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Lo mejor y lo peor en la carrera de Alexander Zverev

Nueva era para Alexander Zverev. El líder del tenis alemán, N°7 del mundo, ya confirmó que empezó a ser dirigido por el español David Ferrer, retirado del circuito ATP hace poco más de un año. El joven de 23 años fue conducido por su papá, Alexander, por el checo-estadounidense Ivan Lendl y el español Juan Carlos Ferrero, todos exjugadores profesionales.

Para Zverev, dueño de 11 títulos, incluidos los Masters 1000 de Roma y Canadá en 2017 y de Madrid en 2018, más el Masters final ATP de 2018, arrancó una etapa distinta en su vida. Ya sin su padre, el diestro de Hamburgo de casi dos metros de altura ahora recibe indicaciones de Ferrer, el flamante director del ATP de Barcelona.

Se trata de un desafío especial para ambos. Zverev busca volver al podio del ranking y poder darles pelea más seguido al tremendo 'Big 3' formado por el serbio Novak Djokovic, actual N°1 mundial, el español Rafael Nadal (2°) y el suizo Roger Federer (4°), los grandes dominadores del tenis y con muchísimos récords a cuestas.

El germano obtuvo 11 títulos oficiales en singles -seis en canchas duras y cinco en arcilla- en 18 finales disputadas (también cayó en dos en césped). Su objetivo es meterse en la pelea grande por más tiempo, poder permanecer en la elite en tiempos en los que los monstruos ya superaron los 30 años y habrá que ver si los jóvenes podrán batallar mano a mano por los grandes torneos.

Precisamente, el karma de Zverev venía siendo rendir muy bien en los Grand Slam, con actuaciones más similares a las logradas en algunos Masters 1000. El alemán tiene marca 4-3 contra Federer y ganó los dos últimos choques con el suizo, está 2-3 ante Djokovic y 1-5 frente a Nadal. Ya los derrotó y la intención es ser más consistente contra ellos y también con los de su generación, que viene pidiendo pista en serio, con nombres de peso instalados en el Top 10.

En los Grand Slam, recién en los dos últimos años pudo meterse entre los ocho mejores: hizo cuartos de final en Roland Garros 2018 y 2019. Y este año, en enero, se dio el gran gusto de trepar por primera vez a semifinales en un Major, en el Abierto de Australia. En los Masters 1000, Zverev es el único jugador que en los 10 últimos años pudo conquistar tres títulos no siendo Federer, Nadal, Djokovic o el escocés Andy Murray.

Este data es una muestra cabal de su potencial, sin dudas. "Estoy contento de superar el período de prueba con Ferrer y no veo la hora de que regrese el circuito", dijo Zverev. Justamente, el español también fue N°3 del mundo y batalló contra los mejores y los conoce perfectamente, un ítem clave para poder ayudar al germano en esta nueva etapa.

La clave será saber si la unión funcionará, sobre todo después de los problemas que Lendl y Ferrero tuvieron con Zverev, señalado por problemas de indisciplina. "Es muy joven y llegará a ser un gran jugador, pero actualmente tiene muchos problemas fuera de la cancha que no le permiten entrenar de la forma que es consistente con mi filosofía", contó el dueño de ocho copas de Grand Slam.

Por su parte, Zverev tildó a Ferrero de "irrespetuoso". A eso, al español, otro ex-N°1 como Lendl, fue rotundo: "Yo le pedía respeto al equipo, que fuera un poco más puntual. No estaba bien que llegara siempre 30 minutos tarde a los entrenamientos. Le decía que un poco más de disciplina le vendría muy bien para mejorar tenísticamente. Los primeros meses fue más disciplinado y respetuoso, pero cuando agarró confianza ya no respetaba las pautas que yo marcaba como al principio. Me quedo con la experiencia de haberle ayudado a ganar sus dos primeros Masters 1000", señaló.

Por eso, la nueva fusión Zverev-Ferrer es llamativa para el tour y habrá que ver cómo se resuelve en el día a día.