Lesiones de los corredores: la tendinitis de Aquiles

ESPN Run

La tendinitis aquílea, o tendinitis del tendón de Aquiles es una de las lesiones más comunes entre los runners, y no suele distinguir entre avanzados y principiantes. Se produce por una inflamación del tendón de Aquiles, que es la banda de tejido que conecta los músculos de las pantorrillas (ubicados en la parte trasera de la parte inferior de la pierna) con el hueso del talón. Esta dolencia ocurre con mayor frecuencia entre los corredores que aumentan la intensidad o la duración de sus entrenamientos de manera repentina, sin respetar los tiempos de adaptación que cada cuerpo necesita.

La mayoría de los casos de tendinitis aquílea puede tratarse con cuidados relativamente simples en el hogar bajo supervisión de un especialista, y las estrategias de cuidado personal suelen ser necesarias para prevenir episodios recurrentes. Por norma general cuando los dolores son muy fuertes hay que detener o bien reducir las cargas de entrenamiento, o intentar correr por superficies más blandas causando menos impacto en el cuerpo, aplicar hielo en la zona del tendón y realizar estiramientos musculares en gemelos y sóleo. Eso sí, si no es tratada debidamente y a tiempo los casos más graves de tendinitis aquílea pueden provocar desgarros en el tendón (roturas) que pueden requerir una intervención quirúrgica para repararlos. Por lo tanto, ante la aparición de los primeros síntomas es recomendable acudir a un profesional para que haga el correcto diagnóstico e indique los pasos a seguir.

El dolor asociado a esta lesión habitualmente comienza siendo leve, y se localiza en la parte posterior de la pierna o arriba del tobillo después de correr o practicar otro deporte. También en algunos casos se siente un dolor ligero o rigidez, especialmente durante la mañana, que en general mejora con la actividad leve.

En cuanto a las causas más comunes, la tendinitis del Aquiles suele ser provocada por sobrecargas, debido a un aumento de trabajo tanto en cantidad como en intensidad. También ocurre cuando los músculos de la pantorrilla están demasiado tensos, es decir no están bien estirados, o cuando abusamos de correr por superficies duras como el asfalto sin utilizar el calzado adecuado para ello.

¿Alguna vez sufriste de algún tipo de tendinitis?