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Cumple años "El Huracán" Narváez, hombre récord en defensas mundialistas

Nació en Trelew, provincia del Chubut, el 7 de octubre de 1975. Y hoy, a los 45, aún no se da por vencido, aunque en estos tiempos de pandemia es difícil imaginar cuando podrá volver a combatir.

Seguro que lo intentará. Omar Andrés Narváez, en su última pelea, fue derrotado por puntos por Pablo Ariel Gómez, un boxeador de poca relevancia, en Rosario. Eso fue el 21 de diciembre de 2019.

Fue la primera vez que este hombre, que fue campeón mundial mosca y supermosca de la Organización Mundial, perdió en la Argentina. A lo largo de sus 49 victorias (25 ganadas por nocaut) tenía -hasta que llegó Gómez-, tres derrotas, todas en el extranjero. Nonito Donaire le ganó por puntos, como Zolani Tete, mientras que Naoya Inoue lo puso nocaut (obviamente el único en contra para el argentino).

Los números indican que, con 16 defensas exitosas del título mosca, superó las 14 de Carlos Monzón y que con sus 31 peleas de campeonato mundial, es el latinoamericano que protagonizó más encuentros de esa categoría.

Sin contar que, en su historial, figuran dos actuaciones olímpicas (Atlanta y Sidney), un bronce en el Mundial de Budapest (1997, el primer argentino en lograr una presea en esa competencia) y una medalla plateada en el Mundial de Houston. Hay que agregar un oro Panamericano en Winnipeg, 1999.

¿A alguien le puede parecer poco?

No a Narváez, que aún sueña con continuar boxeando y que jamás aceptaría colgar los guantes con una derrota como último acto.

Sin embargo, tanta brillantez en su campaña no ha logrado convencer de todo a los aficionados argentinos.

Su estilo de gran velocidad de manos y de una defensa impecable, se fue diluyendo en una serie de defensas “seguras” como local. A diferencia de otros campeones (Monzón, Galíndez, Maidana, Matthysse, ni hablar de Maravilla Martínez) que solidificaron sus campañas fuera del país, Narváez prefirió combatir en Argentina.

De hecho, y a pesar de todo, su ante última pelea le permitió lograr el campeonato Latino de los gallos, vacante, versión FIB, cuando le ganó a su compatriota Carlos Sardinez el 18 de mayo del año pasado.

Se consagró campeón mundial en el estadio Luna Park, el 23 de julio de 2002, a los 26 años y con un record de 10 victorias (7 antes del límite) y un empate. Para esa época, había fallecido el histórico promotor Juan Carlos “Tito” Lectoure, y su sobrino Esteban decidió reabrir las puertas del Luna Park para el boxeo. Fue así que, con la mediación de Francisco Valcárcel, presidente de la WBO, se pudo organizar la pelea de Narváez ante el nicaragüense Adonis Rivas, conducido por Ricardo Rizzo. Fue Osvaldo Rivero quien organizó esa velada, que significó el regreso de la mística del boxeo al Luna Park. Tal vez por eso, se estableció una fuerte relación entre los aficionados al boxeo y el flamante campeón. Esa noche, Narváez se consagró campeón mosca WBO, con Joe Cortez como árbitro y Francisco Valcárcel en el ring side.

El 15 de mayo de 2010 obtuvo su segunda corona WBO, la de los super moscas, que estaba vacante, al derrotar a otro nicaragüense, Everth Briceño, también por puntos como a Adonis Rivas.

Entre sus vencidos figuran Bernard Inom, Rayonta Withfield, César Seda, Carlos Tamara y Brahim Asloum (quien fuera medalla dorada de los 48 kilos en los Juegos de Sidney 2000, en donde también compitió Narváez como mosca) entre tantos otros.

Tal vez no sea el momento de analizar profundamente los cómo y los por qué de la campaña de “El Huracán” en su cumpleaños, pero lo cierto es que siempre cumplió en cada presentación.

Hace ya mucho tiempo que Luis Romio, presidente de la Federación Argentina de Box, le ofreció ser técnico de la Selección Argentina amateur, “Cuando quieras”. Son muchos los que pensamos que su aporte sería altamente positivo en el papel de entrenador y maestro. Como su hermano, Néstor Daniel, que además de haber sido campeón argentino ha entrenado a su esposa, Soledad Matthysse y a Walter Matthysse, dos protagonistas que han llegado a lo más alto del boxeo profesional.

Todo esto no logra, sin embargo, evitar la polémica entre quienes sostienen que “No peleó con nadie”, mientras otros –nos incluímos- se encargan de ponderar su estilo y su profesionalismo.

Tal vez nadie sea profeta en su tierra.

Lo cierto es que, más allá de un accidente en una moto que le quitó vigor y efectividad a su mano izquierda –es zurdo, además-, siempre mantuvo un estado físico impecable y un amor manifiesto por el boxeo. “El día que no tenga ganas de entrenar, me retiro”, nos confesó una vez, para agregar rápidamente: “Pero las ganas están intactas, así que como diría Durán, Viejo es el Huracán y sigue soplando”. Hoy su hijo, el Junior, quiere seguir con sus pasos. Si, el tiempo transcurre para todos…

Feliz cumpleaños, Huracán.