A una yarda de anotar, correr es la opción más segura

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Lo que dejó la semana 5 en la NFL (0:43)

Los datos más relevantes de la quinta semana de los emparrillados. (0:43)

Jon Gruden asegura que volverá a ordenar un pase cuando esté en la yarda 1 de territorio rival. El coach de los Oakland Raiders quizá deba echar un vistazo a los números y reconsiderar su postura.

Por segunda ocasión desde febrero de 2017, Marshawn Lynch tuvo que quedarse con las ganas de anotar al ver cómo Gruden ordenó a Derek Carr lanzar un pase que, al final, fue interceptado durante la derrota de los de negro y plata en la Semana 5 ante Los Angeles Chargers.

Para Lynch, el resultado fue igual de frustrante que el que experimentó como corredor de los Seattle Seahawks en el Super Bowl XLIX ante los New England Patriots, cuando el coach Pete Carroll, a una yarda de la anotación y a segundos del final del juego con la oportunidad de ganar el título de la NFL, mandó un pase en ruta de poste.

Todos sabemos qué significó eso para los Seahawks y los Patriots.

Lo sucedido con los Raiders ante los Chargers sólo acentuó la crisis en el equipo negro y plata, la cual podría agudizarse ante la de por sí frágil relación entre Gruden y Lynch y el coach con la afición en Oakland, que festejó como pocas cosas su regreso al equipo, pero que ya comienza a perder la paciencia.

Es por eso que, quizá, la mejor opción para Gruden sea jugar con las probabilidades.

De acuerdo a ESPN Stats & Information, luego de cinco semanas de la actual temporada regular se han registrado 97 jugadas a una yarda de anotar y 55 de ellas han terminado en touchdown, es decir, los equipos han anotado en el 57 por ciento de las ocasiones que llegan a tocar la puerta del rival.

Aquí viene lo interesante.

De esas 97 jugadas a una yarda de anotar, 27 han sido pases, incluido el envío interceptado a Carr, con 17 de ellos completos y 14 de touchdown.

En 2018, la probabilidad de éxito al lanzar un pase en la yarda 1 rival es de 52 por ciento.

De esas 97 jugadas, 70 han sido carreras y 41 han terminado en las diagonales.

La probabilidad de éxito cuando se corre desde la yarda 1 rival es de 59 por ciento, mayor a la de cuando se lanza.

Aquí es donde la decisión de Gruden de lanzar se vuelve cuestionable más allá de contar con un corredor corpulento y físicamente agresivo como Lynch en el backfield.

Varios coaches deciden correr en situaciones de corta distancia en lo que puede describirse como una lucha de voluntades entre sus linieros ofensivos y los linieros defensivos rivales. El resultado de esa batalla en la trinchera suele ser un fuerte golpe anímico para ambos equipos.

Mientras varios pudieran considerar que una carrera a una yarda de anotar es falta de imaginación, la realidad es que correr es la apuesta más segura.

En 2017, Lynch tuvo cuatro touchdowns en situaciones de una o dos yardas. Como equipo, los Raiders enfrentaron sólo seis situaciones en la yarda 1 rival y anotaron tres veces, una por aire y dos por tierra. Su eficiencia fue del 50 por ciento, sin embargo, de tres carreras, anotaron en dos para una eficiencia del 66.6 por ciento.

En 2018, Oakland suma ya seis situaciones en la yarda 1 rival, Gruden ha ordenado dos pases y sólo uno ha sido para anotación, de acuerdo a ESPN Stats & Information. Por tierra, los Raiders han corrido cuatro veces con dos touchdowns. Es decir, han anotado tres veces y su efectividad por aire es de 33 por ciento. Por tierra, del 66 por ciento.

Los números continúan con su respaldo a la decisión de correr.

Como referencia, echemos un vistazo a la temporada 2017, durante la cual hubo 330 jugadas a una yarda de anotar y 180 (55 por ciento) acabaron en touchdowns.

La temporada pasada, los equipos decidieron lanzar a una yarda de la zona final en 96 ocasiones con 58 pases completos, 54 para touchdown con dos intercepciones, mientras que corrieron 242 veces con 124 anotaciones y dos balones sueltos.

En 2017, de las 180 anotaciones totales desde la yarda 1, el 69 por ciento fueron por tierra y el 30 por ciento.

Al remontarnos a la temporada de 2016, la última de Lynch con Seattle, los números muestran que los Seahawks no fueron muy contundentes al llegar a la yarda 1 rival.

Los Seahawks estuvieron en 11 situaciones así, lanzaron en cinco con sólo dos touchdowns y corrieron en seis con otro par de anotaciones. Su efectividad total en este renglón fue del 36 por ciento.

Ante los Patriots en el Super Bowl, los Seahawks decidieron lanzar a una yarda de anotar con la intercepción de Malcolm Butler. Darle el balón a Lynch, según los números, quizá hubiera terminado también en desastre para ellos.

Pero, estamos en 2018 y aunque el juego aéreo predomina en la NFL, a una yarda de las diagonales, correr es la apuesta más segura en la NFL.

Alguien debe comunicárselo a Gruden.