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Béisbol venezolano fue el reflejo de la división del país

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José Altuve no para en reconocimiento (1:04)

El segunda base venezolano de los Astros de Houston fue honrado por la prensa deportiva, tras un sobresaliente 2017. (1:04)

Pocas luces y muchas sombras dejó el béisbol venezolano en el 2017, reflejo de una sociedad políticamente dividida y polarizada.

Desde la conformación del equipo que representaría a Venezuela en el IV Clásico Mundial de Béisbol se evidenciaron las diferencias marcadas por la política.


Para dirigir al conjunto fue designado el estelar excampocorto Omar Vizquel, mientras que el otrora jugador Carlos Guillen, abierto defensor del régimen de Nicolás Maduro, ocupaba la función de gerente general.

En medio de la preparación para el evento hubo un intento de destituir a Vizquel, pero los peloteros, encabezados por Miguel Cabrera, cerraron filas en torno al mánager y amenazaron con no jugar si este era sustituido por Guillén.

Con esas tensiones de trasfondo, salieron los venezolanos a competir en el grupo D, que tuvo por sede la ciudad mexicana de Guadalajara.

Pero desde el primer pitcheo se evidenció que el equipo estaba desarmado anímicamente, al ser vapuleado por un humillante 11-0 ante Puerto Rico.

En un dramático encuentro ante el supuestamente débil cuadro de Italia, los venezolanos respiraron, al imponerse 11-10 en diez episodios y cedieron 11-9 ante México en su último partido regular.

El pitcheo encabezado por el mismísimo Félix Hernández, aceptó 32 carreras en tres encuentros a sus rivales y si el equipo no quedó eliminado a pesar de tan mediocre actuación, fue gracias a un polémico sistema de desempate que le dio un segundo aire a Venezuela.

Venezolanos, italianos y mexicanos concluyeron con un triunfo y dos derrotas, por lo que se aplicó una fórmula que dividía las carreras permitidas entre las entradas jugadas a la defensa.

Ello envió a Venezuela e Italia a un partido de desempate, mientras los anfitriones aztecas armaban una sonada protesta que no procedió y concluyó con la promesa de Adrian "El Titán" González de no jugar nunca más en un Clásico Mundial.

Los sudamericanos estuvieron a tres outs de la eliminación, al llegar al noveno episodio con desventaja de 1-2, pero Cabrera igualó las acciones con bambinazo solitario e inició una rebelión que incluyó otras dos carreras, para lograr el boleto a la segunda ronda con pizarra de 4-3.

En la segunda fase, disputada en el Petco Park de San Diego, los venezolanos no pegaron los pies en el suelo, al perder en fila ante Estados Unidos (4-2) y República Dominicana, antes de despedirse del torneo con otra paliza a manos de los puertorriqueños, esta vez 13-2.

La vinotinto, que había llegado a semifinales en la edición del 2009 y fue eliminada en la primera ronda del 2013, se fue por la puerta de atrás, a pesar de tener uno de los rosters más poderosos de su historia, con estrellas como Cabrera, José Altuve, Alcides Escobar, Salvador Pérez, Ender Inciarte, Martín Prado y Odúbel Herrera, entre otros.

Y aunque la del Clásico Mundial fue la derrota más dolorosa para Venezuela en el 2017, no fue la única.

Un mes antes, en la Serie del Caribe disputada en Culiacán, México, el campeón de la liga profesional de Venezuela, Águilas de Zulia, fue víctima, una vez más, del veleidoso sistema de competencia.

Las Aguilas terminaron la ronda clasificatoria con tres victorias y una derrota, el mismo récord que el campeón de la Liga Mexicana del Pacífico, Águilas de Mexicali, y el monarca de la liga cubana, Alazanes de Granma.

Zulia derrotó en su debut 4-3 a los Criollos de Caguas, campeones de Puerto Rico, pero cayó en la segunda fecha ante Mexicali 5-1, antes de cerrar el calendario con victorias seguidas sobre Granma, 8-3, y los dominicanos Tigres del Licey, 4-3.

Aunque tuvo igual balance de 3-1 que mexicanos y cubanos, el conjunto dirigido por Lipso Nava se quedó con el primer lugar de la clasificación al aplicarse el método de desempate conocido como Team Quality Balance, una compleja fórmula más difícil de entender que el conflicto entre árabes y judíos en el Medio Oriente.

De esta manera, los zulianos enfrentarían a Caguas, ocupante del cuarto lugar con un solo triunfo y tres reveses, en tanto México y Cuba disputarían la otra semifinal y Licey (0-4) se iba temprano a casa.

Pero en el choque del cruce, los boricuas fueron de menos a más y derrotaron 9-6 a las Águilas de Zulia, que buscaban la primera corona para Venezuela desde el 2009, cuando los Tigres de Aragua se coronaron en la edición celebrada en Mexicali.

Desde que se instauró el actual sistema de competencia en el 2014, tras el regreso de Cuba a estos certámenes regionales, equipos venezolanos han terminado en primer lugar de las rondas clasificatorias en el 2014, 2015 y 2017, siendo siempre eliminados en semifinales por los equipos que han pasado en cuarta posición.

En el 2014, en Isla Margarita, los puertorriqueños Indios de Mayagüez liquidaron en semis a los Navegantes de Magallanes.

Un año después, en San Juan, los Vegueros de Pinar del Río (Cuba) entraron a semifinales con un solo éxito en la ronda preliminar, pero bajaron del carro a los Caribes de Anzoátegui, que habían quedado invictos en la primera fase.

Pero no todo fue fracasos para el béisbol venezolano en el 2017.

En el orden individual, el pequeño Jose Altuve consiguió su tercer título de bateo (segundo consecutivo) de la Liga Americana y completó su cuarta campaña en fila con más de 200 imparables.

Altuve se coronó campeón de la Serie Mundial con los Astros de Houston y fue premiado como Jugador Más Valioso del joven circuito, para cerrar de manera brillante un año que dejó bastantes frustraciones para el béisbol de su país.