajo del tercer lugar en su división, y en seis oportunidades ha sido campeón del oeste y tres veces terminó como segundo lugar.

Su mejor marca de temporada la tuvo en 2008, cuando los Angels ganaron 100 juegos y perdieron 62.

Dirigió al selectivo de la Liga Americana en el Juego de Estrellas de 2003 y por todos esos logros, tampoco sorprende que Mike Scioscia sea el manager mejor pagado del béisbol, con un salario anual de 5 millones de dólares.

Actualmente se encuentra bajo contrato hasta la temporada de 2018 y ha logrado superar una racha de cuatro años sin lograr la calificación a la postemporada. Una etapa que hizo ebullición al final de la campaña de 2013, cuando el equipo del condado de Orange finalizaba con marca de 78-84, en el tercer lugar del oeste, separado por 18 juegos del primer lugar, ocupado por los Atléticos de Oakland.

Varios medios daban por hecho que las horas de Mike Scioscia como dirigente de los Angelinos estaban contadas, tomando en cuenta la enorme inversión hecha por el propietario de la organización, Arte Moreno, para reforzar al equipo con peloteros de la talla del primera base Albert Pujols, el lanzador C.J. Wilson, lo mismo que el jardinero Josh Hamilton, entre otros.

Una erogación, en los pasados tres años, que sumada a una renovación del contrato de 5 años que firmaba el estelar abridor Jered Weaver, superaba los 527 millones de dólares.

Sin embargo, Moreno le dió un espaldarazo a su manager, en una decisión que algunos observadores consideraban que tenía como base una conveniencia económica para el empresario mexicano estadounidense, pues hubiese resultado demasiado oneroso despedir a Scioscia, cuando aún le restaban 5 años a su contrato.

Además, no se debe de pasar por alto las lesiones de jugadores importantes, incluyendo la de Pujols, operado de la planta de su pie izquierdo, en agosto, por lo que se perdió los últimos dos meses de la campaña.

El inicialista dominicano tuvo esa temporada una participación limitada, apareciendo principalmente como bateador designado. Intervino en solo 91 juegos, logrando un promedio de bateo de .258 y botándola del parque únicamente en 17 oportunidades.

Albert también había experimentado algunos problemas en el arranque de su nueva etapa como jugador de los Angeles, en el 2012, en la adaptación a los lanzadores y a los parques de la Liga Americana, luego de pasar más de una década jugando en el Viejo Circuito.

A pesar de ello, finalizó el año con promedio de .285, 30 bambinazos y 105 remolcadaas.

Y dentro de todos esos ajustes y transiciones, Mike Scioscia nunca tiró la toalla. Mantuvo un vestidor sano, apoyándose, en los momentos de crisis, en los peloteros más veteranos del equipo, como Tori Hunter, entre otros, para mantener a flote a la institución.

Porque, además, se requiere de una habilidad muy especial, más allá de dominar los fundamentos del juego, de tener, ya sea la intuición, o la capacidad para tomar las decisiones correctas en cada situación del juego, para manejar las personalidades de los peloteros bajo su responsabilidad.

No se debe olvidar que se trata de multimillonarios, cada uno con su ego de diferente tamaño, con diferentes costumbres, educación, cultura, idiomas, perfil racial, religioso y hasta formas de comer.

Todo eso hay que saberlo mezclar muy bien, agregarle el talento natural, las habilidades y las especialidades de cada uno de los peloteros, se le añaden unas gotitas de experiencia y termina por aderezarse con el ímpetu, el entusiasmo y las ganas de los más jóvenes.

El producto es un licuado que se conoce como Equipo Ganador. Y Mike Scioscia parece tener la receta para preparar esa bebida.

Después de todo, algo debió haber asimilado luego de pasar los 13 años de su carrera como beisbolista activo a las órdenes del último de los managers exitosos de los Dodgers, Tom Lasorda.

Con los de Chávez Ravine, Scioscia jugó entre 1980 y 1992, como receptor titular, una posición que compartía con Steve Yeager.

Disputó 1,441 juegos en 13 temporadas, siempre con Dodgers, a pesar de que en 1993 firmó para jugar con los Padres de San Diego, y después con los Rangers de Texas, en 1994, aunque no llegó a disputar juego alguno de grandes ligas con estas franquicias, debido a lesiones en su hombro derecho.

Disputó 29 juegos de postemporada en 1981, 1985 y en 1988.

Scioscia fue uno de los peloteros que se destacaron en la obtención de las más recientes dos Series Mundiales por parte de Dodgers, en 1981 y 1988.

Es el líder de todos los tiempos en apariciones como receptor para los Dodgers, con 1,395, incluyendo los juegos sin hit ni carrera de Fernando Valenzuela frente a los Cardenales de San Luis, el 29 de junio de 1990, lo mismo que el de Kevin Gross, del 17 de agosto de 1992, ante los Gigantes de San Francisco.

En 1990, Mike Scioscia se convertía en el primer receptor de los Dodgers en iniciar un Juego de Estrellas, desde que lo hiciera el miembro del Salón de la Fama Roy Campanella.

Sin duda, desde entonces, y hasta ahora, Mike Scioscia es un líder, en toda la extension de la palabra.

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Propuesta para filólogos y demás estudiosos de la lengua: a la palabra LÍDER podrían añadirle una nueva acepción: "Dícese de Derek Jeter, campocorto titular de los New York Yankees desde 1996 y capitán del equipo desde el 2003".

Cuando caiga el último out del juego en Fenway Park el domingo 28 de septiembre, se pondrá fin a la carrera de uno de los peloteros más brillantes e intachables de toda la historia.

Quiso el destino que su partido final sea en casa de los archirrivales Medias Rojas de Boston y ya uno puede imaginar el homenaje que recibirá en tierras enemigas, la ovación que hará retumbar los cimientos del añejo estadio.

Porque Derek Jeter dejó a su paso por los diamantes la admiración no sólo de los fanáticos de la Gran Manzana, sino de los rivales a quienes tantas veces contribuyó a vencer, pues siempre lo hizo con clase, con elegancia, con respeto.

Pocos peloteros se entregaron tanto a este juego como Jeter, quien renunció, como dijo hace poco en una entrevista, a formar una familia para poder dedicarse por entero al béisbol.

Porque si bien es cierto que se convirtió en el soltero más codiciado de Nueva York, a quien se le atribuyen romances con varias de las mujeres más bellas del jet set, pocos saben que fue más esquivo que una anguila y pospuso los planes familiares por sus obligaciones laborales.

El Capitán dijo entonces que no se explicaba cómo sus compañeros podían concentrarse en el juego teniendo preocupaciones hogareñas que atender.

Y sí que se dedicó. En la era de los megacontratos a largo plazo, pocos beneficiarios no han caído en la tentación de la vagancia, al sentirse asegurados de por vida.

Uno de los poquísimos casos que honraron cada centavo que recibieron desde el primero hasta el último día es el de Derek Jeter.

El más comercializable de los peloteros de su generación, no se cuidaba el rostro como hubieran hecho muchos y era capaz de arriesgarlo todo y lanzarse contra las sillas del estadio para atrapar simples batazos de foul, cuando la mayoría de los mortales habrían desistido de perseguir la pelota.

Y encima de eso, echándose sobre sus hombros el peso de liderar a la franquicia deportiva más famosa del planeta, dando la cara en las crisis del equipo, siempre con la palabra o la frase precisas, sin perder la clase.

Cuando fue salpicado por alguna polémica, supo dar el paso al lado con elegancia, como cuando su entonces mejor amigo Alex Rodríguez cuestionó su liderazgo dentro de los Yankees y lo comparó con el que él ejercía en los Texas Rangers.

A pesar del golpe bajo, Jeter rehusó entrar en el careo. La vida se encargó, años después, de juntar a ambos peloteros en la novena neoyorquina y de demostrar quién era el líder.

Porque a lo largo de sus 20 temporadas en las Mayores, el muchacho que desde sus años de estudiante en la secundaria de Kalamazoo soñaba con ser el campocorto de los Yankees, siempre fue el hombre al que sus compañeros buscaban dentro del dugout cuando se complicaba el juego y hacía falta un batazo salvador.

Ah, y las postemporadas& Ahí Jeter se multiplicaba y su brillo deslumbraba más.

Para la posteridad nos legó aquella famosa jugada cuando corta un tiro desde el jardín derecho pasada la raya de foul de primera base y le bombea la pelota a Jorge Posada en el plato para sacar out a Jeremy Giambi por una diferencia milimétrica.

Fue la jugada que le dio el vuelco a la serie divisional entre los Atléticos de Oakland y los Yankees en el 2001.

Los Atléticos habían ganado los dos primeros juegos en Nueva York y con ventaja de 2-0 en la serie fueron a rematar en Oakland.

Los Yankees ganaban ese tercer partido de vida o muerte 1-0 en el séptimo inning, cuando se le complicaron las cosas a Mike Mussina después de dos outs cuando Terrence Long disparó batazo sobre la línea del jardín derecho que se metió en el ángulo, al final del terreno.

Shane Spencer erró el tiro al cortador y de pronto apareció de la nada Jeter, absolutamente fuera de su posición en un alarde de inteligencia beisbolera para tomar la pelota y pasarla a Posada, quien tocó a Giambi una fracción de segundo antes de que este pisara el home. Lo demás es historia.

Los Yankees ganaron ese y los dos juegos siguientes para eliminar a los Atléticos y tras derrotar en la fase siguiente a los Marineros de Seattle, avanzaron a la Serie Mundial. Debido a los atentados terroristas del 11 de septiembre, ese año la Serie Mundial se adentró por primera vez en la historia en el mes de noviembre.

A las 00:03 del 1 de noviembre, con el juego igualado a tres carreras en el final del décimo, Jeter le botó la pelota a relevista coreano Byung-Hyun Kim, para dejar tendidos sobre el terreno a los Diamondbacks de Arizona. Nacía así el sobrenombre de Mr. Noviembre.

Y a todas estas cosas que marcaron su brillante carrera, súmenle las estadísticas, los cinco anillos de campeón en Series Mundiales, los más de 3,400 hits que lo colocan de sexto en la lista de todos los tiempos, los múltiples premios y reconocimientos, desde Novato del Año en 1996, hasta cinco Guantes de Oro e igual cantidad de Bates de Plata, Jugador Más Valioso en el Juego de Estrellas y la Serie Mundial del 2000.

Para rematar, la revista Fortune 500 lo incluyó recientemente en el lugar 11 de la lista de los 50 líderes más influyentes a nivel mundial, donde aparecen, entre otros, el Papa Francisco, la canciller alemana Angela Merkel, empresarios multimillonarios como Warren Buffet y Jeff Bezos y el cantante de la banda de rock U2 Bono.

Pero quizás quien mejor lo definió fue Bryce Harper, la joven estrella de los Nacionales de Washington, quien dijo que Derek Jeter no es sólo el Capitán de los Yankees, sino el Capitán de todo el béisbol.

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DALLAS -- Jerry Jones nunca ha temido a los retos, hasta en las circunstancias más adversas o arriesgadas.

Es un líder innovador que siempre ha arriesgado y desafiado límites para tratar de llegar a sus metas; la mayoría de las veces ha salido triunfante, y otras no tanto. Muchos lo quieren y otros lo odian, pero nadie puede negar que es un líder.

"El que no arriesga, no gana", es uno de las frases que rigen la vida de Jones.

Desde muy joven, su capacidad de convencimiento, su preparación y trabajo fueron evidentes.

Jones fue capitán del último equipo campeón de futbol americano colegial de la Universidad de Arkansas, por votación de sus compañeros, incluido el ahora exentrenador de la Universidad de Miami y de los Cowboys, Jimmy Johnson.

Fue un prospecto reconocido para jugar en la NFL, pero su falta de estatura y peso como liniero ofensivo cortaron sus esperanzas.

Realizó una meteórica carrera empresarial desde sus épocas universitarias, que incluyeron cualquier cantidad de negocios exitosos hasta que comenzó a ser conocido como "el mejor vendedor del mundo".

En 1989, arriesgó todo su patrimonio, futuro y crédito, para comprar a la franquicia de futbol americano profesional más conocida del mundo, los Dallas Cowboys, cuando parecía que ese equipo jamás podría ser vendido.

Después de la temporada 1995, los Cowboys ya habían ganado tres campeonatos de la NFL con Jones como propietario.

Jones tampoco tuvo miedo para dejar ir al entrenador en jefe, Jimmy Johnson, por algunas desavenencias y, para muchos, demostrar que era el líder absoluto del entonces equipo más exitoso en la liga.

Tampoco pensó dos veces en nombrarse a sí mismo gerente general, el puesto que hasta la fecha ostenta como el único dueño de uno entre los equipos más legendarios en el mundo, con tal posición de manera oficial.

A la salida de Johnson, Jones contrató al entrenador Barry Switzer porque pensaba que era el entrenador que brindaba más posibilidades de continuar con su exitoso proyecto.

Las críticas llegaron pronto. Switzer estaba precedido de una fama de ganador, pero a costa de cualquier cosa con la Universidad de Oklahoma, donde fue acusado de permitir y motivar violaciones a las reglas del futbol americano colegial en casi todos los aspectos.

Con Switzer, los Cowboys ganaron su último campeonato, el de la temporada 1995; desde entonces sólo suman dos victorias en postemporada...

Jones despidió a Switzer después de un par de malas temporadas, antes de comenzar el desfile de entrenadores de poco nombre, pero en los que podía influir en el momento de tomar decisiones, de personal y en día de juego.

Igual despidió a Chan Gailey tras dos temporadas con marca ganadora, que aguantó la indisciplina de los entrenadores Dave Campo y Wade Phillips.

En el 2007, nombró coordinador ofensivo al recién retirado mariscal de campo suplente Jason Garrett, sin que tuviera experiencia como entrenador en ningún nivel de futbol americano.

Cuatro años después, Garrett ya era el entrenador en jefe del equipo que suma cuatro temporadas consecutivas sin playoffs.

Jones igual reclutó del futbol americano colegial al que años más tarde se convertiría en el líder ganador de yardas de todos los tiempos, Emmitt Smith, que lo dejó ir en agencia libre.

También arriesgó un contrato de 80 millones de dólares a un mariscal de campo egresado de una escuela de segunda división colegial que llegó a la NFL como agente libre fuera de draft, Tony Romo.

Hace cinco años, reclutó en la primera ronda del draft a un receptor que nadie quería por su fama de problemático y que terminó su elegibilidad colegial suspendido. Ahora Dez Bryant es uno de los mejores en la liga.

En su ambición por ganar, tampoco tiene miedo a la opinión pública.

El miércoles firmó para el equipo de prácticas a Michael Sam, el primer jugador de futbol americano que reconoció de manera pública ser gay.

Para la Semana 11 de temporada regular, nadie deberá dudar de que tendrá en el campo de juego al liniero defensivo Josh Brent, quien en el 2012 sufrió un accidente automovilístico, mientras viajaba en estado de ebriedad, en el que murió su compañero con los Cowboys Jerome Williams.

"Todos merecen una oportunidad de demostrar su valía", dijo Jones. "Aquí no importan sus creencias políticas, religiosas o de cualquier otra cosa. Si pueden demostrar que están para ayudar a los Dallas Cowboys serán bienvenidos".

Los Cowboys, liderados por Jones, fueron el primer equipo en montar su campamento de pretemporada fuera de su ciudad sede. La última década, por ejemplo, han estado del otro lado del país, en Oxnard, California.

"Es una manera de sembrar afición", dijo Jones en semanas recientes. "Es una manera de acercar el equipo a nuestros seguidores en todas partes del país. Prepararnos fuera de nuestro entorno y sin las distracciones que nuestros jugadores pueden tener".

El liderazgo de Jones se muestra en casi todos los aspectos, dentro y fuera de la cancha, para bien o para mal.

Fue capaz de construir el estadio más imponente y lujoso del mundo en medio de una de las peores recesiones en la época moderna de Estados Unidos.

En el 2009, Jones abrió las puertas del entonces llamado Cowboys Stadium, cuyo costo oficial fue de 1.2 billones de dólares, aunque de manera extraoficial, pudo ascender hasta los 2 billones.

Ahora llamado AT&T Stadium por momentos parece más un centro comercial que un estadio de futbol americano. Pocos estadios pueden presumir que cuentan hasta con una tienda de lencería femenina.

Los Cowboys hoy en día construyen, en el suburbio residencial de Frisco, el que se supone será el complejo de entrenamiento más majestuoso del planeta entre cualquier equipo profesional, al que planean mudarse en el 2016.

Los Cowboys son el único equipo que fabrica su mercancía bajo su propia marca, cuando se supone que toda la liga debe utilizar Nike.

Hace tiempo que Jones está en medio de un litigio legal por la mercancía de los Cowboys, similar al que sostiene por los derechos de radio internacionales bajo su propia estación Cadena de Plata, cuya transmisión de partidos llega a cinco estados de la Unión Americana y la Ciudad de México.

Jones tuvo que desaparecer su Cowboys Channel de televisión, cuando la liga lanzó NFL Network; a cambio fue nombrado presidente del canal.

También encabezó a los dueños en las negociaciones con el Sindicato de Jugadores en la huelga más reciente de la NFL, 2011.

Muchos podrán estar de acuerdo o no con las decisiones dentro y fuera del campo de Jones. Pero todos pueden estar seguros de que Jerry Jones siempre será recordado como uno de los líderes más trascendentes en la historia del deporte estadounidense.

"El objetivo es ser exitoso", mencionó Jones. "Es muy importante para mí y para los Cowboys ser un ejemplo en todos los aspectos".

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MIAMI -- Son muy pocas las figuras cuyos nombres son sinónimos con la palabra "legendario", y aunque el dirigente del equipo de Estados Unidos y de la Universidad de Duke, Mike Krzyzewski, cae en ese renglón, el hecho es que llega ahí porque su carrera se ha basado en ganar, pero creando líderes.

Ya un miembro del Salón de la Fama del Baloncesto y en pos de convertirse en solo el tercer entrenador en la historia del baloncesto colegial en llegar a la míticas 1,000 victorias (983-306). Con cuatro títulos nacionales y seis medallas olímpicas, Krzyzewski es quizás el más condecorado dirigente activo en el baloncesto, pero su logro más grande quizás no está en una medalla o premio, sino en el hecho que ha logrado que el 98% de los jugadores que han pasado por su programa y equipos a través de los 34 años que lleva en Duke se hayan graduado.

"Yo jugué para el mejor entrenador en la historia del baloncesto colegial", dijo el recién retirado Shane Battier, quien ganó un título del NCAA bajo Krzyzewski y ahora es analista del básquet colegial en ESPN, en una entrevista reciente. "La manera en que dirige Coach K, sus conocimientos, su liderazgo y su forma de ser no tienen paralelo. Más allá del baloncesto, el énfasis que pone en todo lo que tiene que ver con lo académico y las lecciones de vida que brinda, hace que uno cambie su perspectiva y mire hacia adelante".

A sus 67 años, el fruto de su labor forjando líderes se ha traducido a que actualmente hay cinco entrenadores en jefe en el baloncesto colegial que pasaron por el programa de Krzyzewski en Duke: Tommy Amaker (Harvard), Mike Brey (Notre Dame), Chris Collins (Northwestern), Bobby Hurley (Buffalo) y Johnny Dawkins (Stanford).

Egresado de West Point, en donde jugó tres temporadas en el equipo de Army, Krzyzewski comenzó su carrera como entrenador al cumplir sus cinco años de servicio mandatorio, un requisito para todo egresado de la Academia Militar de los Estados Unidos, al unirse al equipo de asistentes de Bobby Knight en la Universidad de Indiana.

Un año más tarde, aceptó el reto de tomar las riendas del programa de básquet en Army en donde estuvo por cuatro años amasando un récord de 73-59 con equipos de jugadores poco conocidos y sin un sistema de reclutamiento formal, como era el caso de la mayoría de las universidades.

Tras la temporada de 1979-80, Duke estaba en busca de un dirigente tras la decisión de Bill Foster, quien había guíado a los Blue Devils a la final regional del NCAA Tournament, de renunciar para aceptar la vacante dejada por Frank McGuire en la Universidad de Carolina del Sur. Según el entonces director atlético de Duke, Tom Butters, contratar a Krzyzewski fue fácil, lo que fue difícil fueron las primeras tres temporadas en las cuales Coach K tuvo marca de 38-47.

"Aún en esos tiempos difíciles, yo no solo sabía que tenía la persona indicada, sino que tenía que hacer todo lo posible para mantenerlo", dijo Butters a ESPN.com recientemente.

Para la temporada de 1983-84, con un equipo liderado por Dawkins, Amaker, Jay Bilas, Dan Meagher y Mark Alarie, los Blue Devils registraron su primera temporada de 20 victorias bajo Coach K para terminar el año 14to en el ranking de AP y en el NCAA Tournament.

Desde entonces, los Blue Devils no han vuelto a mirar hacia atrás.

En 1984-85 alcanzaron el segundo puesto en el ranking y para 1990-91 ganaron su primero de dos títulos nacionales consecutivos, venciendo a la poderosa máquina de UNLV en 1991 y su segundo título gracias al dramático triunfo de "The Shot" de 1992 - el tiro que Christian Laettner logró de media cancha para vencer a Kentucky en las semifinales en el Spectrum de Filadelfia y que finalmente abrió la puerta para que Krzyzewski pasara de ser un nombre impronunciable a un nombre común.

Grant Hill, quien fuera figura clave en esos primeros dos campeonatos que Coach K ganó con Duke, describió las razones por las cuales Krzyzewski es, y ha sido, una gran influencia para todos sus jugadores.

"Coach K siempre fue intenso, constantemente buscando sacar lo mejor de nosotros mismos y que busquemos la forma de creer dentro de nosotros mismos que podríamos ser exitosos. Siempre nos inculcó la necesidad de jugar defensa y que nosotros, como piezas de un conjunto, podemos vencer como equipo y tener más éxito como equipo que como individuos", dijo Hill en un ensayo publicado por la revista Sports Illustrated.

"En ese primer año, predijo que tendríamos altas y bajas, y las tuvimos. Ganamos partidos importantes y perdimos partidos que debimos haber ganado. Regresamos al Final Four y nos enfrentamos a un equipo de UNLV que nos había pulverizado menos de 12 meses antes. Pero Coach K había hecho su asignación. Él estaba confiado en nuestras habilidades, como colectivo y como individuos, para ganar contra el mejor equipo de la nación. Pensando hoy sobre su intensidad, sus ganas de ganar, su pasión y su increíble atención al detalle, me da ahora una mejor perspectiva sobre tantas cosas que nos han servido bien y para él en su estelar carrera", añadió.

Con el equipo nacional de Estados Unidos, Krzyzewski ha capturado igual gloria al amasar una marca de 62-1 desde que se convirtió en entrenador en jefe en el 2005, incluyendo las medallas de oro en los Juegos Olímpicos de 2008 en Beijing y 2012 en Londres.

Krzyzewski aún no ha dicho si ha estado contemplando el retiro. De hecho, tan reciente como en marzo de este año, varios reporteros le preguntaron si en efecto tiene planificado un final a su carrera.

"Ni siquiera estoy pensando en el retiro", dijo Kzryzewski. "Mi esposa siempre me ha dicho que 'no tomes la decisión de dejar la banca cuando estás cansado'. Y en esencia, mi equipo de Duke el año pasado fue refrescante. Fue un buen año".


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Basquetbol, FIBA, NBA, NCAA

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Siempre se espera que cuando un futbolista va a salir de Latinoamérica para enrolarse en el futbol de Europa, en particular de Italia, sea porque es un prometedor chaval que va a probarse contra lo mejor del mundo.

Pero Rafael Márquez Álvarez se convertirá en apenas el segundo mexicano que milita en la Serie A de Italia y lo hará a sus 35 años. Todo un hito.

El llamado 'Kaiser de Michoacán' dio la nota. Tuvo un Mundial 2014 realmente brillante, donde a pesar de que todos temíamos que su veteranía sería sinónimo de lentitud y que su carácter sería equivalente para perdición del Tri, Rafa fue el más ubicado con la rapidez que da el pensar mejor que el rival, para llegar primero no por tener piernas más frescas, sino por poseer un cerebro futbolístico que va dos jugadas antes de su rival al otro lado del tablero de ajedrez verde del balompié.

Su carácter fue liderazgo y ejemplo, no violencia y frustración, sus gritos en el vestidor y la prestancia desde la central dieron coherencia al grupo que desde fuera dirigía Miguel Herrera.

El llamado y posterior contrato con el Hellas Verona no es un homenaje, el equipo de la ciudad de Romeo y Julieta lo que quiere es un jefe en la retaguardia, una respuesta, porque no están para hacer reconocimientos sino para tener jugadores de primer nivel.

Para Márquez será su cuarto equipo fuera de México luego de pasar por el Mónaco (1999-2003), Barcelona (2003-10), New York Red Bulls (2010-12) y empezará su temporada número 15 en el extranjero para igualar, y si cumple con los tres años de contrato, superar a Hugo Sánchez como el azteca con más camino recorrido en ligas foráneas.

El Pentapichichi estuvo 15 años fuera del territorio mexicano entre sus incursiones en España, Estados Unidos y Suiza.

Como ya lo dijo Rafael Ramos en su columna, quien diga que esperaba que Márquez volviera a Europa, miente.

Márquez parecía hace dos años un jugador en retiro que se negaba a dejar las canchas. Incluso su llegada al León fue en principio triste con un vestidor descontrolado que no logró entrar a Libertadores.

Pero paso a paso se integró y con La Fiera consiguió títulos y el llamado de vuelta a la selección, de la que había dicho en 2010 que se retiraba, más en un arranque de ira por la segunda eliminación a manos de Argentina, que por no sentirse capaz.

Aunque dejó claro que no estaba acabado y que podía seguir con el León, el estar en México parecía una antesala a la conclusión de su carrera iniciada en el Atlas en 1996.

Pero la oferta del Verona, cuando todo mundo veía a Fabián, Vázquez, Layún o Aguilar en Europa y no al 'viejo' Márquez, nos recordó que este hombre es un crack de alcances universales con o sin edad.

Márquez es por derecho propio, el futbolista mexicano más importante de todos los tiempos sólo debajo de Hugo Sánchez, cuyo talento aún no tiene paralelo. Lo es porque ha jugado cuatro mundiales, porque fue el central de un buen Mónaco, de un soberbio Barcelona y de un enorme León, y es muy probable que acabe su carrera como un referente para el Hellas Verona.

El nativo de Zamora se va con un bicampeonato de Liga bajo el brazo y nada que probar, va porque quieren en Italia que les enseñe su clase y fuerza, sus trazos de 40 metros y esos cabezazos como el que anotó a Croacia en Brasil 2014.

Pocos, muy pocos en México o cualquier otra parte del mundo pueden presumir que fueron contratados por el futbol italiano por primera vez a los 35 años (de hecho en México el único antecedente de un azteca en la Serie A es Miguel Layún con un lapso más anecdótico que brillante por el Atalanta, donde jugó sólo dos partidos).

Dicen en México que "viejos son los cerros y aun así reverdecen", Rafa Márquez nos enseña que le queda mucho verde en el campo, en la vida y el futbol.

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Hay entrenadores que llegan al éxito casi inmediatamente, que se retiran como jugadores y son tocados por la varita mágica donde sea que vayan. Joachim Löw nunca fue uno de ellos, pero en vez de dejar que la adversidad lo limite, el técnico alemán la superó de tal manera que llevó a su país a la cima del fútbol mundial este año por primera vez desde 1990.

La historia de Löw es una de sacrificio y de amor por lo que le presenta la vida, ya sea su esposa Daniela desde hace 28 años o su merecida continuidad al frente del conjunto teutón hasta la Eurocopa 2016.

La relación entre ¨Jogi¨ y la selección alemana se originó hace ya una década: en el 2004, cuando Jurgen Klinsmann eligió a un compatriota ignoto proveniente del fútbol austríaco para que formase parte de su cuerpo técnico como asistente.

Klinsmann y Löw serán amigos hoy en día, pero en ese entonces lo que Klinsmann veía era la gran capacidad de un profesional irreprochable.

A partir de allí, Löw fue una pieza vital de la selección que llegó a las semifinales del Mundial 2006. Es más, varios creían y todavía creen que el verdadero estratega de ese equipo era él y no Klinsmann, así que su nombramiento como sucesor de Klinsmann al frente del equipo después de aquella Copa del Mundo no fue ninguna sorpresa.

A Löw jamás le regalaron nada, y eso resuena con sus jugadores como algo genuino que los motiva a dar lo mejor de sí mismos en cada práctica y en cada partido, ya sea un amistoso o la final del Mundial. El esfuerzo alemán es constante porque es el fiel reflejo de la esencia de su entrenador.

Ese tipo de ética de trabajo es la que le ha permitido a Alemania ser subcampeona de la Eurocopa 2008, semifinalista del Mundial 2010 y la Eurocopa 2012 y campeona del Mundial 2014. Eso no es casualidad, es constancia.

Sus 20 años de experiencia como entrenador también han convertido a Löw en todo un motivador que aprieta los botones correctos en el momento preciso.

Allí estaba Mario Götze, un pibe de 22 años, a punto de ingresar a jugar la final del Mundial al minuto 88 en lugar de una leyenda como Miroslav Klose con el partido empatado 0-0. Imagínense las cosas que le debían haber estado pasando por la cabeza en ese momento.

Así que en ese momento se le acerca Löw, le pone la mano en el hombro y le dice ¨ve a demostrarle al mundo que eres mejor que Lionel Messi¨. ¿Cómo no salir a llevarse al mundo por delante cuando tu técnico te tiene ese tipo de fe? Ah, por cierto, Götze metió un golazo, el gol de la consagración, al minuto 113.

Löw debutó como jugador en la segunda división de la liga alemana y llegó a la primera división de la Bundesliga a base de trabajar más duro que todos. Su trayectoria no fue lujosa ni gloriosa, siete clubes en 17 años, pero ese esfuerzo ayudó a moldearlo como técnico.

Su carrera lo llevó a arrancar como entrenador juvenil en Suiza con el Winterhur en 1994 antes de asumir en la Primera del Frauenfeld, un equipo de ese país en el que se había retirado como jugador ese mismo año.

A partir de allí Löw fue un trotamundos de su profesión, la cual le regalaba oportunidades grandes como dirigir al Stuttgart de Alemania tras ser ayudante entre 1996 y 1998 y luego lo ponía a prueba dirigiendo en ligas de tercer orden como la austriaca entre el 2001 y el 2004 antes de ser rescatado por Klinsmann .

Löw no es el tipo de técnico que busca ser el centro de atención, siempre mide sus palabras y nunca deja que se le escape un dato. Es por eso que él utilizó su propia arma secreta llamada ¨Match Insights¨, una herramienta que ningún entrenador de las otras 31 selecciones poseía.

¨Match Insights¨ le proveía hasta 60 millones de datos por partido tanto sobre sus propios jugadores como de sus rivales con sensores en la pelota y cámaras en la cancha.

De eso se trata para Löw, nada es casualidad, todo tiene una causa y una solución. No hay un elixir secreto para el éxito, y su forma de trabajar le garantiza a la Federación Alemana que su núcleo joven de jugadores no se dormirá en los laureles de lo logrado en Brasil, porque su entrenador será el principal interesado en ir por más en Francia durante la Eurocopa 2016.

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Martín Bater

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José Altuve no es una figura impresionante -- hasta que se pone su uniforme de los Houston Astros.

"Quizás mide 5 pies con 6 pulgadas, pero juega como si midiera 6-5", dijo recientemente su compañero de equipo George Springer a la televisora KHOU. "El tipo es increíble. Cuando está en la caja de bateo, todo el mundo en el estadio sabe que va a conectar un hit. Y lo hace. Cuando llega a primera base, todo el mundo sabe que se va a robar la segunda, y lo hace. Él es lo que mueve a los Astros".

Ese dinamismo y pasión por el béisbol es lo que ha convertido a Altuve en el líder de los Astros dentro y fuera del campo de acción.

"Para nosotros él (Altuve) es una inspiración. Su ejemplo hace que este sea un mejor equipo", añadió Springer, quien tratando de emular a Altuve también está en medio de su mejor temporada como profesional, liderando a los Astros en cuadrangulares y carreras impulsadas.

Entrando a la acción del jueves, el venezolano de apenas 24 años lidera la Liga Americana con un promedio de .341, está segundo en dobles con 26, lidera la liga en bases robadas con 41 y estableció una marca para la franquicia en hits en la primera mitad de la temporada con 126. Quizás sea por coincidencia, pero el récord que Altuve quebró estaba antes en manos de otro jugador que desafió todos los pronósticos para convertirse en un éxito en Houston: Craig Biggio.

Encaminados en un proceso de reconstrucción, los Astros han visto en Altuve su futuro, razón por la cual lo premiaron con una extensión de contrato por cuatro años en el 2013 por $12.5 millones anuales con opciones del club para un quinto y sexto año. Firmado como agente libre a los 16 años por apenas $15,000, Altuve batalló en las ligas menores por cuatro años y mientras muchos pensaban que su diminuto cuerpo era una desventaja, su bate demostró que tenía el calibre para llegar hasta las mayores.

A pesar de que nunca fue un bateador de poder, si era un bateador de contacto, amasando un promedio de .327 en cinco temporadas entre la Clase a y Doble A y logrando una nominación al Juego de Futuras Estrellas en el 2011. Y fue precisamente dos semanas después de ese partido que Altuve finalmente logró llegar a las mayores, haciendo su debut con los Astros el 19 de julio de 2011.

"José se ha convertido rápidamente en la cara de esta franquicia y estamos sumamente contentos de poder tenerlo aquí por muchos años más", dijo el gerente general Jeff Luhnow en un comunicado de prensa hace un año. "Él nos provee liderato dentro y fuera del diamante y se ha convertido en una parte integral de la comunidad en los últimos años".

Y no solamente son los miembros de los Astros los que han visto la grandeza de Altuve, quien es el jugador de menor estatura que ha militado en las Grandes Ligas desde que Freddy Patek jugó con los Kansas City Royals hace más de tres décadas.

"No hay duda alguna de que él es un Todos Estrellas", dijo el segunda base de los Seattle Mariners, Robinson Canó, quien ha compartido con Altuve no solo en las mayores, sino también en la pelota invernal, en donde Altuve milita con los Navegantes del Magallanes en Venezuela, y en la Serie del Caribe. "Me encanta como juega. Es divertido verlo jugar".

Ahora en su cuarta temporada en las mayores, Altuve tiene un promedio de por vida de .296 con 116 bases robadas y 531 hits en 1,793 turnos, números muy similares a los que obtuvo el ahora miembro del Salón de la Fama, Roberto Alomar. Altuve culminó el mes de junio promediando .435, logrando ser homenajeado con el Jugador del Mes de la Liga Americana.

Altuve también fue la bujía detrás de la racha de siete victorias consecutivas que los Astros amasaron a finales de mayo, siendo esta su racha de éxitos más larga de las últimas cuatro temporadas.

"No me gusta hablar de mí mismo", dijo Altuve en una entrevista reciente. "Pero me alegra tener el apoyo. Prefiero hablar sobre el equipo, porque pienso que estamos cerca de convertirnos en el equipo que todo el mundo quiere ver".

En estos momentos, los Astros están lejos de ser un equipo contendor, pero con Altuve a bordo, será parte integral del equipo del futuro.

Era un salvavidas, un bombero, una solución desesperada cuando México tenía una última esperanza de clasificar al Mundial de Brasil 2014, luego de una desastrosa eliminatoria.

Así llegó Miguel Herrera. Evitó el naufragio, apagó el fuego y metió al Tri a la Copa del Mundo. Desde su nombramiento, el 13 de octubre de 2013, el famoso 'Piojo' ha impregnado su temperamento y estilo en un grupo de jugadores que parecían despojados del alma y las ganas, que indolentes daban la impresión de estar castigados en el Tri.

Para empezar, este mexicano de 45 años, limpió la casa de "aburridos" y se quedó con puros futbolistas de la liga local para enfrentar a Nueva Zelanda, básicamente del América y el León.

La fórmula funcionó pero parecía arriesgada para jugar un Mundial, así hizo una convocatoria final 15 días antes del arranque de la Copa, donde amalgamó a los "europeos" con los locales.

Sólo Herrera sabía que funcionarían, era un grupo donde no había titulares, no había un XI inicial y ni siquiera un portero fijo. Todo lo que había eran dudas, pero esas estaban afuera no en la cabeza de Miguel.

¿Cómo armas y unificas un grupo en 15 días de cara al torneo más importante del mundo? Pues sólo 'El Piojo' pudo hacerlo.

Su secreto es, por principio, ser honesto con el grupo, frontal y abierto con la prensa y trabajador en sus principios futbolísticos. No se salió de su librito y puso a los que, finalmente, mejor lo ejecutaban.

Con Herrera no hay secretos ni medias tintas. Revela sus alineaciones días antes de los partidos, ventila los pros y los contras de cada jugador y responde cada llamada telefónica de cada medio que lo solicite en cualquier lugar, una especie de "Glasnost" o Transparencia, "la Piojostroika", podría llamarse.

Los resultados y, sobre todo la forma de jugar, han sido existosos. Tiene un equipo que cada vez es más como él y que le cree. Porque más allá de su futbol ofensivo, su proponer los partidos y saber transmitir a los jugadores sus conceptos, Herrera confía en su gente, se muere en la raya por ellos y logra que los suplentes estén en sintonía con el objetivo.

Ahora todos hablan de Herrera en el mundo, ¿y cómo no? Si México parecía destinado a regresar rápido de Brasil y ahora ya está en la historia de la Copa 2014 como uno de sus grandes animadores, pero también hablan del 'Piojo' como un 'showman', un revolucionario de su trabajo, porque vive, siente y explota en los partidos como ningún otro director técnico de las 32 selecciones que clasificaron.

Las imágenes de su rostro desfigurado de emoción y sus ademanes de festejo son la representación más auténtica de júbilo deportivo que haya visto la prensa internacional en muchos años en un banquillo.

Adjetivos los hay a montones para describir a este hombrecillo de baja estatura, cabello lacio y traje gris que todos ven ahora como un ser casi adorable, pero en realidad en ese corpacho hay un carácter impulsivo, emotivo que muchas veces lo ha metido en problemas.

Precisamente por eso, se dudaba del liderazgo que pudiera ejercer en la Selección mexicana, porque cuando 'El Piojo' explota nadie lo detiene: ofende, grita, increpa, discute y cuando era jugador llegaba hasta las manos con jugadores, aficionados o quien estuviera enfrente.

Lo fascinante del asunto fue que esa imagen de bravucón y pendenciero, se convirtió en la de la figura protectora del equipo, quien les dijo "yo creo en ustedes y los defenderé a muerte", y esa vehemencia, acompañada por un sistema táctico sólido ha causado una unidad inédita en el equipo tricolor, que se ve reflejada cuando sus muchachos corren a abrazarlo para gritar un gol.

Así, Miguel es carismático, pero analítico; estrambótico, explosivo, inaudito, fantástico, insólito, mas cabal; efusivo, expresivo, pero auténtico; cariñoso, elocuente, pero espontáneo; franco, verdadero, pero un peleador nato que parecía un sujeto caótico que terminó siendo épico.

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ORLANDO -- Entre los líderes, los hay que nacieron con esas cualidades y otros que se forjaron a base de trabajo duro y grandes sacrificios. Nelson Cruz pertenece a la segunda categoría.

El jardinero dominicano de los Orioles de Baltimore comienza el segundo fin de semana de junio encabezando las Grandes Ligas en jonrones y carreras impulsadas y metido en el pequeño grupo de genuinos aspirantes al galardón de Jugador Más Valioso del joven circuito.

Cruz lidera a los Orioles en jonrones (21), impulsadas (55), anotadas (43), bases totales (148), OBP (.372), slugging (.624) y OPS (.996) y WAR (2.6). Es segundo en bateo (.300) a solamente dos puntos de Nick Markakis y en juegos jugados (63), uno menos que Markakis y Adam Jones.

Contratado inicialmente para ser el bateador designado de tiempo completo en la alineación de Buck Showalter, Cruz ha jugado 36 partidos en los jardines, una contribución que no esperaba Baltimore, que con marca de 33-31 está en segundo lugar en la División Este y a medio juego de un puesto Wild Card de la Liga Americana.

El liderazgo de Cruz en su nuevo equipo no es producto de la casualidad, sino el resultado de los inconvenientes que rodearon su firma para el 2014 y la resolución del jugador de 33 años de no ser uno más de la manada, sino el cabecilla, para restablecer su valor en el mercado.

A diferencia de los venezolanos Miguel Cabrera y Víctor Martínez, de Detroit; los dominicanos José Bautista y Edwin Encarnación, de Toronto; el cubano José Abréu, de los Medias Blancas de Chicago, o los norteamericanos Mike Trout, de Anaheim, y Brandon Moss, de Oakland, entre los favoritos iniciales al MVP, Cruz no tenía un trabajo cuando arrancaron los entrenamientos primaverales a mediado de febrero. Y no necesariamente por falta de talento.

Después de conectar 27 jonrones y empujar 76 carreras en 110 juegos con los Rangers de Texas la temporada pasada-- cuando perdió 50 partidos, suspendido por su participación en el escándalo Biogénesis--, Cruz estaba proyectado para ser uno de los agentes libres más buscados del invierno, algo que no ocurrió.

Además del estigma negativo que conlleva una sanción por violar el reglamento antidopaje, Cruz fue uno de los 13 peloteros agentes libres que recibieron la oferta calificada, lo que obligaba al conjunto que lo firmara a ceder su mejor selección del draft colegial a los Rangers.

En lugar de firmar un contrato de al menos cinco temporadas y alrededor de $15 millones anuales, como dicta el mercado actual para jugadores de su calibre, Cruz, quien ha pegado 178 jonrones en su carrera, fue forzado a aceptar una oferta de $8 millones por un año con los Orioles el 24 de febrero o cuatro días antes del primer partido de Baltimore en la Liga de La Toronja.

Cuando falta exactamente un mes para el Juego de Estrellas del 2014, Cruz luce ser una fácil elección para liderar a los Orioles en el Target Field de Minnesota.

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Boxeo

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