El lanzador cubano Aroldis Chapman se convirtió en una verdadera sensación la campaña pasada con apenas 24 años de edad y 38 salvamentos en su primera temporada completa como cerrador.

Inicialmente el plan de los Rojos de Cincinnati era que el zurdo formase parte de su rotación de abridores, después de ofrecerle contrato de seis años y $30 millones a principios de 2010, pero se vieron obligados a la transición después de una lesión del taponero Ryan Madson.

Y con una explosiva recta que ha llegado a alcanzar las 105 millas por hora, el lanzamiento más rápido jamás registrado en un partido de Grandes Ligas, es muy difícil pensar que el zurdo podría dedicarse a otra cosa que no fuese el béisbol profesional.

"Está difícil, pero si no fuera pelotero quizás [sería] cantante, pienso que de reggaetón porque la salsa y yo no combatimos mucho, ¡tengo dos pies izquierdos!", dijo el siempre sonreído cubano a ESPNDeportes.com.

El lanzador, al igual que muchos jóvenes de su edad, es amante del género musical, en especial de los cantantes puertorriqueños Don Omar, Daddy Yankee y Wisin y Yandel. Pero aseguró que en el camerino trata de variar las canciones para complacer a todos los gustos.

"En el clubhouse pongo música latina y americana también, para que no se moleste la gente, escucho todo tipo de música, pero en el estadio cuando salgo a pichar tengo una canción de Celia Cruz", acotó con su característica sonrisa.

Chapman, cuyo apellido proviene de sus abuelos jamaiquinos, es pieza importante de la nueva camada de cubanos en Grandes Ligas que ha intentado adaptarse a la cultura estadounidense y al mismo tiempo mantener sus raíces latinas, algo que dijo se le ha hecho muy difícil con los Rojos en Cincinnati.

"Desde el tiempo que estoy en Cincinnati no he visto nada cubano, ni latino, ahora gracias a Dios tengo a mis padres aquí, y puedo comer mi comida favorita... congrí con ropa vieja y tostones", agregó.

La deserción de Chapman, al igual que la de muchos peloteros nativos de la isla caribeña, estuvo repleta de contratiempos, siendo incluso atrapado en su primer en un intento de salida ilegal, cuando perdió su puesto en el equipo nacional. Chapman se reintegró a la escuadra nacional para luego desertar en 2009, durante un viaje a un torneo internacional en Holanda.

El año pasado, Chapman fue acusado de haberse aliado con el gobierno para lograr salir de Cuba a cambio de testificar en casos de posibles deserciones, acusaciones que siempre ha negado, aunque admitió que no ha sufrido al nivel que muchos de los desertores de la isla caribeña.

"Fui a jugar un torneo en Holanda [donde deserté], y luego me fui a España alrededor de nueve meses. Pasé menos trabajo que muchos de los cubanos que han venido aquí, que han tenido que venir en barco [y atravesar] el mar, y hay que tener bastante valor para hacer eso. Casi todos [los cubanos] que hemos llegado aquí hemos tenido que pasar por eso, dejar a nuestra familia atrás, pero con el tiempo, si Dios quiere, uno podrá reunirse con ellos".

El juvenil taponero creció sintiendo gran admiración por el estelar lanzador nativo de Pinar del Río Jose Contreras, quien a sus 41 años permanece activo con los Piratas de Pittsburgh Pirates tras 10 campañas en Grandes Ligas, a quien espera poder emular para seguir poniendo en alto el béisbol cubano.

"Siempre admiré a [José] Contreras desde Cuba y después cuando vino para acá, y siempre lo he admirado como lanzador, es muy buen atleta y muy trabajador. Es a lo que vinimos aquí, a demostrar que podemos jugar en este béisbol. Nuestro béisbol en Cuba es amateur y mucha gente piensa que no podemos jugar en este nivel, y siempre pensé jugar aquí en este béisbol que pensamos es el mejor que hay en el mundo y llegar a ser uno de los mejores peloteros del béisbol profesional".

Chapman, quien fue abridor la mayoría de su juvenil carrera, se está disfrutando a plenitud su rol como taponero y espera seguir contribuyendo para llevar a los Rojos de Cincinnati a ganar su primera Serie Mundial desde 1990, pero dejó muy claro que está muy lejos de ser considerado el próximo Mariano Rivera.

"Está difícil eso. Mariano tiene una carrera perfecta y de muchos años y es muy difícil lograr de ser como él o parecido a él. No sólo yo, pero la mayoría de los cerradores intentamos hacer algo para acercarnos& pero la verdad es que va estar muy difícil", dijo el cubano.

"Todos los días le pedía a Dios que me diera la oportunidad de ser un buen hijo, un buen hermano y me Dios me dio la oportunidad también de conseguir muchos logros en el juego de pelota." Lo dice un hombre que se forjó un camino desde la pobreza extrema en Baní, una ciudad al suroeste de Santo Domingo, en la República Dominicana.

Esos problemas y carencias económicas no impidieron tener un mundo repleto de sueños, al contrario, fueron la motivación que llevó a Miguel Tejada a imaginarse un mundo mejor, un mundo como en el que vivía Cal Ripken Jr. torpedero de los Orioles de Baltimore Orioles, a quién admiró desde joven. "Todos los días estaba en el terreno de juego, todos los días estaba jugando, tenía problemas, podría pasarle cosas en su vida, todos los días estaba ahí jugando duro, yo seguí esos pasos, no quería ser el pelotero que él fue, yo le pedí a Dios me diera la oportunidad de estar así como lo hacía él", afirmó Tejada.

A base de sacrificios y trabajo diario, su sueño de la infancia se hizo realidad al llegar a las Grandes Ligas en Estados Unidos cuando tenía 19 años de edad. Su calidad como pelotero quedó probada desde sus inicios y su constante crecimiento profesional le consiguió contrato con los Atléticos de Oakland.

Las sólidas campañas que tuvo Tejada en los siguientes años le valieron para consolidarse como el Jugador más Valioso de la Liga Americana en el 2002 y ser seleccionado 6 veces al Juego de Estrellas. Su poderío ofensivo también dio frutos y fue ganador del Festival de Cuadrangulares en el 2004 y fue el Jugador más Valioso del Juego de Estrellas en el 2005.

Durante su trayectoria en el juego de pelota, Tejada ha sido testigo de cómo los latinos cada vez son más y su influencia se deja sentir, no solo en el terreno de juego, si no también allá en la tranquilidad del camerino.

Sus propios compañeros de equipo agradecen la iniciativa que muestra, ya que ciudad que visiten durante la temporada de béisbol, ciudad en la que "Miggy" se encarga de pedir comida latina. Pareciera un simple detalle, pero algo tan sencillo como el 'asopao' (guiso criollo) o unos tostones, ponen el sabor latino a donde viajan los Reales de Kansas City, su actual equipo. "Como yo soy el más mayorcito de todos, donde quiera que llego, lo primero que pregunto es por la comida latina, eso nos pone contentos", dijo entre sonrisas Tejada.

El mundo de Hollywood puso de nuevo en el mapa a los Atléticos, equipo en el que Tejada estuvo entre los años de 1997 al 2003.

La pantalla grande revivió la hazaña del 2002 cuando el equipo ganó 20 juegos consecutivos, un equipo que no estaba en los principales titulares deportivos, pero que con muy bajo presupuesto y basado en complejas estadísticas, consiguió fichajes poco glamorosos pero muy efectivos.

"Éramos un grupo de muchas que veníamos desde ligas menores, y solo buscábamos una oportunidad de jugar, cuando llegamos a las grandes lo único que pensábamos era en ganar un juego a la vez y disfrutar del momento", recordó el dominicano.

Si hay algo que puede llenar de satisfacción a un pelotero, es poder levantar la bandera de su país y gritar "somos campeones". Miguel Tejada ha participado en tres Clásicos Mundiales de Béisbol y en la edición del 2013 se vistió de oro junto al resto del conjunto Dominicano, siendo este país el que más peloteros latinos aporta a las Grandes Ligas.

"Ha sido una de mis mejores experiencias de estar ahí en el Clásico Mundial, ver a mi país como lo gozó, como lo disfrutó fue increíble, me siento muy orgulloso de ser parte de ese equipo", finalizó diciendo Tejada.

CLEVELAND -- Carlos Santana es considerado uno de los mejores receptores en la actualidad, y lo curioso es que las únicas personas que nunca dudaron que el dominicano podría llegar a tener una carrera exitosa en Grandes Ligas fueron él mismo... y su mamá.

"Esto es lo único que yo sé hacer. Uno como dominicano tropieza mucho y pasa mucho trabajo y en ocasiones tuve mucha dificultad con la gente que no creía en mí, sólo yo mismo y mi mamá, que siempre me ha apoyado, creímos en este sueño", afirmó el máscara caribeño.

La madre de Santana, Nuris Amador, ha sido una de sus mayores inspiraciones, e incluso lo ha llevado a crear una especie de tradición de conectar un jonrón los 19 de septiembre, como lo hizo en tres años consecutivos, para honrarla el día de su cumpleaños.

La campaña pasada, apenas su segunda en ligas mayores, el cátcher firmó un contrato por cinco años y $21 millones de dólares con los Indios de Cleveland. Santana arrancó esta temporada 2013 como el mejor bateador de toda la Liga Americana, con un impresionante promedio de .386.

Aunque sus espectaculares números han bajado un poco de nivel, afectados por un pobre mes de mayo donde conectó sólo 20 hits en 100 turnos, Santana se ha mantenido enfocado en su objetivo de ser mejor cada día, y es esa "energía positiva" la cual afirma ha sido crucial en su éxito.

"Eso está en el pasado, y ya lo pasado, pasado, [a esas personas] les di 'una pescozá sin manos', como decimos los dominicanos, y quizás ahora me ven por televisión y piensan 'me equivoqué'. La vida es así y da muchas vueltas y gracias a Dios estamos aquí, disfrutando del béisbol y trabajando fuerte porque no es nada fácil, el béisbol es un deporte muy mental", dijo cándidamente el dominicano de 26 años.

"Soy una persona muy alegre, todo el tiempo positivo y trato que la gente se sienta bien, eso ayuda, especialmente en un mal momento".

Esa filosofía de enfocarse en el presente abarca muchos aspectos de la vida del talentoso receptor, inclusive al de la música que selecciona para que toque en el Progressive Field cuando toma un turno al bate.

"Depende el momento, hay que vivir el presente, si hay una canción que está ahí activa uno la pone y se motiva. Vivo en el presente, si la música está en el presente, yo la escucho", agregó Santana, aunque sí afirmó que su punto débil son las canciones del bachatero Anthony Santos, en especial sus conciertos en vivo, los cuales siempre escucha en su iPod.

El nativo de Santo Domingo explicó a ESPNDeportes.com que creció admirando al as dominicano Pedro Martínez, no sólo por su excepcional talento y ejemplar carrera, sino también por su actitud desafiante y ganadora a través de su exitoso paso por casi dos décadas en Grandes Ligas.

"Me gustaba mucho ver a Pedro Martínez, no era muy grande de estatura, pero con la mente de un hombre de 6'6"... no le temía a nadie. Fue mi inspiración porque tuve muchos percances, mucha gente no confiaba en mí, pero siempre he sido un muchacho que siempre quiere lograr sus metas, siempre tengo mucha fe y las cosas han resultado bien", acotó.

Santana vive muy orgulloso de sus raíces quisqueyanas, ya sea a través de la música o la comida, entre ellas su favorita "la bandera dominicana" (arroz, habichuelas y carne), y afirmó sentirse muy a gusto en Cleveland.

"[En Cleveland] hay de todo, como saben, Dominicana es el mundo, somos un paisito pequeño, pero con alcance mundial y los latinos estamos por todos lados. [Allá] consigo la bandera dominicana, porque, ¡el dominicano que no come arroz un día no se siente cómodo!"

El orgulloso dominicano formó parte del equipo que se coronó campeón del pasado Clásico Mundial de Béisbol, donde bateó para .273, con dos jonrones, y anotó cinco carreras, siendo figura clave en los ocho partidos que vio acción.

"Ese Clásico fue un éxito ya que nosotros les demostramos a los dominicanos, a la fanaticada y al mundo que nosotros los dominicanos podemos", concluyó.

Pesa 230 libras y mide 6'3" pero para Albert Pujols su fortaleza más grande no está necesariamente en su físico.

"Este juego no es 100% físico, sino mental, tienes que tener la mente con más fortaleza que el cuerpo, porque lo que tú estás pensando, eso es lo que tu cuerpo va a hacer", dijo Pujols a ESPNDeportes.com.

Pujols aprendió desde pequeño a aprovechar las oportunidades cuando tocan a la puerta. Como tantos latinos, emigró de República Dominicana a los Estados Unidos muy joven y con la ilusión de ser alguien en la vida, aunque quizás ni él mismo imaginó hasta dónde llegaría.

Su futuro en ese momento era incierto pero el juego de pelota ya lo llevaba en la sangre, Albert creció viendo a su padre jugar como pitcher en una liga de softball, de ahí que su gusto se desarrolló desde jugar a pegarle a limones en vez de pelotas, y un cartón vacío de leche en vez de un guante, hasta ser uno de los jugadores más codiciados de las Grandes Ligas.

Su talento quedó en evidencia desde muy temprano en su carrera. Como jugador de preparatoria, lo caminaron en más de 50 ocasiones y entrenadores de otros equipos creían que por su físico, Albert era mayor de la edad permitida para jugar en esa categoría. Consiguió los números para ser elegido en dos ocasiones al juego estatal de estrellas en Missouri.

¿Cómo hubiera sido la historia reciente del juego de pelota sin incluir el nombre de Albert Pujols? Llegó el momento de echar una moneda al aire, las cosas no iban a ser tan sencillas como un "cara o escudo". Albert también tuvo la ilusión de estudiar ingeniería. Su familia lo apoyó en todo momento, pero él mismo recuerda: "mis padres siempre decían que me concentrara en los estudios, más que en la pelota... gracias a Dios y a mis habilidades es que pude llegar a las Grandes Ligas tan rápido y establecer los buenos números que he establecido hasta ahora mismo", dijo el dominicano.

A la hora de probarse frente a los scouts, hubo quiénes trajeron una nueva oleada de dudas, con el potencial frente a sus ojos, intentaron relegarlo. Tenían la intención de darle un puesto en un equipo profesional pero no pudieron visualizarlo como un gran pelotero. Un reconocido scout dudó de que Pujols pudiera ser un cuarto bate. "Con el trabajo fuerte y la dedicación a esas personas que no creen en uno, hay que llevarles la contraria y enseñarles que todo se puede", según recordó entre sonrisas el dos veces campeón de cuadrangulares de la Liga Nacional.

Y la vida volvió a girar.

Con un contrato de 240 millones de dólares y 10 años, el dominicano no despega los pies de la tierra y sigue convencido de que lo más importante no está dentro, sino fuera del diamante.

"Echar hacia adelante, ayudar a mi familia a echar hacia adelante, como pelotero o como ingeniero pero ayudarlos", dice con firmeza Pujols. Un objetivo muy claro y muy noble de aquel joven al salir de Dominicana. Pero ayudar se ha extendido más allá de su familia. Desde hace 8 años, junto a su esposa e hijos, inauguraron la Fundación Familia Pujols, que apoya a las personas con síndrome de Down y sus familias. También cada año envía a República Dominicana ayuda para personas de escasos recursos, con discapacidad o enfermedades, y así como él mismo asegura: "El propósito de esta vida, es ayudar a esos que necesitan ayuda".

"Todos los años quiero ganar, todos los años quiero ser el mejor que yo pueda ser", nos dice el apodado "La Máquina".

No es sólo esa "Máquina" de conectar jonrones, es "El Hombre" detrás de las estadísticas y trofeos. Es el "Gran Al" ejemplo de superación y ayuda dentro y fuera del terreno de juego, lo que hace a este pelotero, único en su clase.

Julio Teherán creció admirando a uno de los triunviratos de picheo más dominantes en la historia de las Grandes Ligas: John Smoltz, Tom Glavine y Greg Maddux. Es por ello que el mayor orgullo del lanzador colombiano, uno de sólo cinco peloteros oriundos de dicho país en Grandes Ligas, es vestir la camiseta de los Bravos de Atlanta a sus apenas 22 años de edad.

"Nunca me imaginé estar en un equipo así y menos a tan poca edad& es un orgullo estar aquí entre los pocos que estamos y a la vez una responsabilidad con el país", dijo el derecho, quien disputa su primera campaña completa en Grandes Ligas.

Teherán también proclamó que uno de sus ídolos siempre ha sido el lanzador Pedro Martínez, a quien conoció mientras jugó pelota invernal en República Dominicana, y a quien tildó como un verdadero modelo a seguir.

"Tuve la oportunidad de conocerlo y la personalidad de él me encantó, es tremenda persona. Lo admiraba como jugador y cuando lo conocí quedé impactado, ojalá cuando me retire pueda ser igual y siempre estar disponible para dar un consejo, como hizo conmigo", dijo Teherán en referencia al dominicano, único pitcher latinoamericano ganador de tres premios Cy Young.

Teherán jugó con los Tigres del Licey de la pelota dominicana, donde tuvo una destacada participación finalizando con efectividad de 3.32 en poco más de 30 entradas. El colombiano elogió la calidad del béisbol invernal en la isla caribeña, pero admitió que su sueño sigue siendo poder jugar en la temporada baja en su nativa Colombia.

"Nunca había tenido la oportunidad de jugar béisbol invernal y conocer ese ambiente que se vive es impresionante, muy diferente al de aquí y fue una experiencia muy bonita", dijo el cartagenero, uno de sólo dos abridores colombianos en MLB, junto a Jose Quintana de los Medias Blancas de Chicago.

"Claro que sería un orgullo que en vez de jugar en República Dominicana fuera en Colombia ya que la gente me quiere ver jugando allá y a otros colombianos que estamos en Grandes Ligas, pero el nivel no es tan bueno, pero con el favor de Dios y quizás del país que lo apoye más podremos tener así un béisbol en Colombia".

Teherán también reveló que fuera del ambiente beisbolero, una de las cosas que más disfrutó de su tiempo con el Licey fue el fácil acceso a la buena comida.

"En Atlanta hay muchos colombianos pero no sé dónde están los sitios [de comida colombiana], pero trato siempre de conseguirme lo más cerca, comida dominicana o algo así. Me encanta viajar a Miami y a Nueva York donde hay muchos latinos y en el clubhouse tienen comida latina"

El colombiano, que se distingue por tener una personalidad muy sosegada, dijo a ESPNDeportes.com que aunque parezca fuera de carácter, su música favorita es el reggaetón, el cual usa cuando sube a la lomita en Atlanta, aunque le gusta variar con un ritmo de reggae antillano durante sus turnos al bate.

"Me gusta la música colombiana, claro que hay que apoyar al país, pero también me gusta el reggaetón y la salsa, y aunque soy tranquilo tengo ese ambiente de reggaetón por dentro", dijo sonreído el siempre sereno lanzador.

Habiendo jugado béisbol desde la infancia, y siendo aún novato en Grandes Ligas, Teherán nunca le ha dado mucho pensamiento a qué profesión tendría de no ser lanzador.

"Fue una bendición desde que nací, desde los cinco años comencé a jugar y me destaqué como lanzador desde que empecé, así que de verdad no sé qué más sería&"

"Soy muy malo para cantar y para la cocina soy muy lento", replicó tras nuestras sugerencias que quizás podría ser artista o chef, pero el colombiano afirmó que probablemente se dedicaría a algún trabajo relacionado con la música, particularmente la electrónica.

"Me encanta todo lo que es la música en la computadora y mezclar música, así que quizás podría ser DJ, o dedicarme a la composición de música o productor, no sé, ¡uno nunca sabe!", dijo Teherán, quien afirmó que comparte gustos musicales con su compañero Ramiro Peña, con quien suele intercambiar canciones.

Teherán afirmó sentirse muy a gusto con sus compañeros en Atlanta, donde con su buen desempeño como quinto abridor y efectividad de 3.71 en más de 60 innings se ha ganado la confianza no sólo del manager Fredi González, sino de toda la fanaticada de los Bravos, y a su corta edad ha demostrado gran madurez, para el orgullo de Cartagena.

"La gente me está apoyando, mi papá me llama y me dice que en Cartagena todos están muy alegres con lo que he estado haciendo y ya me ven que he cambiado mucho. Me ven como un veterano a los 22 años, antes me veían con esa presión [de ser un prospecto] pero ahora no, y eso me hace sentirme muy orgulloso".

El infielder Luis Alfonso Cruz lleva el béisbol en la sangre.

Su padre, don Luis Alfonso Cruz Borbón, del cual heredó su nombre y su apodo de "Cochito", tuvo una larga y productiva carrera en la Liga Mexicana del Pacífico y la Liga Mexicana de Verano, donde jugó con equipos como los Tomateros de Culiacán, Águilas de Mexicali y Venados de Mazatlán, y siempre ha sido la mayor inspiración para el campocorto y tercera base de los Dodgers de los Angeles.

"Mi padre jugó 17 años en la Liga de México y desde que tengo uso de razón siempre lo vi con un bate, un guante y una pelota, toda mi vida. Ahorita mi papá está aquí y me hace sentir bien que me vea salir a jugar y cumplir un sueño que él nunca pudo cumplir, que fue jugar aquí en Grandes Ligas", dijo el jugador del cuadro.

"Para mí el modelo a seguir fue mi papá, desde los tres años iba a las giras y todo lo que aprendí lo aprendí de él. Me acuerdo cuando tenía tres años me montaba en el camión con él y me iba a las giras y es algo muy bonito pues viene de familia", dijo Cruz, cuyo hermano menor, Rey David, es lanzador de los Vaqueros de Agua Prieta en la Liga Norte de Sonora en México.

El origen del apodo de 'Cochito' viene del diminutivo del apodo de don Luis Alfonso, quien al tener tres hermanos, les decían los tres "cochis", de cochinitos, y el cariñoso nombre persistió a través de los años y ahora lo lleva con alegría su primogénito.

Vestir el número 47 de los Dodgers es un verdadero sueño hecho realidad para Cruz, que se siente muy a gusto no sólo en el equipo si no en la ciudad de Los Ángeles, ahora en su segunda campaña.

"Todos [los latinos] estamos en la misma página y creo que es algo que nos une como equipo y estoy muy contento de estar en un equipo como los Dodgers y una ciudad como Los Ángeles que hay tanto latino".

El oriundo de Navojoa afirmó ser muy preciso en cada detalle de su preparación previa a cada partido, desde lo que come hasta los minutos que le dedica a bañarse y vestirse, pero lo más importante es hacer una oración cada vez que salta al campo.

"Cuando salgo al terreno hago una cruz con el pie, hago las iniciales de mi familia& y me aviento un 'Padre Nuestro'", aseguró.

Cruz afirma sentirse muy orgulloso de su herencia mexicana y siempre le dedica tiempo a su familia en México, además de disfrutar de jugar pelota invernal, y fuera de su padre, uno de sus héroes en el béisbol lo fue el gran tercera base mexicano Vinny Castilla.

El sonorense tuvo un debut efectivo la pasada temporada con los Dodgers, conectando 84 imparables en los 78 partidos que jugó en 2012 defendiendo el campocorto o la esquina caliente, para un promedio de bateo de .297, con 40 carreras remolcadas. Sin embargo, esta campaña su producción ha sido deplorable, habiendo registrado apenas nueve hits en 79 turnos al plato.

Aunque lleva sólo tres partidos como titular en tres semanas, el mexicano ha comenzado a dar crédito a la confianza depositada en él por el manager dirigente Don Mattingly, conectando su primer jonrón de la campaña al remolcar dos carreras en el triunfo 3-0 de los Dodgers sobre los Angelinos en el segundo partido de la Serie del Autopista, y en enhorabuena, ya que "Cochito" afirma que su vida gira completamente en torno al deporte de sus amores.

"Yo nací con un bat y una pelota y no sabría qué hubiera sido de mí si no estuviera en el béisbol", afirmó Cruz.

Los peloteros profesionales pasan cerca de 200 días al año de viaje. Entre los entrenamientos primaverales y la campaña regular, su vida se divide entre parques, hoteles, campos de entrenamiento, aeropuertos y autobuses.

Es por ello que tras 12 temporadas en Grandes Ligas, Carlos Peña ha buscado el medio perfecto para sobrevivir la ajetreada vida que conlleva jugar al béisbol profesional: la música.

"Nuestra vida aquí en el béisbol es demasiado agitada, muchos viajes, hay que prepararse rápido, hay [mucha] competencia, así que cuando puedo darme unos minutos de escuchar música relajante lo hago y lo disfruto mucho", dijo el primera base y bateador designado de los Astros de Houston.

Peña agregó que aunque la música divertida tiene su lugar en su momento, siente una gran preferencia por escuchar música inspiradora y reconfortante, como la del cantautor y productor dominicano Juan Luis Guerra, su artista favorito.

"Juan Luis Guerra es un orgullo de nuestro país, para mí es un poeta y de verdad me gusta mucho su letra y su música, es un genio y un orgullo dominicano", añadió.

Y es precisamente la canción "Para ti no hay nada imposible", una melodía de tema religioso, la cual le sirve como presentación a Peña cada vez que sale al campo de juego.

"Me gusta mucho esa canción, significa muchísimo para mí, por eso siempre la mantengo. No tengo supersticiones, pero sí siempre suelo hacer una oración antes batear. Cada vez que voy a batear o voy a jugar siempre me encomiendo a Dios, desde pequeñito, desde que mi mamá me decía desde que salgas de la casa encomiéndate a Dios y nunca me he olvidado de eso".

Peña, quien se mudó de República Dominicana a Estados Unidos a los 12 años de edad, donde su familia estableció residencia en el estado de Massachusetts, también confesó a ESPNDeportes.com que otra de sus grandes pasiones es la cinematografía, y que sería una carrera la cual le encantaría explorar luego de retirarse del béisbol.

"Me encanta mucho el cine, eso fue lo que estudié, parte de mis estudios fue la cinematografía, me gusta mucho lo que tiene que ver con editar y la creatividad. La parte creativa de poder expresar una idea a través del medio visual me parece interesantísimo, siempre me ha gustado y para mí es un arte", dijo el dominicano, quien cursó estudios universitarios en Wright State University y Northeastern.

El primera base añadió que por ser una filmación de una historia "perfecta", Gladiador siempre ha sido su película favorita.

"Gladiador es una película que tiene de todo, tiene romance, un poquito de violencia, tiene un guión ejecutado perfectamente, visualmente la fotografía es excelente, y la historia es fabulosa y da una gran moraleja sobre lo que significa tener coraje y valentía".

Tras pasar cuatro temporadas con los Rays de Tampa Bay, los últimos años de carrera de Peña han estado llenos de inconsistencia en su producción ofensiva, jugando con tres equipos distintos las últimas tres campañas (con promedios de bateo de .196, .225 y .197), pero a sus 35 años afirma que todavía no ha pensado en retirarse y dedicarse a cualquier otra profesión: "¡Mientras tanto tengo que jugar primera base!"

"Me estoy divirtiendo, me encanta jugar defensa pero entiendo que en este equipo estamos tratando de desarrollar talento joven y estoy sumamente agradecido de la oportunidad que se me está brindando. Dondequiera que me pongan y dondequiera que me quieran estaré dando el cien por ciento", afirmó el dominicano.

Robinson Canó es sin duda la estrella más brillante de los Yankees de Nueva York.

No obstante, los Yankees, equipo que ha sufrido la mala suerte de tener 11 jugadores en la lista de inhabilitados esta campaña, marca histórica en Grandes Ligas, deben sentirse contentos de que el dominicano haya decidido ser pelotero, porque en su sangre estaba ser abogado.

"Siempre dije si no hubiera sido pelotero hubiera ido a la universidad y sería abogado, [una profesión] donde uno siempre anda limpio, arregladito, y uno siempre tiene que andar presentable", dijo Canó, bromeando que por su buena pinta también quizás intentaría después de retirarse ser actor, como su artista favorito, Denzel Washington.

"Denzel Washington es para mí es uno de los mejores si no el mejor. Siempre me han gustado las películas de él, como Safe House, The Book of Eli, tiene muchas, ¡y todas son buenas!".

Canó tuvo la oportunidad de conocer a su ídolo del cine en una presentación especial que tuvo en el Tonight Show con Jay Leno, donde Canó participó en contra de Washington en un juego de preguntas sobre los Yankees, ya que el actor es un reconocido fan del equipo, siendo nativo de Nueva York.

Esta campaña Canó ha tenido que dar la cara por los Yankees, ya que con Derek Jeter, Alex Rodríguez, Mark Teixeira y Curtis Granderson entre los jugadores inactivos por lesión, el peso ofensivo ha recaído en el cuatro veces Todos Estrellas, quien ha cumplido con creces, bateando para .325 con 40 hits, 8 jonrones y 19 remolcadas en los primeros 30 juegos de la campaña 2013.

"No importan los números personales, lo que importa es ayudar al equipo. Sabemos que no tenemos la mayoría de las piezas clave, pero lo importante es que siempre sabemos competir", dijo el dominicano con su usual diplomacia y elegancia, característica de la otra profesión que hubiese escogido de no ser pelotero, la de abogado.

Canó se encuentra en la última temporada de su contrato con los Yankees, con quienes juega desde 2005, y donde los últimos ocho años ha demostrado ser uno de los mejores segunda base de Grandes Ligas, con un promedio de bateo de por vida de .308, el mejor entre todos los jugadores de su posición.

A sus 30 años de edad, Canó ha demostrado estar en el mejor momento de su carrera, y su movida de cambio de representantes, del poderoso Scott Boras a la nueva firma de agentes deportivos del famoso rapero neoyorquino Jay-Z y CAA, Rocknation Sports, dio a entrever su intención de permanecer en la urbe neoyorquina.

"Mi enfoque es ganar, y como he dicho siempre, de contratos no voy a hablar", ha sido la constante respuesta del estelar segunda base ante las numerosas preguntas sobre su futuro con los Yankees, y lo que se anticipa podría culminar en un lucrativo acuerdo de por lo menos siete años y más $20 millones de dólares anuales.

Curiosamente, es al son de una de las populares canciones de Jay-Z, que Canó asume el plato en Yankee Stadium, aunque el dominicano afirma que no es debido a su presente relación comercial con el cantante y empresario, reconocido fan de los Yankees.

"No tiene nada que ver con eso, siempre he sido fanático de él, y en especial la canción que hizo en 2009, y en ese año ganamos la Serie Mundial", dijo Canó en referencia a 'Empire State of Mind', dúo de Jay-Z con Alicia Keys, canción con la cual amenizaron el segundo partido del Clásico de Otoño 2009 en Yankee Stadium, el cual culminó en el anillo número 27 para los Yankees al vencer en seis partidos a los Filis de Filadelfia.

Al iniciar la presente temporada, contrario a lo que es su modus operandi usual, el gerente general Brian Cashman dijo que ya hay una oferta significativa sobre la mesa para Canó. No obstante, el dominicano ha permanecido silente sobre el tema, dejando que sólo hable su bate, manteniéndose entre los mejores 10 jugadores de la Liga Americana en hits, jonrones, y la controversial estadística WAR, sin mencionar sus proezas con el guante, que le han merecido dos Guantes de Oro en las últimas tres campañas, para acompañar sus cuatro Bates de Plata.

Hay que destacar que Canó no es sólo actualmente la estrella más reconocida de los Yankees, es también uno de los peloteros favoritos de todas las Grandes Ligas, ya que su jersey con el número 24 está en el Top 10 en ventas en todo Estados Unidos.

Canó también ha demostrado ser uno es uno de los mejores peloteros a escala mundial, liderando a la República Dominicana a su primer campeonato en el Clásico Mundial de Béisbol bateando para.469, con seis carreras remolcadas y anotadas, conectando dos jonrones, lo que le valió el premio de Jugador Más Valioso de la justa mundialista.

Su conexión con la cultura de su patria siempre ha sido clave, y Canó siempre se declara "dominicano y Estrellista hasta la muerte", haciendo referencia al equipo del que ha sido aficionado desde niño, las Estrellas Orientales de San Pedro de Macorís.

La influencia dominicana es también importante tras bastidores en el clubhouse de los Yankees, que cuenta con un chef dominicano para preparar muchas de las delicias típicas de la cocina quisqueyana, para el deleite de no sólo Canó y sus compatriotas Eduardo Núñez, Iván Nova y Alex Rodriguez, sino también de todos los integrantes del equipo.

Canó se siente en casa ante sus numerosos fans en el Bronx, la mayoría de los cuales espera que el equipo cumpla con una extensión de contrato que vaya acorde con el que es considerado el mejor segunda base de Grandes Ligas. Pero nada de eso le preocupa a Canó, quien da crédito a su padre por mantenerlo enfocado en lo que es importante en su vida personal y profesional.

"Mi papá es mi mentor, mi mayor apoyo, y el que siempre ha estado ahí, ha sido una gran influencia para mí y me siento muy orgulloso de tenerlo a mi lado... y sabemos bien que todo tiene su momento, a qué hora, y cuándo... ya veremos".

El corazón de Gio González sigue estando en Miami.

"Mis papás son cubanos, y nací en Hialeah, con todos los cubanoamericanos, y soy un poco de todo, pero cubano de verdad", afirmó el afable zurdo, quien ganó 21 partidos la campaña pasada con los Nacionales de Washington, quedando en tercer lugar en votación para el Premio Cy Young de la Liga Nacional.

Allí en Hialeah fue donde aprendió a hablar "un poquito de boricua y un poquito de dominicano", y donde el abridor, ganador del premio Warren Spahn Award 2012 al mejor lanzador zurdo en MLB, aprendió a sentirse muy orgulloso de sus raíces cubanas.

"Desde que tenía cuatro años mi papá me empezó a enseñar sobre béisbol y comencé como jardinero. Me decían 'Hollywood' en el center field, porque siempre me estaba tirando para agarrar todo de cabeza, con mis gafas de sol puestas", dijo el lanzador de 27 años de edad.

Habiendo jugado béisbol para la reconocida escuela secundaria "Hialeah High", y aun teniendo su residencia permanente en Miami, González se ha codeado con un grupo de talentosos jóvenes peloteros actualmente en Grandes Ligas, quienes siguen siendo sus mejores amigos y consejeros.

"Los peloteros de Miami siempre han sido mi apoyo, Jon Jay, Manny Machado, Luis Esposito, Robert Andino, Sean Rodríguez, J.P. Arencibia, siempre hablamos y nos juntamos, tenemos una conexión muy especial", añadió.

El ascenso de González en las Mayores no fue automático, ha estado repleto de altas y bajas, lo cual lo ha hecho apreciar mucho más su puesto en una rotación que es considerada una de las mejores en Grandes Ligas.

"Estuve con los Medias Blancas en 2004, luego con los Filis de Filadelfia en 2006, y en 2007 me fui de vuelta a Chicago. En 2008 me fui a los Atléticos de Oakland y estuve jugando ahí cuatro años en ligas menores y grandes ligas", dijo González, quien añadió que su experiencia en Oakland fue determinante para definirlo como lanzador, especialmente por haber recibido su primer llamado a Grandes Ligas y posteriormente haber participado del Juego de Estrellas en 2010.

"Este es mi segundo año con los Nacionales y tuvimos tremenda campaña el año pasado con el equipo en primer lugar. Ross Detwiler, Dan Haren, Jordan Zimmerman y Stephen Strasburg, son de los mejores en Grandes Ligas. Me encanta ver como tiran la pelota, como juegan, y también son buenos bateadores, estar en esta rotación con ellos no es fácil. También tenemos pitchers en ligas menores que saben lanzar muy bien y son más jóvenes, así que siempre tengo que hacer mi trabajo", dijo González.

Pero la campaña 2013 ha comenzado de forma muy errática para González. Con marca de 2-2, en dos ocasiones ha podido permanecer en el partido sólo cuatro innings y en otras dos salidas se combinó para blanquear a los Marlins y concederle una sola carrera a Cincinnati. Su efectividad es actualmente de 5.34, tras permitir cinco carreras o más en tres de sus seis partidos como abridor.

A González le han faltado muchas veces palabras para explicar lo que está sucediendo esta temporada, pero siempre ha afirmado que su familia, en particular su hermano, lo mantiene enfocado y le ofrece perspectiva en los momentos más difíciles.

"Mi hermano es mi salvador, mi apoyo más grande, y si eres latino, la familia lo es todo, son tu mayor apoyo y los mejores críticos", dijo el zurdo, quien añadió que el apoyo de sus compañeros, en especial el del primera base Adam LaRoche, también ha sido crucial para sobrepasar los malos momentos.

A pesar de las dificultades que ha estado sufriendo en su segunda campaña con el equipo, González dice sentirse contento en Washington D.C., pero admite sentir mucha nostalgia de su familia, amigos y hasta de la comida en Miami.

"Miami es tan bonito y la gente es tan bonita. Me hace falta el pastel de guayaba, la comida cubana, hasta las maltas me las llevo para Washington", dijo el siempre sonriente González, quien admitió que si no fuera lanzador, "trabajaría en la playa el día entero, cogiendo sol".

Y, por supuesto, amar a Miami incluye ser el fanático número uno del Miami Heat, a quien proclamó nuevamente como campeón de la NBA. "Fácil, el Miami Heat será campéon, sin pensarlo. Todo es Miami", finalizó.

Miguel Montero quería ser como Luis Salazar.

Durante su niñez en Venezuela, el estelar receptor de los Diamondbacks de Arizona soñaba con jugar con los Tiburones de la Guaira en el béisbol invernal venezolano como lo hizo su ídolo. Y es que en el verano de 1983, cuando Montero nació en la ciudad de Caracas, había pocos jugadores venezolanos activos en Grandes Ligas.

Muchos intentaban seguir los pasos de la leyenda Luis Aparicio, único representante vinotinto en el Salón de la Fama en Cooperstown, pero sólo un puñado había alcanzado obtener semejante notoriedad.

"Era difícil [tener un modelo a seguir] porque no había tantos venezolanos en Grandes Ligas. Claro que luego estuvieron Omar Vizquel y Andrés Galarraga, pero mi jugador favorito no era una súper estrella, era Luis Salazar, tercera base de mi equipo favorito de niño", señaló Montero.

En 13 años de carrera como tercera base y jardinero, Salazar jugó con varios equipos en Grandes Ligas, entre ellos los Padres de San Diego y los Cachorros de Chicago, y tras retirarse en 1992 ha servido como coach de Ligas Menores, más recientemente en la organización de los Bravos de Atlanta.

Desafortunadamente Salazar se dio a conocer más por haber sufrido un trágico accidente en marzo de 2011, mientras trabajaba un partido primaveral de los Bravos, cuando un foul del cátcher Brian McCann le pegó en el ojo y tuvo que ser sometido a una cirugía de emergencia, donde tuvieron que extirparselo.

"Es triste que haya recibido notoriedad por eso, porque era un jugador muy batallador, que no era una súper estrella, pero que hacía su trabajo de una forma dedicada... un buen amante del béisbol".

De niño, Montero podía recitar todos los nombres y apellidos de todos los peloteros venezolanos en las Mayores, estrellas como Víctor Davalillo, David Concepción, Manny Trillo, Tony Armas, y por supuesto, más adelante, Vizquel y Galarraga, entre otros.

No obstante, treinta años después, la historia es completamente distinta.

En 2012, la Oficina del Comisionado informó que de los 856 jugadores en los planteles oficiales al iniciar la temporada regular de Grandes Ligas, 243 nacieron fuera de Estados Unidos, y 66 de ellos en Venezuela, cifra histórica para la nación sudamericana.

Y aunque esta campaña el número se redujo ligeramente a 63, Montero se siente muy orgulloso del progreso del béisbol venezolano y el reconocimiento que ha recibido a escala mundial.

"Tenemos muchos venezolanos, una camada de jugadores jóvenes que no he tenido la oportunidad de conocer, y es un orgullo ver crecer a todos los venezolanos en el béisbol. Venezuela en vez de ser como decimos nosotros, una mata de mango, es una mata de peloteros", añadió el receptor de 29 años, quien actualmente pertenece a la nueva lista de súper estrellas venezolanas, encabezada por Miguel Cabrera, Johan Santana, Félix Hernández, Víctor Martínez y Pablo Sandoval, por sólo nombrar a algunos.

Entre los Tigres de Detroit y Gigantes de San Francisco, protagonistas de la Serie Mundial 2012, nueve venezolanos estuvieron en los rosters activos de postemporada, cifra sin precedentes, con Marco Scutaro siendo nombrado Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional y Sandoval MVP de la Serie Mundial, lo cual llenó de orgullo a Montero y a toda la comunidad vinotinto.

"Les digo, no paren de contar porque lo que viene es mucho más", dijo sonriente el cátcher criollo, quien a pesar de ser uno de los mejores jugadores en su posición en Grandes Ligas, mantiene una singular perspectiva sobre su propio talento.

En 2012, Montero firmó el quinto contrato más lucrativo para un venezolano en la historia de Grandes Ligas, una extensión de $60 millones de dólares por cinco temporadas con Arizona, donde cuenta actualmente con dos compatriotas, Martín Prado y Gerardo Parra.

"Creo que mis herramientas no pueden cubrir otras posiciones, no soy muy rápido, no tengo muy buenas manos, y tampoco soy una persona que tiene el poder para dar 40 jonrones, cátcher fue el único lugar donde los scouts me veían, porque si me ponían en otra posición me mandaban para la casa", dijo en tono de broma Montero, quien añadió que si no hubiese sido pelotero se hubiese convertido en ingeniero por ser "el único lugar que tenía oportunidad de éxito".

Eduardo Núñez sonríe de oreja a oreja de sólo pensar en que aquel niño que en las humildes calles de Azua en República Dominicana es ahora el campocorto titular de los Yankees de Nueva York.

"Desde bien muchachito en la calle me la pasaba jugando con pelotas de medias y de trapo, y la posición que de verdad me gustaba era el short (SS)... ser como Derek Jeter".

Ese sueño es ahora una realidad.

Jeter sufrió una fractura en el tobillo izquierdo durante los playoffs la campaña pasada, lo cual no le ha permitido retomar su puesto en la alineación de los Mulos, y ese puesto titular, por primera vez desde 2001, lo ocupa ahora el dominicano de 25 años de edad.

Núñez es parte de la organización neoyorquina desde los 16 años, y jocosamente dice "soy más de los Yankees que de mi mamá", por el hecho de haber pasado casi una década en la organización. El dominicano atribuye su éxito al gran apoyo de sus compañeros, en especial el de Alex Rodríguez, Robinson Canó y el mismo Jeter.

"Todos han aportado su granito de arena para ayudarme, Jeter, Alex [A-Rod], Canó, dentro y fuera del terreno, soy lo que soy hoy en día gracias a ellos".

Uno de los que está consciente sobre la importancia del crecimiento de Núñez como pelotero es Canó. Para el estelar intermedista de los Yankees es de vital importancia que Núñez continúe haciendo un buen papel en sustitución del capitán Jeter, en especial después de haber registrado apenas 14 partidos como titular en el campocorto la campaña regular 2012.

"Esperamos que Núñez siga metiendo mano como lo ha hecho y se mantenga saludable la temporada entera ya que sabemos que lo necesitamos en lo que regresa Derek Jeter. Es una parte muy importante de este equipo", señaló Canó, a quien Núñez se refiere como su amigo "24-7" por la gran cantidad de tiempo que pasan juntos.

Núñez proviene de una numerosa familia dominicana que cuenta con un gran número de médicos, enfermeras y demás profesionales del campo de la salud, y admite que si no fuera pelotero su futuro quizás hubiese estado en la medicina.

Entre sus otras pasiones se encuentran la música, en especial el 'dembow' y la nueva salsa dominicana, estilos musicales que honra siempre con su canción de presentación en el Yankee Stadium cuando se dirige a la caja de bateo. También se declara amante de la buena cocina, en especial de los platos tradicionales de la República Dominicana, y hasta dijo que tiene talento como chef.

"Yo soy muy buen cocinero, en especial cuando ando contento& me pongo a inventar, ¡pero lo que cocino es un secreto!", señaló con su eterna sonrisa.

Núñez se siente de plácemes en la ciudad de Nueva York, en especial porque "siempre hay un chin de lo latino en todo", pero curiosamente afirmó que fuera del béisbol su deporte favorito es el basquetbol, pero que para sorpresa de muchos, no es fan de los New York Knicks ni de los Brooklyn Nets, si no de Kobe Bryant y Los Angeles Lakers.

"Mi basquetbolista favorito es Kobe y siento mucho lo que está pasando", dijo haciendo referencia a la devastadora lesión del talón de Aquiles de la estrella lagunera. "Soy fanático de los Lakers& 100 por ciento... y que me disculpen los fans de los Knicks", finalizó.

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