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El mismo día, con 25 años de diferencia, Castellini y Balbi se consagraron campeones

Dos campeones, dos épocas, dos estilos, unidos para el boxeo argentino por un mismo día.

Fue un 8 de octubre de 1976 en Madrid, cuando Miguel Angel Castellini logró la corona WBA de los medianos junior ante el local José Durán: el sexto campeón mundial argentino.

Fue un 8 de octubre de 2001 en París, cuando José Balbi venció por puntos a Julien Lorcy. Fue el primer argentino en lograr el campeonato mundial de los ligeros y el número 24 del historial.

Dos épocas.

Miguel Angel “Cloroformo” Castellini reinó en los tiempos de Juan Carlos “Tito” Lectoure y el Luna Park. De hecho, al lograr el título mundial se integró ni más ni menos que a otros dos campeones: Carlos Monzón entre los medianos y Víctor Emilio Galindez en los medio pesados.

Raúl Horacio “Pepe” Balbi, a su vez, conducido por el promotor Osvaldo Rivero, reinó junto al pluma Pablo Chacón. Tiempos en que Marcelo Domínguez empezaba su retiro, y se insinuaban como figuras “Rocky” Giménez y Rodrigo “La Hiena” Barrios. Y no olvidar que en aquel año se realizó el primer combate de boxeo femenino en la Federación Argentina, en el que Yesica Bopp –con el correr de los tiempos campeona mundial- se impuso a Alejandra Romero…Aquellos tiempos de “Knock Out 9” generaron campeones como Jorge Castro, Julio César Vásquez, Carlos Salazar y Juan Martín “Látigo” Coggi (quien logró su primer reinado junto a Tito Lectoure).

Castellini, oriundo de La Pampa, fue un producto del Luna Park. Entrenado y conducido a través de los años por Ademar Tévez, Víctor Arnoten y Juan Carlos Pradeiro, fue creciendo en los rankings hasta llegar a su oportunidad mundialista. Tenía pegada y carisma, aunque muchas veces los nervios llegaban a bloquearlo, anulándolo.

“Pepe” Balbi, nacido en Moreno, Buenos Aires, llegó a la chance mundial tras imponerse por nocaut técnico en un combate eliminatorio con su compatriota Alberto Sicurella. Producto genuino del gimnasio José Oriani, de la Federación Argentina de Box (el Luna Park cerró sus puertas en 1987) y entrenado por Mario Tedesco.

De hecho, este pegador de gran temperamento se fue haciendo en el ciclo televisivo “Knock Out 9” y fue el primero del gimnasio Oriani en obtener una corona mundial.

Había tenido una chance en la versión WBO ante Arthur Grigorian en 1997, cuando Tedesco le tiró la toalla en el 11er. asalto. “De esa experiencia va a volver con un campeonato mundial”, dijo Tedesco, y aclaro: “Si se entrena como debe”. Y así fue.

Castellini le ganó a Durán en el Palacio de los Deportes de Madrid, en un apretado fallo por puntos. No duró mucho su reinado porque en la primera defensa cayó en Managua, Nicaragua, ante Eddie Gazo (5 de marzo de 1977) en una pelea plagada de irregularidades… y de tiros al aire, puesto que Gazo era parte de las fuerzas de seguridad de “Tachito” Somoza y sus compañeros fueron al estadio con sus armas reglamentarias. Castellini nunca se repuso de una derrota sin gloria ante un rival inferior. Y, cuando tuvo la revancha, en 1980, le ganó a Gazo en el Luna Park y se retiró, con una marca de 74 ganadas (51 nocauts) y 8 derrotas. De estas, su caída ante el joven Alfredo Horacio Cabral, en un sangriento combate, fue una de sus mejores peleas, más allá del resultado.

Balbi, cuya mano izquierda poseía una potencia tremenda (era zurdo, pero peleaba como derecho) también tenía un enemigo especial: él mismo. Poco afecto a los entrenamientos y sin medida para las comidas y gaseosas, le ganó a Julien Lorcy pero su reinado también fue efímero; perdió la corona el 5 de enero de 2002 frente a Leonard Dorin en San Antonio Texas, en su primera defensa. Intentó recuperar la corona ante el mismo rival, pero también perdió por puntos. Hombre que contaba con el gran apoyo de Hugo Curto, Intendente de Tres de Febrero, careció de la conducta necesaria, puesto que tenía muchas condiciones. Se despidió del boxeo en 2010 con 55 triunfos (38 KO), 11 derrotas y 2 empates.

Los dos pudieron haber dado mucho más, pero no lograron pasar la prueba de la primera defensa.

Vaya el recuerdo para ambos en esas noches en que, con los brazos elevados al cielo, festejaron un campeonato mundial que los puso en la historia.