A Cristiano Ronaldo la ansiedad le jugó una mala pasada

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El llanto de Cristiano (1:35)

Las lágrimas de Cristiano Ronaldo, impotente ante una tarjeta roja en Valencia (0-2), marcó la sesión del miércoles en la Champions League. El luso enfiló en llanto su camino al vestuario, expulsado por primera vez en su carrera en competición europea. (1:35)

Cristiano Ronaldo es un jugadorazo. Un futbolista completísimo que, a lo largo de su carrera, ha sabido aprovechar sus grandísimas condiciones para destacar en los campos de fútbol de todo el mundo gracias a su velocidad, su imponente físico, y su mentalidad competitiva.

Pero es justamente esa mentalidad la que a veces le juega malas pasada, tal y como le ocurrió en su debut de la Champions League con Juventus ante el Valencia.

Al portugués, sobrevenido por la responsabilidad de sentirse continuamente en el ojo del huracán y, a la vez, sintiendo que necesita demostrar que el cambio de equipo fue el adecuado el pasado verano, se lo vio más ajetreado que en otros partidos.

A la media hora de juego esa ansiedad le jugó una mala pasada y acabó expulsado tras una trifulca con el colombiano Jeison Murillo.

Lo cierto es que, una vez vistas las imágenes repetidas, la agresión no parece tal, o quizás no es todo lo violenta que podría haber sido, aunque está clarísimo que CR7 no tenía por qué agarrar del pelo al central valencianista. Si eso es considerado por el árbitro como intento de agresión, entonces la roja está bien sacada, pero quizás la rumoreada sanción de cuatro partidos se quede en algo menos, pues las imágenes mostraron claramente que más allá de ser un acto descerebrado, no hubo una agresión como tal.

Las lágrimas de Ronaldo al ser expulsado han dado ya la vuelta al mundo. El portugués debía estar muriéndose de impotencia por dentro, entendiendo que había metido la pata hasta el fondo.

No sólo dejaba a su equipo con un hombre menos a falta de una hora de partido (al final la Juve acabó ganando el partido 0-2) sino que se enfrentaba a una sanción que le alejaría de su objetivo personal de seguir siendo el máximo goleador de la Champions League.

Desde el 2012, el galardón de máximo anotador del torneo ha viajado seis veces consecutivas a su museo de Lisboa, por lo que sin duda ese pensamiento fue gran parte de la causa de esas lágrimas sobre Mestalla.

Una vez se han calmado las aguas, parece que la UEFA tomará parte en la situación y la sanción a Ronaldo podría quedarse en sólo un partido.

Ya el año pasado, cabe recordar, el portugués estuvo sancionado cinco partidos por empujar al árbitro del partido de ida de la Supercopa de España tras haberle expulsado éste.

Por eso, parece el momento de que Cristiano vaya comprendiendo la lección y aprenda, a sus casi 34 años, a controlar su temperamento.

Está claro que Ronaldo es un hombre temperamental, que parte de lo que le hace grande como jugador de fútbol es esa intensidad tan característica, la misma que le hace querer jugar cada minuto de cada partido al verlos como oportunidades para marcar más goles.

Pero, así como Zidane le hizo entender que muchas veces lo mejor era descansar y recortar los esfuerzos para luego poder estar en mejores condiciones en los partidos grandes de la temporada, alguien debería explicarle en la Juventus que toda esta ansiedad que está sufriendo en el arranque de su primer curso como bianconeri no le va a conducir a ninguna parte.

A su edad, Ronaldo debería conocerse mejor mentalmente, de la misma manera que entiende su cuerpo quizás mejor que cualquier otro jugador profesional en la historia, y entender que hay momentos en los que vale la pena respirar hondo, contar hasta 10 y relajarse un poco.

Con eso no sólo ganará tranquilidad él, sino también ayudará a su nuevo equipo a no tener que remar a contracorriente por sus errores de cálculo.