Nuestras conclusiones después de las finales del Collegiate Esports Championship Overwatch

HOUSTON – No constituyó mayor sorpresa ver al Harrisburg University Storm, segundo sembrado, llevarse a casa el trofeo del Collegiate Esports Championship Overwatch. La mayoría pensaba que el torneo sería para el Storm o la Universidad de Maryville, siendo esta última (la primera sembrada) la gran favorita del torneo previa al enfrentamiento semifinal contra Harrisburg. A pesar de ello, la victoria del Storm sobre los Saints y las composiciones que desplegaron para superar a Maryville y a la Universidad de Utah, rival en finales, dicen mucho del estado actual del Overwatch universitario.

A continuación, les presentamos algunas conclusiones después de lo visto este fin de semana.

Los GOATS no siempre son la respuesta (a nivel universitario)

El pasado domingo, las finales de la Etapa 2 de la Overwatch League enfrentaron a los dos mejores equipos de la liga en lo que respecta a desplegar estrategias estilo triple tank y triple support: el San Francisco Shock y los Vancouver Titans. Ese mismo día, las finales de la CEC presentaron a las composiciones bunker de la Universidad de Utah, entre las cuales se encuentran composiciones Bastion, Baptiste y Orisa, viéndose las caras contra el triple DPS de la Universidad Harrisburg.

Un debate siempre presente a todos los niveles del Overwatch competitivo es si sus rivales deben jugar triple-triple (GOATS) y cuando esto se hace absolutamente necesario.

¿Hay que jugar así en la Liga Overwatch? Sí: Hasta los Chengdu Hunters tienen que colocar a la ficha extraordinaria del Wrecking Ball Ding “Ameng” Mengham en modo Reinhardt y jugar triple-triple. ¿Hay que jugar así al nivel de Contendores? La respuesta nuevamente es “sí”, pero los jugadores cuentan con un poco más de margen para experimentar. ¿Tienes que jugarlo en ladder? Probablemente no: La mayoría de los jugadores en solitario, incluso los que se encuentran a nivel Grandmaster, no cuentan con una cantidad igual de coordinación.

Este fin de semana, los mejores equipos del torneo en el triple-triple fueron dejados a un lado, a favor de composiciones que dependen fuertemente de composiciones “rompe-GOATS” en DPS y composiciones bunker que aprovecharon al máximo la flexibilidad de los jugadores y sus destrezas en específico. De hecho, al capitán del equipo UTES Austin “CoolABC” Walch se le asignó el rol de “flex” en su equipo, evitando así un rol de seguimiento como “tank” o “DPS”. De forma similar, su soporte, Konrad “Captainbabe” Serbinowski fue colocado como soporte principal, aunque jugó como Ana en las composiciones bunker armadas por Utah.

“Todos juegan como todos los héroes aquí”, expresó CoolABC. “Jugaré cualquier rol, lo que sea. No tengo rol. Mi rol es asumir a los héroes rotos”.

Dentro de la escena universitaria, existe mayor espacio para la flexibilidad y generalmente, los equipos son recompensados por mantenerse dentro de lo que conocen mejor como jugadores en lo individual, en vez de intentar contrarrestar a oponentes específicos. Harris se mantuvo con su composición DPS Pharah-Mercy que fue puesta al lado de Sombra y otro héroe del DPS como Hanzo, que fuera inicialmente perfeccionado en el meta actual por equipos Contendores del Overwatch chino como respuesta al dominio del triple-triple. Depender de estas composiciones altamente ligada al DPS permitió al Storm dar la sorpresa contra Maryville en las semifinales.

“Estábamos muy seguros de que sus GOATS iban a ser más fuertes que los nuestros”, expresó el soporte flex de Harrisburg Soames “Soames” Lovett-Darby. “Pero en los mapas para los cuales nos preparamos, nuestros mapas triples, como en King’s Row por ejemplo, los superamos ampliamente”.

“Los GOATS son realmente difíciles y complejos. Si quieren jugar GOATS contra GOATS, realmente necesitas ser el mejor equipo y conocer muy bien los GOATS. Aunque si solo se está corriendo una composición bunker contra un equipo que usa GOATS, muchos equipos no saben como jugarlo en contra porque no hay nadie que solo maneje bunkers, tal como lo hace Utah. Perdimos en el primer mapa contra ellos porque realmente no sabíamos que estaba pasando. Posteriormente, pudimos entenderlo”.

La inversión presupuestaria es importante (al igual que en el deporte tradicional)

Este torneo fue disputado por equipos con distintos niveles de presupuesto, infraestructura y apoyo por parte de sus instituciones educativas. Estos equipos iban desde los representantes de la Universidad Maryville, que cuenta con uno de los mejores programas de esports universitarios de Estados Unidos, hasta la Universidad de Utah, la cual ofrece becas pero aún está intentando demostrar su calidad dentro de una institución que conforma la conferencia PAC-12 que siempre se concentrará más en el fútbol americano; y el Orange Coast College, una rara joya conformada por seis talentosos jugadores que solían jugar en el club de videojuegos de su campus y llegaron hasta Houston.

Slayergramps, como capitán del OCC y único jugador con experiencia semi-profesional, hace gran parte del trabajo de su equipo, el mismo que sería hecho por un equipo de analistas o managers en una escuela de mayor tamaño con mejor apoyo económico.

“Cuando me incorporé al equipo en el verano, no aspiraba que tuvieran calidad alguna”, indicó Slayergramps. “Al día de verlos jugar pensé: ‘Este equipo es mucho mejor de lo que esperaba’. En este torneo, mis expectativas personales con respecto al equipo eran que todos disfrutaran la experiencia y jugaran con el corazón. El viernes fue el climax perfecto de ese momento. Todos jugaron lo mejor posible y obtuvieron esa victoria en la experiencia del Mapa 5”.

La rival del OCC ese día, la Grand Canyon University, es otro equipo con recursos limitados que lograron llegar al máximo para destronar al primer sembrado, UC Irvine y clasificar a los cuartos de final. Existen aproximadamente 150 universidades en Norteamérica que ofrecen becas para competidores de esports, aunque los programas con clubes aún tienen cierta oportunidad.

Los finalistas de Utah y Harrisburg reciben mucho mayor apoyo por parte de sus escuelas y tienen programas de becas para jugadores de esports, por lo cual no es coincidencia que hayan llegado tan lejos. Se podría decir lo mismo de Maryville de no haber sido sorprendidos por Harrisburg. Soames reiteró cuánto de la victoria de Harrisburg se debía a la inversión hecha por parte del staff del equipo y la escuela en sí.

“Tenemos un staff e infraestructura amplia para los jugadores”, indicó Soames. “Es realmente útil. En cualquier momento que se produzca un problema, contamos con cuatro o cinco personas dentro del staff que nos ayudan. Contar con ellos es sumamente positivo y tenemos una buena sala de prácticas. Tienes muchas personas cuidándote, lo cual es sumamente agradable”.

No todos los presentes buscan dar el salto al profesional

Ocasionalmente, especialmente en el mundo de los esports, existe una malinterpretación que genera la idea de que todos los que juegan un esport en un equipo a nivel competitivo, fuera de un solitario o un ambiente ladder, está interesado o busca convertirse en profesional.

El escenario de esports universitario sigue siendo un espacio en constante cambio, metido en el medio entre el juego de ascenso amateur y los equipos Contenders de Overwatch. La mayoría de los jugadores que buscan hacerse profesionales y que cuentan con las destrezas necesarias para convertirse en jugadores profesionales serán evaluados por scouts y firmados por equipos Contenders directamente desde el mismo juego de ascenso antes que jugar primero dentro de un roster universitario. Esto crea la peculiar percepción de que todos los que juegan a alto nivel buscan pasar al profesional; sin embargo, algunos jugadores, tales como Soames, representante de Harrisburg, son capaces de jugar en el ámbito semi profesional; pero aspiran contar con la seguridad que les confiere un título universitario.

De cierta forma, los jugadores universitarios beneficiarios de un programa de becas de esports son similares a los atletas tradicionales que acuden a la universidad por sus destrezas universitarias, quienes en su mayoría no aspiran llegar a la NBA o la NFL; sino que desean costearse su educación y mantenerse compitiendo en un deporte que aman.

“Creo que hacerse profesional es algo sumamente riesgoso”, expresó Soames. Él es seguidor de la escena profesional y al igual que muchos jugadores de soporte flex, admiran a Bang “JJoNak” Sung-hyeon del New York Excelsior.

“Se requiere de mucho trabajo y si llegas al otro lado sin nada que mostrar, apesta un poco. Ir a la escuela y conseguir una beca completa es algo sumamente agradable porque puedo seguir practicando este deporte y disfrutarlo y puedo hacerme con un título universitario a la vez. Luego contaré con la experiencia y con un título. Para mí, ese es un camino óptimo y que aporta seguridad”.