Si yo fuera gerente general de los Marlins...

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Marlins derrotan a Filis de la mano de José Ureña (0:43)

El abridor de Miami mantuvo a raya a la ofensiva de Filadelfia durante siete entradas en las que permitió una sola carrera y ponchó a siete rivales. (0:43)

No serán los Miami Marlins de esos equipos que saldrán de compras al mercado de agentes libres con un frenesí como si se tratara del Viernes Negro.

Ya Derek Jeter lo ha dejado en claro, este es un proceso que lleva tiempo y por ahora, el plan es sumar el mayor valor posible en las granjas de las Ligas Menores, para crear un potencial humano capaz de hacer sustentable la franquicia a largo plazo.

Pero algún movimiento habrá que hacer para enviarle a los escasos fanáticos que siguen yendo al Marlins Park a pesar e todo, un mensaje de esperanza.

Si yo fuera el gerente general de los Marlins...

1.- Cambiaría a J.T Realmuto, pero por el precio justo

J.T. Realmuto es posiblemente el cátcher más completo de todo el béisbol, codiciado por casi la totalidad de los equipos.

Realmuto no quiere seguir con los Marlins, al rechazar una oferta de extensión contractual y pedir un cambio de equipo.

Miami no está obligado para nada a canjearlo y siempre he defendido la idea de que es en torno a él como debe reconstruirse el equipo.

Pero no es fácil tener a un pelotero estelar disgustado, que por muy profesional que sea, no pondrá el máximo esfuerzo. Es algo humano con lo que hay que lidiar.

Entonces, dado el alto valor que tiene el enmascarado, el equipo puede pedir La Meca y la Ceca. Allá el que esté dispuesto a complacer las exigencias de los Marlins.

Los Atlanta Braves lo pretendían y los Marlins pidieron en retorno a Ronald Acuña Jr. o a Ozzie Albies.

Atlanta dijo que no y ahí murió el negocio.

Pero así es cómo debe actuar Miami y no conformarse con prospectos que no siempre cumplen las expectativas (léase los muchachos que vinieron en el intercambio por Christian Yelich).

Luego se interesaron los New York Mets y desde Miami querían a al jardinero Michael Conforto y al campocorto quisqueyano Amed Rosario. Otro canje que se frustró.

Alguien morderá el anzuelo. Si fueran los Washington Nationals habría que dar no menos que a Juan Soto o los New York Yankees a Gleyber Torres.

2.- Se requiere un bate de poder

Por poco que quieran gastar, los Marlins tendrán que meterse en algún momento la mano en el bolsillo e invertir sus centavos.

De las mayores necesidades que mostró el equipo en el 2018 fue la de alguien que produjera carreras.

Miami ya tiene una base sólida en el pitcheo, con prometedoras figuras como el dominicano Sandy Alcántara, el venezolano Pablo López y el zurdo Caleb Smith, entre otros, para ir armando una rotación poderosa junto a los qe ya están, encabezados por el quisqueyano José Ureña, quien tuvo un cierre de campaña espectacular (6-0, 1.80 en sus últimas siete aperturas, después del famoso pelotazo a Acuña).

Pero eso mismo que viene conformándose con el cuerpo de lanzadores tiene que darse entre los jugadores de posición y mientras tanto, hace falta ese productor de carreras que acompañe a Brian Anderson y a Starlin Castro en el medio de la alineación. Ese podría venir en un eventual canje de Realmuto.

También hay en el mercado de agentes libres algunas figuras interesantes a bajo costo, como Matt Davidson, dejado en libertad por los Chicago White Sox, que aún es joven (27 años), que ha bateado 20 o más jonrones y ha promediado más de 40 extrabases en las dos últimas campañas.

Davidson defiende las dos esquinas del cuadro y sería de gran ayuda en ambas posiciones.

3.- Traería a Joe Girardi

A Don Mattingly le queda un año de contrato como manager de los Marlins y lo más probable es que en el 2019 termine su paso por la Capital del Sol.

En plan de ahorro, Miami no quiere repetir lo ocurrido con el venezolano Ozzie Guillén, a quien echaron después de su primer año al frente del equipo y luego hubo que pagarle el resto del tiempo del contrato.

Pero si yo fuera el gerente general, no esperaría. Los Marlins fueron un equipo malo en el 2018, es cierto, que a duras penas consiguieron evitar las 100 derrotas que les pronosticó medio mundo.

Pero unos cuantos de los 98 fracasos que sufrió Miami hay que achacárselos a Mattingly por errores de dirección infantiles, por desconocimiento supino del ABC del béisbol.

Entonces, si a pesar de las limitaciones que ellos saben que tienen, los muchachos hacen el mayor esfuerzo y luego viene el manager a echar todo por tierra, no hay razón, más allá de la económica, para mantenerlo en el puesto un año más.

Tarde o temprano, Joe Girardi regresará al equipo que dirigió en el 2006 y del cual fue echado por el dueño anterior, Jeffrey Loria, a pesar de ganar el premio de Manager del Año.