Así está Argentina a un mes de la Copa América 2019

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¿Scaloni se siente cuestionado? (0:57)

El entrenador argentino y el momento que atraviesa a cargo de la Selección. (0:57)

Muchos no saben cuándo empieza. Otros ni siquiera saben dónde se juega. A un mes del arranque, la Copa América de Brasil 2019 no es tema en la agenda del futbolero argentino.

Es evidente que el certamen continental ni se acerca a la pasión y efervescencia que genera un Mundial y lo cierto es que el mal paso por Rusia dejó una herida que sigue abierta.

Desde entonces, la Selección experimentó una serie de cambios propios de una etapa de reconstrucción. Un nuevo cuerpo técnico liderado por Lionel Scaloni, un flamante Director de Selecciones (César Luis Menotti) y una profunda renovación en el plantel. Javier Mascherano, Lucas Biglia y Gonzalo Higuaín cerraron sus ciclos, Sergio Romero y Marcos Rojo ya no forman parte de las convocatorias, mientras que Ángel Di María y Sergio Agüero, campeones de liga con sus clubes, están en duda para Brasil.

Entre los “históricos”, el único confirmado es Lionel Messi. Después de su ausencia y su prolongado silencio post eliminación frente a Francia, Leo volvió a ponerse la 10 en la reciente caída ante Venezuela en el Wanda Metropolitano. Un retorno poco feliz para el faro que ilumina a la nueva generación.

Aquel doloroso 1-3 contra la Vinotino le dejó una certeza a Scaloni: en la Selección no se permiten grandes experimentos. Por eso lo más probable es que el equipo salga a la cancha con cuatro defensores. En el fondo, Nicolás Otamendi y Nicolás Tagliafico son fijas. En el mediocampo, se apuesta por el fútbol de Leandro Paredes y Gio Lo Celso. Y arriba, más dudas que certezas.

El objetivo del entrenador es darle rodaje y experiencia a valores con proyección para Qatar 2022. Lo cierto también es que su situación personal también juega. Scaloni sabe perfectamente que lo que suceda deportivamente en la Copa América puede entregarle o quitarle la posibilidad, hace unos meses impensada, de dirigir las Eliminatorias y, si todo se da bien, una Copa del Mundo.

Por su parte, el regreso a Brasil, sede del subcampeonato en 2014, le ofrece a Messi la posibilidad de cortar la sequía y ganar un título importante con la Selección. A priori, un desafío complejo teniendo en cuenta la juventud de una Selección con más futuro que presente.

Mientras tanto, hay poca expectativa en el ambiente de cara al torneo. Los últimos amistosos no invitan a soñar con éxitos a corto plazo. Quizás el tiempo de trabajo previo al certamen y el hambre de gloria de los jugadores haga cambiar ese pesimismo inicial.

Nadie más que Messi necesita un desahogo después de tantas frustraciones. Y nada mejor que Brasil para dar el grito esperado.