Queiroz, Colombia y el peso de la idea

SAN PABLO (Enviado especial) -- Quedarse solo con los fríos números es una tentación. Tras la victoria ante Paraguay, la Selección Colombia cerró una primera ronda de la Copa América con puntaje ideal y sin goles en contra. Es, en este apartado, el mejor equipo del campeonato hasta el momento. Todos los que finalizaron así la fase de grupos alcanzaron la final, con la Tricolor como último antecedente en 2000. Los datos son para ilusionarse, aunque más lo es el juego, la capacidad del plantel de comprender la idea de Carlos Queiroz y hacerla propia. Allí está el secreto de esta Colombia.

"Siento que lo más importante es tener la concepción de jugar bien. Debemos ser un equipo práctico, efectivo y moderno con el único objetivo de ganar. Esa es la base que tenemos que trabajar, el proyecto que tengo. En cada partido y entrenamiento buscamos ser más eficientes, más funcionales, más armoniosos". Queiroz es un hombre de pocas y muy medidas palabras. De sus conferencias solo se puede extraer con claridad un concepto: su búsqueda va más allá de los gustos personales y está relacionada a la efectividad más que a ningún otro valor.

¿Qué significa esto? Que en estos tres partidos ha intentado armar un equipo sólido, seguro de sí mismo y contundente, sin ningún otra pretensión estética. Entiende que en estos tiempos es imprescindible la dinámica en el centro del campo y que las transiciones deben ser lo más rápidas posibles. Que su equipo debe atacar en bloque y defender de la misma manera. Que por las bandas se mueven los laterales y el resto intercambia posiciones por el carril central. Que la presión parte de los centrales. Y que juegan los que mejor están.

En cuatro amistosos y tres partidos oficiales, el plantel incorporó estas nociones de una forma natural. El liderazgo de Queiroz se percibe en las palabras de sus futbolistas y en sus actitudes en el campo. No le tembló el pulso cuando tuvo que sentar al capitán y el propio Radamel Falcao se puso a disposición sin hacer ningún tipo de reparos. Mantuvo la base de Pekerman pero no se quedó con ella sino que cambió varias piezas y dotó al conjunto de otra idea futbolística.

"Estamos lejos de donde soñamos. Hay muchas cosas para desarrollar y para mejorar. Tenemos mucho para crecer. Estamos mejor que un par de días atrás pero no llegamos al máximo todavía. Estamos lejos del fútbol que queremos". El techo de Queiroz y de cada uno de los integrantes de la selección es muy alto. "Sueño todo el día ser los mejores del mundo, no se pagan impuestos por eso. Pero es muy difícil llegar ahí, con tanta competición, con tantas jugadores que quieren hacer lo mismo. Para hacerlo ay que trabajar la cohesión, la armonía y armar un equipo funcional. Saber cuándo jugar adelante, atrás, las transiciones. Hay mucho por hacer".

Un equipo funcional. Ahí está la aspiración real de Queiroz. Un seleccionado que pueda interpretar todas las variantes del juego. No quiere que se diga "Colombia es un equipo ofensivo" ni tampoco que es "defensivo" o que "prefiere tener la posesión". Nada de eso. Intenta que su seleccionado se adapte a las circunstancias y a los rivales. Que sepa cuándo debe ser una cosa y cuándo la otra. En estos primeros meses lo ha logrado.

En la Copa América, el entrenador portugués utilizó a 22 de los 23 convocados. Solo no sumó minutos Camilo Vargas. Y ninguno tuvo una participación testimonial. Todos tuvieron una buena cantidad de minutos para dejar en claro que entienden e interpretan el mensaje del cuerpo técnico. Más allá de que para él no hay titulares ni suplentes, está claro que la base hoy es la que salió a la cancha frente a Qatar. Puede haber algún cambio de cara al choque de cuartos de final por la categoría del adversario, pero los once no variarán demasiado. Sin embargo, es cierto que cada uno de los convocados está en condiciones de responder.

No es nada fácil que un equipo logre mantener la identidad con diez futbolistas diferentes entre un juego y otro. Es muy complejo incluso para clubes que llevan años armando sus planteles. Por eso, lo demostrado por Colombia en esta fase de grupos tiene tanto valor. Los que salieron a la cancha contra Paraguay lo hicieron tan bien o incluso mejor que los que vencieron a Argentina y Qatar. La dinámica fue la misma, la velocidad fue la misma, el compromiso y la identidad también.

"Ahora empieza la Copa América", afirmó Queiroz acerca de los duelos de eliminación directa. Sabe que para Colombia estas instancias siempre plantearon un desafío superior y, aunque esta generación sabe lo que es ganar encuentros definitorios, también ha cometido errores que buscará evitar. "No ganamos nada, estamos compitiendo y haciéndolo bien, pero ahora, con humildad, buscaremos hacerlo muy bien. Si queremos ser extraordinarios, hay que hacer cosas extra. Todos en la selección". Para ser campeón en Brasil, la Tricolor debe ser extraordinaria. Y va camino a eso.